Tenerife GG… Y unas pequeñas vacaciones

La semana pasa te comenté en este blog que, tras la inolvidable experiencia que supuso haber participado en la Semana Negra de Gijón, casi sin respiro me tocó formar parte de la plantilla de autores invitados a la Tenerife GG, un evento fastuoso, multitudinario y multidisciplinar, de proyección internacional, celebrado en el Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife. Fue un viaje sin escalas, directamente desde Gijón, para culminar una semana plena de actividades. Al igual que hice en el posteo anterior, confiaré en el poder de las imágenes para plasmar la esencia de este encuentro tan especial.

Ejemplares de Vânâtor I. Cendreville, junto a mis creaciones para el proyecto «Choose Cthulhu»
A falta de fotógrafo, siempre vale un autorretrato
Firmando ejemplares junto a mi amigo y compañero Jonathan Marrero, autor de Espada Sangrienta, publicado también por Celaeno Books
La mascarilla no consigue ocultar las ojeras ni el gesto de cansancio tras una semana agotadora
Vânâtor I. Cendreville, mi novela de vampiros, cosechó unos cuantos nuevos lectores durante la firma en la caseta de Tech&Games

Como suele suceder en estos eventos, de vez en cuando se produce algún encuentro tan inesperado como agradable. Fue lo que me ocurrió el viernes 15, cuando alguien a quien supuestamente no conocía se acercó a mi puesto de firmas y se llevó dos de mis librojuegos pertenecientes a la colección «Choose Cthulhu»; como es lógico, era un fan declarado de nuestro adorado H. P. Lovecraft, y a la hora de firmarle los ejemplares me encuentro con la sorpresa de que era la voz tras las lecturas del canal de YouTube «Noviembre Nocturno», un podcast que llevo años escuchando, deleitándome con las soberbias interpretaciones que hacen tanto de los cuentos del maestro como de otros ilustres del terror. Fue un gustazo haber conocido en persona a Alberto, en un encuentro que deparó la casualidad y que, espero, sea la semilla de alguna actividad compartida. A continuación, una efigie del momento, junto con los ejemplares que se llevó dedicados.

Alberto, de «Noviembre Nocturno», a quien tuve el placer de conocer durante la Tenerife GG

Al otear el calendario observo, algo sorprendido, que el de hoy es el último lunes de julio. Eso significa, ni más ni menos, que con la entrada de hoy concluimos una nueva temporada en «El Disparaletras®». Cada año, al introducir en este blog la primera entrada del mes de septiembre, me pregunto si tendré energía, constancia y material suficiente como para llegar hasta el último lunes de julio. En alguna entrada comentaré lo que supone mantener un blog activo durante tantos años, compartiendo semana a semana mis experiencias como escritor y algunas pequeñas historias que se me ocurren por el camino. Lo cierto es que este año, si bien con la gasolina al límite, lo hemos vuelto a conseguir. Tal y como digo en el título de esta crónica, llega el momento de tomarse unas pequeñas vacaciones… Muy pequeñas, como siempre, y solo en lo referente a este blog, ya que aquí, en los fogones, sigue habiendo muchísima faena de la que encargarse. En todo caso, te cito aquí, en este blog que tan bien conoces, para que nos encontremos el lunes 5 de septiembre. Sí, has adivinado: todavía hay mucho por contar. Demasiado como para no hacerlo…

¡Feliz verano!

Semana Negra de Gijón: una crónica en imágenes

En el post de la semana anterior te comentaba lo tremendamente ilusionado que me encontraba ante la perspectiva de acudir, en calidad de autor invitado, a la prestigiosa Semana Negra de Gijón. Hoy, ya en casa y con las maletas deshechas, toca hacerte un pequeño resumen de lo que supuso esta experiencia, inolvidable en todos los sentidos. En cualquier caso, hoy me contendré de disparar demasiados caracteres y dejaré que sean más bien las imágenes las que retraten el espíritu del evento.

Con el equipazo de «Choose Cthulhu», delante del mítico letrero de la Semana Negra de Gijón

Empezamos compartiendo mesa con el gran Jesús Palacios en lo que fue la presentación a lo grande de «Choose Cthulhu», nuestra colección de librojuegos basados en los relatos de H. P. Lovecraft. En la mesa estuvieron Edward T. Riker, escritor y director de la colección, y editor de Celaeno Books; Ayoze Suárez, encargado de la coordinación de eventos y promoción del proyecto; y quien suscribe, que tuvo oportunidad de compartir la experiencia de adaptación de la narrativa del maestro a este formato tan original. A continuación te dejo unas cuantas imágenes del momento, más el vídeo completo de la presentación, disponible en el canal oficial de YouTube de la Semana Negra de Gijón.

Durante la presentación de la colección «Choose Cthulhu», junto a Jesús Palacios, y con nuestras «criaturas» desperdigadas por la mesa
Intervención de Edward T. Riker, escritor, director de la colección y editor de Celaeno Books
Junto al gran Jesús Palacios, que se llevó un ejemplar de Vânâtor I. Cendreville. Momentazo
Presentación de «Choose Cthulhu»

A renglón seguido, tuve el honor de participar en la mesa redonda Lo fantástico tan diferente, tan literario, rodeado de auténticos ilustres como José Carlos Somoza, Marcelo Guerrieri, Mónica Rouanet y Víctor Claudín. Nuevamente fue Jesús Palacios quien repartió el juego. En esta tertulia de una hora nos planteamos qué es exactamente el género fantástico —si es que realmente es algo— y por qué elegimos la literatura para practicarlo. Al igual que con la presentación de «Choose Cthulhu», te dejó aquí una abundante galería fotográfica, más el vídeo completo que transmitió en directo, por streaming, la web oficial de la Semana Negra de Gijón y que más tarde recogió YouTube.

