Al filo del 2021

Última entrada del año en El Disparaletras®, y como siempre toca mirar hacia atrás y hacer una breve recapitulación de lo que han sido estos doce meses. Si frecuentas este blog sabrás que fue un año muy especial, lleno de proyectos y actividades (como siempre, pero quizá un poco más). Otra vez frente a esa difusa sensación, ilusoria sin duda, de que algo termina y algo empieza, arribo nuevamente a la conclusión que me asalta siempre que me asomo al filo de un año ya agonizante: que la rueda, en realidad, no se detiene.

2021 fue un año de mucho, muchísimo trabajo de fondo. Creo que ha sido el más productivo desde que diariamente me aposento en este rincón a disparar letras. Tengo por aquí algunos proyectos que han ido avanzando y tomando forma, y cuyo resultado final es posible que pueda mostrarte en 2022. En cuestión de eventos fue un año más bien escaso, cosa lógica teniendo en cuenta la situación que vivimos (tú ya sabes a qué me refiero… ¿para qué nombrarlo?). Y justamente esta escasez de actividad de cara al público es lo que me ha propiciado un aumento de horas de trabajo hogareño. Por supuesto que ha habido encuentros, firmas, conferencias, pero poca cosa hasta el mes de octubre. Allí tuvimos una Feria del Libro realmente notable, un Halloween inolvidable en La Comarca Games y, hace un par de semanas, la Güímar-Con/Misgard-Fest 2021, muy interesante también. Lo demás ha sido trabajo silencioso…, del que más me gusta a mí, vamos.

Celebración de Halloween en La Comarca Games, firmando ejemplares de El Vástago del Mal y Vânâtor I. Cendreville

Pero lo que hace de 2021 un año único e inolvidable es el hecho de haber publicado cuatro libros. Tres de ellos han sido en el marco del Proyecto Choose Cthulhu; como recordarás, tuve el privilegio de reescribir y adaptar al formato libro-juego el célebre relato de H. P. Lovecraft «El horror de Dunwich»; toda una experiencia. Este volumen completa la primera serie de nuestra colección, para la cual ya había escrito La llamada de Cthulhu en 2019. Durante estas últimas semanas tuve la fortuna, además, de aportar dos títulos a Choose Cthulhu II: El ser del umbral y El asiduo de las tinieblas. Ya he hablado hasta la saciedad de todas estas movidas durante estos meses, así que date una vuelta por el blog o pincha en los títulos de los libros para enterarte de más…

Arribo ahora al principal foco de ilusión de lo que ha sido mi actividad literaria durante este 2021, y que es, cómo no, la publicación de Vânâtor I. Cendreville, la primera entrega de mi saga de vampiros. Ya te he contado lo especial que es esta novela y este proyecto para mí, y la cantidad de tiempo y dedicación que he invertido (y sigo invirtiendo) en él. Publicar esta novela ha supuesto la consecución de un sueño, un deseo que llevo alimentando desde que era un adolescente y me volví un fanático de los vampiros. Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que podía entregarme a la redacción de una historia compleja y de amplio abanico narrativo, y desde 2016 hasta la fecha he dedicado una gran parte de mis horas a descubrirla, elaborarla, estructurarla… y escribirla, claro. El colmo de la satisfacción fue comprobar la estupenda recepción que la novela ha tenido, la forma en la que se volatilizaron todos los ejemplares en la última Feria del Libro y cómo el libro se ha seguido vendiendo. Esperamos que la misma estela se estire a lo largo de 2022; esto me permitirá trabajar con calma y dedicación en las entregas que completan la trilogía. ¿Quieres saber algo más sobre Vânâtor I. Cendreville? Pincha aquí y entérate de todo…

Portada de Vânâtor I. Cendreville (obra de Eliezer Mayor), primera entrega de mi saga de vampiros. Celaeno Books, 2021, 296 páginas