La mesa redonda en la que participé hablando del género fantástico. De izquierda a derecha: Víctor Claudín, Mónica Rouanet, Marcelo Gerrieri, Jesús Palacios, Leandro Pinto y José Carlos Somoza
Desgranando lo fantástico…
Mesa redonda Lo fantástico tan distinto, tan literario

Como suele ocurrir en estos casos, la experiencia no se circunscribe solo a la participación en presentaciones o mesas redondas, sino que se vive cada minuto: conferencias, ruedas de prensa, contacto con lectores y autores, visita a las casetas de los libreros, captura de novelas para leer durante el vuelo de vuelta… En fin: una colección de recuerdos y anécdotas para toda la vida. A continuación de te dejo más imágenes de esta galería, postales de estos dos maravillosos días en Gijón.

La fuente con el monumento a Don Pelayo, todo un símbolo de Asturias
Durante la presentación de El signo de los diez, la nueva novela de mi admirado José Carlos Somoza
Aquí con Jesús Palacios e Ignasi McVries, que también se llevó su ejemplar firmado de Vânâtor I. Cendreville
El botín de recuerdos físicos que me traje de Gijón
Este es uno de los libros que se vino conmigo: Con esta luna, de mi compatriota Marcelo Guerrieri. A la postre, se haría con el Premio Celsius 232 de este año
Cartel promocional de la 35ª edición de la Semana Negra de Gijón, junto con la acreditación

Es todo por ahora. Por supuesto, toca agradecer a quienes hecho posible mi participación en este evento de referencia. En primer lugar, muchas gracias a Ángel de la Calle por invitarme al festival y por recibirme tan bien en Gijón; mi agradecimiento hacia él se hace extensivo, lógicamente, a todo el resto de la organización. Por supuesto, eternas gracias a Edward T. Riker y Ayoze Suárez, compañeros y amigos; al margen del evento, hemos atesorado mil anécdotas, amén de habernos alimentado a base de bien mediante la copiosa gastronomía asturiana. También toca agradecer a los lectores, desde luego, a todos aquellos que se acercaron a que les firmara un ejemplar; especial gracias a Ingasi McVries por los momentos compartidos. Quiero expresar mi gratitud, también, hacia Jesús Palacios, por su disponibilidad, buen hacer y enorme cercanía; fue toda una experiencia conocerlo después de haberlo leído tanto. Por último, muchas gracias también al organismo Canarias Crea, que desde nuestras islas patrocinó esta expedición inolvidable.

Después de Gijón, la rueda no paró, ya que desembarqué en la isla vecina de Tenerife para vivir otro evento de traca… Pero eso te lo cuento la semana que viene. Por hoy, ya hemos tenido suficiente…

Semana Negra de Gijón: la Tierra Prometida

Cuando eres lector hasta lo enfermizo y vives en España, una fantasía muy recurrente es la de pasarte alguna vez por la Semana Negra de Gijón; máxime si eres fan, lógicamente, de los géneros colindantes a la novela negra, ya sea el policíaco, el thriller, etcétera. Cuando te conviertes en escritor, la Semana Negra pasa a ser una especie de Tierra Prometida, un sueño que, más tarde o más temprano, te prometes cumplir. Porque ya no solo se anhela visitarla y recorrerla en calidad de lector, sino que se sueña con, algún remoto día, formar parte de ella como escritor, hablar allí de tus libros…; o sea: que otros lectores vayan a verte a ti a lo que se considera el festival de literatura más importante de España.

Este año, y dentro de apenas dos días, podré ver cumplidos ambos sueños. Sí: por fin visitaré la Semana Negra de Gijón como lector, y tendré ocasión de dejar en libertad a ese fan que hace colas esperando a que sus autores favoritos (algunos de ellos forman parte del cartel) le firmen algún ejemplar. Y sí: por fin hollaré esa Tierra Prometida que es formar parte de la Semana Negra también como autor.

Cartel promocional de la XXXV edición de la Semana Negra de Gijón

Por supuesto que es casi indescriptible todo: desde el momento de recibir la invitación hasta el ansia de ver pasar los días en el calendario; desde que se hace oficial tu participación en el festival hasta ver tu foto rodeada de tantos nombres ilustres en el programa del evento… Y eso que todavía falta lo más importante de todo: la consumación. Así que voy a aprovechar que sigo en las nubes para comentarte un poco de qué va todo el asunto.

Mi compañero Edward T. Riker y yo estaremos presentando a lo grande «Choose Cthulhu», nuestra colección de librojuegos basada en los relatos clásicos de H. P. Lovecraft. Como ya te he contado en otras ocasiones, «Choose» ha disparado no solo el volumen de ventas, sino la cantidad de países e idiomas a los que ha llegado. La colección ha roto largamente la pequeña frontera de Canarias y la gran frontera de España, arribando a países como Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Polonia y otros (y otros más, de los que espero darte noticia a partir de octubre). La presentación tendrá lugar este miércoles, 13 de julio, a las 20.30 horas, y oficiará como presentador nada menos que el gran Jesús Palacios. Ya puedes imaginarte lo que significa para mí compartir mesa con este ilustre, al que tanto he leído en los prólogos y prefacios a las ediciones de Valdemar y en otros tantos volúmenes.

Jesús Palacios oficiará como maestro de ceremonias en la presentación de Choose Cthulhu durante la Semana Negra de Gijón. Todo un lujo.

Como ves, nos espera un encuentro delicioso esta semana en Gijón, en ese evento soñado y tantas veces anhelado. Al final de esta entrada te dejó unos enlaces para que puedas consultar no solo la programación completa, sino la nómina de autores que participarán en esta edición, la XXXV, de la Semana Negra de Gijón. Por supuesto que a la vuelta traeré fotos, anécdotas y otros suvenires… Ya se sabe: cuando se visita la Tierra Prometida, uno debe hacerse con unos cuantos recuerdos tangibles; serán la prueba de que todo aquello en verdad ocurrió.

No quiero despedirme sin hacer una mención especial al organismo Canarias Crea, que patrocina y financia nuestro viaje y estancia en Gijón durante esta semana. Gracias por todo.

Consulta aquí la web oficial de la Semana Negra de Gijón

Consulta aquí el programa completo de eventos

Entérate aquí de la nómina completa de autores que participarán

Desesperación / Posesión: el dos por uno de Stephen King

Hacía tiempo que no hablábamos del Rey aquí en El Disparaletras®, y tras releer las dos novelas de las que nos ocuparemos en esta entrada me pareció una buena ocasión para retomar el Camino del Haz y volver a departir sobre su literatura. A las novelas de Stephen King se vuelve como a esas cosas muy queridas de una época en la que uno fue feliz (no sé si más o menos feliz que ahora, pero feliz, en todo caso). Siempre cuento que mi fiebre por el autor de Maine fue, sobre todo, entre los diecinueve y los veintitrés años. Después, el fuego se apagó un poco, pero cada cierto tiempo me gusta regresar a las páginas de esas novelas que me traen tantos buenos recuerdos. Y, en este caso, me parecía atractivo traer al blog un resumen de uno de los proyectos más interesantes y originales de los que pergeñara el bueno de King: Desesperación y Posesión; o, lo que es lo mismo, un combo de dos novelas de terror que, de alguna manera, forman un todo indivisible.

Nos ubicamos a mediados de los noventa. Para muchos de los fans se trata de una de las décadas más flojas en la narrativa del autor; ya dejados atrás los magníficos setenta (Carrie, El misterio de Salem’s Lot, El resplandor, Apocalipsis), y lamentablemente acabados los insuperables ochenta (Cementerio de animales, Christine, It, Tommyknockers, Misery, los dos primeros tomos de La Torre Oscura), King se desintoxicó y —no sabemos bien si a raíz de esto o no, aunque podría ser— encaró una etapa más «terrenal» de su narrativa. Los noventa llegaron con la nueva versión de Apocalipsis, La tienda…, y alguna que otra novelita interesante más. La mayoría de los años, sin embargo, se deshojaban con novelas de bajo calado (El juego de Gerald, Dolores Claiborne), proyectos irregulares (Las cuatro después de medianoche) o tochos farragosos y muy poco convincentes (El retrato de Rose Madder, Insomnia). Digamos que la única obra maestra de verdad que escribió por estos años fue La milla verde, una obra mayor. En todo caso, para 1996/1997 Stephen King se sacó de la manga la idea de un espíritu maligno que anidaba en el fondo de una mina, en el corazón del desierto de Nevada. El nombre de este ente perverso es célebre: Tak. Y sus fechorías llenarían las páginas no de una, sino de dos novelas.

Stephen King haciendo un cameo como farmacéutico en la película Maleficio (Thinner, Tom Holland, 1996), una adaptación de su novela de 1985. Fue por estos años cuando escribió Desesperación y Posesión

Stephen King firma Desesperación (Desperation), una novela fascinante, ultraviolenta y descarnada en la que un grupo de personajes se encuentra a merced de un sádico policía de carretera del estado de Nevada. Este traslada a sus prisioneros hasta la comisaría de Desesperación, un poblado dejado de la mano de Dios. Muy pronto el lector descubrirá que el policía, Collie Entragian, no entraña peligro en sí mismo, sino que su lunático proceder se debe a que está poseído por un violento espíritu. Tak ha escapado desde el fondo de una mina en la que pereció una plantilla de operarios chinos, y el ente se apodera del cuerpo de los personajes como si de simples «envases» se trataran. En medio de la locura y la horrenda matanza que tiene lugar en Desesperación, un niño de firmes creencias religiosas, David Carver, sostendrá la supervivencia de algunos de sus compañeros de desgracias en base a una fe ilimitada en el poder redentor y misericordioso de Dios. Así, logrará salvar unas cuantas vidas, aunque no podrá evitar que un mayúsculo derramamiento de sangre tiña las carreteras y las arenas del desierto de Nevada. Stephen King elabora con Desesperación una de sus novelas más atmosféricas y físicas; las secuencias están descritas mediante un alto grado de estimulación de los sentidos, y el lector casi puede sentir el olor de la sangre derramada o el tacto áspero de la arena sobre la piel. La descripción y la entidad de los personajes son, como suele ocurrir en la mayoría de las novelas del autor, uno de los puntos fuertes, y el lector llega a empatizar con muchos de ellos. Se trata de una novela brutal, violenta y sin entrañas, carente de todo tipo de concesiones a la sensibilidad…