Como siempre que nos asomamos al abismo de un año en extinción, toca, desde luego, dar las gracias. En primer lugar quisiera agradecer a todo el equipo de Celaeno Books, la editorial que ha apostado fuertemente por mi trabajo durante este año (han sido ellos quienes se han arriesgado con las cuatro publicaciones de las que te he hablado). Se trata de un sello joven, de un proyecto que nació hace poco tiempo, pero que se mueve con mucho empuje y ganas y, sobre todo, que trabaja con enorme profesionalidad. Mi agradecimiento incluye a todo el equipo de trabajo, lógicamente, pero quiero destacar especialmente a Edward T. Riker y a Patricia H. Albín; fueron ellos quienes soportaron todas mis inquietudes y manías, todos mis pequeños (y espero que perdonables) fetichismos a la hora de tomar ciertas decisiones en las publicaciones, especialmente en la de Vânâtor I. Cendreville. Creo que esa minuciosidad y su disponibilidad para afrontarla es lo que ha dado como resultado el magnífico volumen que ya tantos lectores y lectoras tienen entre manos. Después de muchos años fructíferos y muy satisfactorios con Mercurio Editorial, para mí suponía todo un desafío cambiar de sello editorial. Ya sabes cómo es el tema: se trata de mudar todas tus absurdas paranoias a otra casa y conseguir que nuevas personas las soporten. Y las han soportado como campeones, así que muchas gracias.

Celaeno Books, el sello editorial que se ha convertido en mi nuevo hogar

También quiero agradecer a los alumnos y alumnas de los talleres de Escritura Creativa y de las tutorías personalizadas que hemos impartido este año. Esta tarea de formación es muy importante para mí; cada año siento que me complementa más, que me aporta experiencia y soltura en mi propia labor de escritor, y todo esto no sería posible sin la fidelidad de quienes se acercan a la academia Fuentetaja y participan en las clases. Resulta muy satisfactorio conocer caras nuevas cada año, ya que esas caras suponen nuevos desafíos y el contacto con más personas que aman el oficio de escribir tanto como uno. Todavía nos queda mucho, muchísimo por aprender, pero a través de estas palabras no quería dejar de expresarles lo importantes que son para mí.

Fuentetaja, la academia donde no hemos parado de impartir talleres y tutorías este año

Mi agradecimiento, también, a los de siempre: familia, amigos y amigas, compañeros y compañeras de letras. Seguimos compartiendo momentos muy especiales, tanto en la vida como en el trabajo, y saben que sin vuestro apoyo y comprensión nada de todo esto sería posible.

Quisiera enviar un mensaje de gratitud muy especial también a todos esos youtubers, booktubers, instagramers o influencers de cualquier índole que han ayudado enormemente a la difusión de mi obra durante este año. Quienes me conocen saben que soy un poco ajeno a estas tecnologías (mi apego al formato blog me define como anacrónico total), pero ha sido una pasada la repercusión que mis publicaciones han tenido en estos medios de comunicación. Un gracias muy especial a David Calpa, del canal Gafas y Ojeras, y a Rayco Cruz, de Fantaseando, por brindarme sus espacios para la promoción de Vânâtor I. Cendreville, que sin duda ha llegado más lejos gracias a su dedicación y buen hacer.

David Calpa, gestionador de Gafas y Ojeras, canal de YouTube de absoluta referencia en el mundo del horror literario

Y finalmente (y no menos importante, como suele decirse) quiero expresar mi agradecimiento más especial, el más grande de todos, para ti, lector o lectora. Me refiero a ti, que lees mis libros, que los compras (con todo lo que eso significa), que te acercas a cualquiera de los eventos para que te estampe una firma, te arrellanas en tu rincón de lectura favorito y contribuyes a que esta magia intangible que supone contar una historia se haga realidad; también a ti, que me has descubierto como escritor durante este año y me has dejado un comentario sobre alguna de mis novelas en este blog o en las redes sociales; también a ti, que eres un lector o lectora silente y que, huelga decirlo, con tu silencio cumples tan bien tu función receptora como cualquier otro. Y también a ti, que estás suscrito o suscrita a este blog y lo frecuentas, y me dejas comentarios y compartes y difundes el contenido de El Disparaletras®. Gracias a ti el movimiento del blog ha crecido también de forma exponencial, y tienes que saber que tu fidelidad es muy importante para quien dispara de este lado. Confío en que sigas ahí, cada lunes, esperando a ver qué tengo para contarte esa semana.

Voy cerrando, que se nos acaba el año… Te deseo una excelente entrada en 2022; ojalá que podamos ir recuperando nuestra normalidad (sea la que sea); yo lo único que deseo es contarte más historias aquí o en las páginas de mis libros, y alimentando este sueño que, espero, nunca jamás se termine.

¡Feliz 2022!

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