Desesperación, de Stephen King. Debolsillo, Barcelona, 2003. 720 páginas

Casi a renglón seguido, Stephen King publica también Posesión (The Regulators), reverso tenebroso de la anterior, aunque en este caso con la firma de su celebérrimo seudónimo: Richard Bachman. Como recordamos, Richard Bachman era el nom de plume que King había adoptado entre 1977 y 1985 para publicar novelas sin saturar (mejor dicho, sin saturar aún más) el mercado con el nombre de Stephen King. Bachman supuestamente feneció en 1985, tras haber publicado las novelas Rabia (1977), La larga marcha (1979), El fugitivo (1980), Carretera maldita (1984) y Maleficio (1985), pero cuenta la leyenda que Posesión es un manuscrito que su mujer, Claudia Inez Bachman, encontró en un viejo baúl de su difunto marido. Una vez pergeñado este delicioso pegote, comienza una nueva matanza, aunque en esta ocasión tendrá lugar en una feliz y anodina calle de un vecindario cualquiera de Ohio, durante una soleada tarde de julio de 1996. De repente, unas extrañas furgonetas de apariencia futurista hacen su aparición en el barrio, desatando una brutal carnicería entre los vecinos. Pero lo más terrorífico no es el baño de proyectiles que cae sobre las casas y sus ocupantes, sino la presencia de un ente incorpóreo que ha poseído a un niño autista del barrio, Seth Garin. ¿Adivinas de quién se trata? Sí: es el mismo Tak escapado de las minas de Nevada, que de alguna manera ha logrado ocupar el cuerpo del pequeño Seth y trasladarse con él hasta Ohio. La tarde del 15 de julio de 1996 decide, finalmente, que es hora de sembrar nuevamente el terror.

Posesión, de Stephen King (escrita bajo el seudónimo de Richard Bachman). Debolsillo, Barcelona, 2003. 488 páginas

Una curiosidad a apuntar al respecto de estas dos novelas es que la mayoría de los nombres de los personajes se repiten de una novela a la otra, aunque en unos roles totalmente diferentes. El caso más claro es el de la familia Carver: mientras que en Desesperación los padres son Ellen y Ralph Carver, y Kirsten (alias «Bombón») y David los hijos pequeños, en Posesión son David y Kirsten (alias «Bombón» otra vez) los padres, y el pequeño Ralphie y Ellen (alias «Margrit la Marmota») los hijos. También se repiten los nombres de Johnny Marinville (en ambas novelas es un escritor), Tom Billingsley, y Peter y Mary Jackson. Tanto en Posesión como en Desesperación, Collie Entragian es un policía, aunque sus características dramáticas como personaje son distintas. En definitiva: King juega con su nómina de personajes para transmitir la sensación de que, de alguna manera, Bachman y él eran «escritores gemelos», irremediables contadores de historias en mundos paralelos.

Otro juego interesante que se llevó a cabo durante la publicación de estos dos «libros-espejo» tuvo que ver con la asombrosa portada de ambos libros. Las dos son obra del artista Mark Ryden, y si uno coloca una junto a la otra puede observar una impresionante ilustración dividida en dos mitades. Mientras que la de Posesión nos muestra cómo se deshace la aparente calma de una tranquila calle de Ohio durante una tarde de verano, la de Desesperación transmite toda la aridez y soledad del desierto, tras el paso del violento espíritu de Tak.

Ambas portadas, obra de Mark Ryden, forman una sola ilustración dividida en dos partes

Un experimento llamativo y de enorme calidad literaria, Desesperación/Posesión no solo nos acerca una de las mejores versiones tanto de Stephen King como de Richard Bachman, sino que nos ofrece el que probablemente sea el trabajo más fascinante del autor de Maine durante toda la década de los noventa; dos novelas atrapantes y cautivadoras, con momentos de enorme violencia, y la presentación, además, de uno de los seres más perversos de toda la obra de King.

Atrapado

Nos habíamos internado en el corazón de la estepa, sin esperar que nos encontraríamos con aquella efigie. Pero ahí estaba, en medio de la nada, el testimonio de un tiempo oxidado, extinto, terminado. Nos preguntamos a qué podía obedecer esa postura encogida, un pensador petrificado por el paso de los eones, y cuál era la naturaleza de esa sustancia viscosa que lo envolvía, una especie de mucosa milenaria. Pero lo más terrorífico, sin duda, era la red que lo envolvía, una malla que protegía todo su cuerpo y también la peana sobre la que descansaba. Se nos ocurrió pensar, antes de huir de allí, despavoridos, que estábamos ante un prisionero del pasado; alguien que, muy a su pesar, había permanecido atrapado, envuelto en su destino ineludible. No por mucho o demasiado tiempo, sino para siempre…

Los constructores

La edificación de la casa había sido accidentada, llena de percances. Durante la construcción, cinco trabajadores murieron horriblemente aplastados por el derrumbe de un muro de carga y el hundimiento de los cimientos interiores. Las autoridades tardaron cuatro semanas en recuperar los cuerpos, despedazados, de entre los escombros.

La obra, en todo caso, tuvo que continuar, y al cabo de unos cuantos meses la construcción estaba terminada. La casa se vendió, y aunque los nuevos propietarios conocían las infaustas noticias, no se mostraron supersticiosos; eran modernos, escépticos, pragmáticos. Su sentido de la racionalización no se vio del todo alterado durante su estancia en la casa. Aun así, tuvieron que aprender a convivir con los cinco constructores muertos, que nunca jamás se marcharon de allí.

Marea alta

Durante la última semana se produjeron numerosas desapariciones de bañistas. Nadie supo explicar qué había pasado con ellos; la marea, simplemente, se los tragaba.

Anoche, durante la tormenta, hubo pleamar. También hubo truenos, relámpagos, vientos incontenibles. Por la mañana, al retirarse la marea, la playa estaba sembrada de cadáveres. Pese a las mutilaciones y las desfiguraciones, cada uno pudo reconocer a su desaparecido. Ya no eran los mismos que se habían internado en las aguas inquietas del océano. Algo, alguna ignota criatura subacuática sin nombre ni forma, los había devorado parcialmente.

Los cuerpos fueron retirados sin ceremonia. Esa noche hubo otra vez marea alta y todos permanecimos a la expectativa. El monstruo, sin embargo, no se dejó ver.

Las Palmas 2022: la mejor Feria del Libro en años

El pasado lunes 30 de mayo (Día de Canarias) dio por concluida la 34ª. edición de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, cuyos preparativos te compartí en este post. En aquella entrada vaticinaba un evento magnífico, dada la expectativa que se respiraba en todo el ambiente literario de la ciudad. Y lo cierto es que estos pronósticos se cumplieron con creces, al menos en lo que respecta a mi experiencia personal. Fue, y con diferencia, la mejor y más fructífera Feria del Libro en muchos años.

Con Edward T. Riker y Patricia Albín, parte del equipazo de Celaeno Books, durante los primeros momentos de la Feria del Libro

La mayor parte del tiempo estuve firmando ejemplares en la caseta de Celaeno Books, mi actual casa editorial, que este año plantó campamento en el parque San Telmo con las novelas de su catálogo (Páramos, de V. S. Naoko, y la primera entrega de la saga Espada Sangrienta: La hoja del destino, de Jonathan Marrero, además de mi Vânâtor I. Cendreville) y, por supuesto, con su producto estrella: la colección completa de librojuegos perteneciente a los proyectos «Choose Cthulhu» y «Choose Cthulhu II». Lo cierto es que tuvimos una actividad constante en el stand, desde la misma tarde del miércoles 25 hasta bien entrada la noche del lunes 30. Durante estos días vimos cómo se agotaban los ejemplares de Páramos y de La llamada de Cthulhu en su edición Vintage, y cómo nos quedaban solo unos pocos de Vânâtor, que siguió registrando la misma estela de ventas que en la Feria del Libro anterior, cuando hizo su presentación en sociedad.

Firmando ejemplares junto a V. S. Naoko, que agotó los ejemplares de su novela debut, Páramos, también publicada en Celaeno Books

Como cada año, tuve oportunidad de firmar ejemplares en los stands de algunas de las librerías que participaron en el evento, y desde aquí quisiera hacer público mi agradecimiento sin fin a Librería Sinopsis, La Comarca Games, Punto de Libro y Librería Azahar por contar conmigo para el evento. También desde estas librerías pudimos seguir agrandando la familia lectora.

Como suelo hacer tras cada Feria del Libro, te dejo a continuación un resumen fotográfico con algunas de las instantáneas que dejó el evento. No siempre una imagen vale más que mil palabras, pero en este caso serán unas cuantas.

Por primera vez, los cuatro librojuegos que escribí para el proyecto Choose Cthulhu: La llamada de Cthulhu, El horror de Dunwich, El asiduo de las tinieblas y El ser del umbral, todos en formato Deluxe en esta imagen.
Mis cuatro librojuegos, en este caso en formato Vintage, tomos 1, 5, 11 y 12 de la colección Choose Cthulhu. En este formato no quedó un solo ejemplar de La llamada de Cthulhu
Selfie con el Gran Cthulhu, la verdadera estrella de nuestro stand de Celaeno Books
Aquí con el gran Luis Alberto Henríquez, alias El perturbado del verbo, quien me firmó el último ejemplar que quedaba de su obra más reciente, Mensajes en el tiempo
Firmando ejemplares en el stand de Punto de Libro

Muchísimas gracias a todos los lectores y lectoras que se pasaron por la feria, como cada año, para ver qué teníamos de nuevo para ofreceros. Volveremos a vernos muy pronto, ya que se presenta un verano cargado de eventos. Ahora, tras la resaca, toca volver a encerrarse, ya que queda mucho, muchísimo trabajo por hacer y numerosas historias por contar.

Cueva de lobos

Amparado por las tinieblas, rotas solo por el resplandor lechoso de la luna llena, arribó hasta la cueva. Olía a fieras hermanas, a salvajismo consanguíneo. No recordaba cuándo había empezado todo; solo podía consignar la sensación de una horrenda pesadilla fragmentaria y caótica, llena de gritos y espanto.

La sangre manchaba sus manos (cada vez más grandes). Se irguió; la necesidad de respuestas lo empujó nuevamente hacia el exterior de la cueva, hacia el paisaje agreste, solitario y brumoso de los páramos.

El aullido al disco plateado de la luna resquebrajó en mil pedazos el silencio de la noche inmemorial.

Feria del Libro 2022 – Las Palmas de Gran Canaria

Dentro de dos días (concretamente el miércoles 25 de mayo) comienza la 34.ª edición de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria. El evento se extenderá hasta la noche del lunes 30 de mayo (festivo; Día de Canarias). Aunque, como recordarás, tuvimos la edición número 33 hace no mucho (octubre de 2021; accede al resumen del evento aquí), esta celebración tan especial para todos los que vivimos en esta ciudad recupera su sitio original tanto en el calendario (finales de mayo) como en la urbe (regresamos al Parque San Telmo).

Cartel oficial de la 34ª. Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, en esta ocasión dedicada al escritor portugués José Saramago

Serán seis días de muchísima actividad, ya que continuamos con la promoción y venta de Vânâtor I. Cendreville, la primera entrega de mi saga vampírica. Tras agotar las dos primeras reimpresiones (la primera de ellas, durante las dos jornadas iniciales de la feria anterior), tenemos una nueva hornada recién salida de la imprenta. Se trata de una reimpresión revisada y optimizada, que incluye algunas mejoras. Tendremos abundantes ejemplares y mucha disponibilidad horaria para que te pases por allí a por tu ejemplar.

A continuación te dejo el calendario de firmas; estos son los días, horarios y casetas en los que podrás encontrarme durante el desarrollo de la Feria:

Como ves, la caseta de Celaeno Books será una especie de segundo hogar para mí. Y es que la editorial para que la publico actualmente tendrá su propio stand en la Feria y, aunque puedes encontrar ejemplares de mis libros en todas las casetas, en principio contaremos en este rincón con existencias completas de todos mis títulos.

Celaeno Books es, como bien sabes, el útero de Choose Cthulhu, nuestra colección de librojuegos basados en los relatos de H. P. Lovecraft; así que aprovecho para anunciarte que esta edición de la Feria del Libro servirá, además, como puesta de largo en Las Palmas de Gran Canaria para la segunda tanda de la colección, Choose Cthulhu II. Así que ya sabes: si te apasionan los mundos de Lovecraft, si eres un nostálgico del librojuego o si ya conoces Choose Cthulhu y quieres aprovechar para completar tu colección, no dudes en pasarte por el stand de Celaeno Books y llevarte tu ejemplar firmado. Tienes una excelente oportunidad para adquirir, de paso, mi última creación, mi libro más reciente: El horror de Dunwich, mi propia versión de la espeluznante aventura de la familia Whateley en la cima de Sentinel Hill (accede a toda la información sobre este librojuego aquí). Si estás dando vueltas por la Feria y quieres llegar hasta nuestra caseta, no tienes pérdida: una efigie monumental del gran Cthulhu te marcará el camino; presa de la hipnosis, no podrás evitar dirigir tus pasos hacia la figura cefalópoda de este dios Primigenio.

El gran Cthulhu, encaramado sobre su pedestal, será la estrella en la caseta de Celaeno Books

Por supuesto que además de los librojuegos de Choose Cthulhu y Vânâtor podrás pillar allí El Vástago del Mal (la precuela de mi saga vampírica), Pandemonio, Veneno de escorpión, los dos tomos de la serie «Demencia» (Grietas en el tejado y Abismo) y mis colecciones de relatos (Un puñado de sombras y Alguna clase de monstruo). Los libros tienen un 10% de descuento, te los llevas firmados, puedes pasarte la tarde nadando entre las miles de ofertas culturales y presentaciones que ofrece la Feria… En fin, ¿se puede pedir más?

Te espero, entonces, a lo largo de cualquiera de los seis días que dura el evento. Nos aguarda una semana muy especial, ya que después de dos años «raritos» (tú ya sabes a causa de qué), recuperamos por fin nuestra Feria del Libro en toda su esencia. ¡Nos vemos allí!

Museo de cera

Cuando los encargados cerraron las puertas del museo, no se percataron de que un visitante se había quedado deambulando por las galerías. El desprevenido, al comprender que debía pasar toda la noche en compañía de las adustas figuras de cera, experimentó cierto temor reverencial; mas, al cabo de unas cuantas horas, ya se sentía uno más. Un pedestal vacío, al fondo de una de las salas, llamó su atención. Solo por curiosidad, trepó a él y adoptó lo que consideró una postura solemne.

Enseguida lo asaltó el olor acre de la cera, y sus músculos comenzaron a agarrotarse.

A la mañana siguiente, los visitantes del museo estuvieron de acuerdo en que los artesanos del lipoide eran un tanto efectistas. El gesto de horror de aquella estatua del fondo, reluciente, parecía demasiado real.

García Márquez: una panorámica del cuento latinoamericano

Soy muy adepto a las recopilaciones de cuentos completos. Desde que un autor me cautiva por su capacidad para la narración breve, de inmediato rastreo algún volumen que compendie sus cuentos completos. Estas lecturas integrales no solo me permiten conocer a fondo el dominio de dicho autor o autora en el campo de la cuentística, sino que me ofrecen, además, un terreno de abono inmejorable a la hora de recopilar joyas modélicas que compartir en los talleres de escritura creativa que imparto periódicamente.

Por eso, era imposible que pudiera resistirme al magnífico volumen que Literatura Random House editó en 2012 de los cuentos completos de Gabriel García Márquez, uno de los cuentistas más notables de la literatura universal. Aunque ya había leído algunos volúmenes de sus relatos y muchas piezas por separado, era demasiado grande la tentación de asomarme a este apabullante universo narrativo, recopilado con integralidad y rigor en este libro llamado Todos los cuentos.

Todos los cuentos, de Gabriel García Márquez. Literatura Random House, Barcelona, 2012, 509 páginas

El genio colombiano publicó, a lo largo de su vida, cuatro volúmenes de cuentos que reúnen un total de cuarenta y una piezas. Parece una cantidad no exigua, aunque sí algo limitada tratándose de un talento semejante. Lo que ocurre es que, como bien se puede apreciar recurriendo a cualquier entrevista o resumen biográfico del autor, García Márquez era demasiado obsesivo y perfeccionista como para permitirse publicar un cuento que él no considerase perfecto e inmejorable. Así, debemos considerar estas piezas como el destilado de lo mejor y más encumbrado de su narrativa breve, como las perlas más brillantes que él mismo pudo rescatar de una producción que (estoy seguro) incluyó cientos y cientos de cuentos descartados.

El primer volumen de cuentos de García Márquez se tituló Ojos de perro azul. Aunque fue publicado en 1972, el tomo reúne catorce cuentos que fueron escritos entre 1947 y 1955. Si bien contiene unas cuantas obritas interesantes y algunos asombrosos hallazgos narrativos, diremos que se trata de un «Gabo» todavía en formación, en fase embrionaria. Quizá algo convencional en el planteamiento de los escenarios y las situaciones, o abstrusamente metafísico en la hondura narrativa de algunos de los cuentos, vemos en las páginas de estas obras a un escritor que está aún a la búsqueda no solo de una voz expresiva, sino también de su propio universo literario. «Ojos de perro azul», el cuento que da título al volumen, resulta, no obstante, una pieza fascinante, de estructura laberíntica e hipnótico discurso. «La noche de los alcaravanes» ofrece las primeras pinceladas de lo que será el García Márquez posterior, mientras que «Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo», que cierra el tomo, prefigura al futuro autor genial e incomparable de Cien años de soledad; digamos que es el primer cuento del «verdadero García Márquez» que nos encontramos en el volumen, un relato abrumador que presenta, además, a Macondo, su escenario más legendario, uno de los espacios mito-poéticos más memorables de la letras universales.

Ojos de perro azul, de Gabriel García Márquez. Debolsillo, Barcelona, 2003. 192 páginas

La primera obra maestra de la cuentística del autor es la que abre su segundo volumen de relatos, Los funerales de la Mamá Grande, publicado en 1962, año en el que fueron escritos los ocho cuentos que lo componen. Esa pieza inicial es «La siesta del martes», uno de los cuentos más impactantes y mejor escritos de toda la literatura latinoamericana. El volumen incluye auténticas joyas como «En este pueblo no hay ladrones», «La viuda de Montiel», «Rosas artificiales» y, por supuesto, la pieza que da título al volumen: «Los funerales de la Mamá Grande», una de las muestras más depuradas del arte de «Gabo» para la narración de tipo hiperbólica; un carnaval de situaciones inverosímiles y exageradas que son la esencia pura de Macondo. En este volumen ya vemos a un García Márquez absolutamente dominador de su voz narrativa, y encarando la que fue sin duda la década más gloriosa de su carrera.

Los funerales de la Mamá Grande, de Gabriel García Márquez. Debolsillo, Barcelona, 2003. 176 páginas

A continuación nos encontramos con el tercer volumen de cuentos del autor colombiano; y, ya que hablamos de exageración, para ejemplo de lo hiperbólico nos quedamos con el título de dicho volumen: La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, publicado, al mismo tiempo que Ojos de perro azul, en 1972, y después de que el autor sacudiera al mundo con Cien años de soledad en 1967. En este caso, el volumen contiene siete narraciones, todas ellas escritas entre 1961 y 1972. Aquí vemos al genio colombiano ya totalmente consolidado en su voz narrativa y en su universo literario, una vez creada su magnum opus y asentado por completo el escenario de Macondo y sus alrededores. El libro incluye genuinas maravillas como «Un señor muy viejo con unas alas enormes», «El ahogado más hermoso del mundo» o «Blacamán el bueno, vendedor de milagros». También aporta experimentos estéticos radicales, como «El último viaje del buque fantasma», y el cuento (más bien novela corta) que da nombre al volumen: «La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada», una aventura integral en la que asistiremos al angustioso peregrinaje de una meretriz involuntaria y su despiadada yaya.

La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, de Gabriel García Márquez. Debolsillo, Barcelona, 2003. 160 páginas

Finalmente, Doce cuentos peregrinos, publicado en 1992, nos acerca a un García Márquez crepuscular, aunque tan genial como siempre. En estos cuentos, escritos todos ellos entre 1976 y 1982, el escenario escogido por el Premio Nobel colombiano se aleja de Macondo y de las regiones tropicales y centra su discurso en las distintas ciudades europeas en las que vivió por aquellos años, especialmente Barcelona. Algunos de los relatos, como el impresionante «La luz es como el agua», están ambientados en Madrid, y otros, como el igualmente asombroso «La santa», nos trasladan a pintorescos paseos por las calles de Roma. Además de los ya mencionados, destacan en este volumen «Sólo vine a hablar por teléfono», «María dos Prazeres», «Diecisiete ingleses envenenados» y, muy especialmente, la soberbia obra maestra que cierra el volumen: «El rastro de tu sangre en la nieve», una sobrecogedora reflexión sobre el azar y el destino.

Doce cuentos peregrinos, de Gabriel García Márquez. Debolsillo, Barcelona, 2003. 232 páginas

Cualquiera de estos cuatro volúmenes de cuentos se puede disfrutar por separado, pero la lectura del tomo integral ofrece una semblanza conspicua acerca de la evolución de García Márquez en sus constantes esfuerzos por alcanzar la perfección técnica y la claridad formal a través de una portentosa y colorida imaginería. En cierta forma, un vistazo a la producción cuentística completa de este autor nos sirve para adquirir una panorámica de lo que es el cuento latinoamericano. Una de sus formas canónicas es la que le ha dado «Gabo», el autor de la eterna sonrisa, el trabajo incansable, la precisión léxica quirúrgica y esa visión de la realidad tan particular y tan mágica que le permitió, a través de sus historias, modificar el mundo que nos rodea y hacerlo más rico e infinitamente más imaginativo.

«El Monje»: la cúspide del Gótico

Si frecuentas este blog conocerás mi devoción por esas novelas que marcaron la génesis del género de horror, allá por el tercio final del siglo XVIII. De hecho, ya registramos aquí un par de microensayos basados en dos de las obras maestras incontestables del movimiento: El castillo de Otranto, de Horace Walpole, y Vathek, de William Beckford (puedes acceder cliqueando en los títulos). Pero hoy te traigo la novela que flamea para siempre en la cumbre del género Gótico. Una novela terrible y estremecedora, tanto por estética como por complejidad narrativa, y que marcó un antes y un después en el desarrollo de esta maravillosa escuela literaria. Hoy hablaremos de El Monje, de Matthew G. Lewis.

El Monje, de Matthew G. Lewis. Portada correspondiente al N.º 3 de la Colección Gótica. Valdemar, Madrid, 2009. 423 páginas. (Ilustración: Hagamos otra criatura, Francisco Torres Oliver.)

El Monje es una novela que excede los estrechos márgenes que delimitan el género al que pertenece, y tanto su sombra de influencia como su calidad narrativa la convierten en una de las cuatro o cinco novelas de horror más grandes jamás escritas. Hay que tener en cuenta que el género Gótico, desde sus inicios, intentó marcar una ruptura con las posturas racionalistas que el pensamiento del siglo XVIII (lo que Julio Cortázar llama «optimismo filosófico») había impuesto como norma a las manifestaciones artísticas. El lector moderno, sin embargo, no debe perder de vista que dichas obras, leídas fuera de contexto, no despiertan la sensación de miedo tal y como la conocemos en pleno siglo XXI. Tanto lo ajeno de los escenarios (castillos medievales, monasterios, conventos, ruinas, criptas y mazmorras) como el desarrollo narrativo de tipo teatral en muchas de las escenas, más cierto aire onírico, hacen que el horror que sustenta su discurso sea un poco artificial; acartonado, digamos. En este sentido, El Monje también señala un punto de transgresión con las novelas góticas que se venían escribiendo desde 1765, especialmente con las técnicas empleadas por Ann Radcliffe, otro de los grandes nombres del género. La novela de Lewis transmite una sensación de miedo real totalmente adelantada a su tiempo, y es una obra cuya fruición estética, relacionada con esa sensación de escalofrío e inquietud que todos los lectores del género buscamos, sigue vigente hasta nuestros días.

La novela cuenta la historia de Ambrosio, un monje español que es presentado como la idealización de la virtud atribuida a los ministros de Dios. Casto, frugal, disciplinado, piadoso y puro, y al mismo tiempo humilde, dócil y servicial, es un estereotipo de la integridad sin mácula, incorruptible, que se espera de los representantes del catolicismo. Pero Ambrosio, un buen día, se verá tentado por un ser infernal, encarnado en la figura de una mujer irresistible que, en un principio, se hace pasar por monaguillo para irrumpir en el mundo santificado del eclesiástico. La versatilidad de este Ángel del Mal hará caer a Ambrosio desde el pináculo más elevado de su virtud hasta el pozo más hondo, hasta la sima más profunda de la abyección, condenando para siempre su alma corrupta. Como en un juego de muñecas rusas o matrioskas, la novela ofrece también un puñado de historias paralelas, tangencialmente relacionadas con la trama principal, pero al mismo tiempo con la autonomía suficiente como para resultar sumamente interesantes por sí mismas. La historia finaliza con uno de los desenlaces más estremecedores de la historia de la literatura de horror: un final desesperante, angustioso y excepcionalmente trágico.

Portada de El Monje, de Matthew G. Lewis, perteneciente, en este caso, al N.º 4 de la colección El Club Diógenes. Valdemar, Madrid, 2011. 501 páginas. (Ilustración: La lámpara del diablo, Francisco de Goya, 1797-1798.)

La novela está ambientada en un Madrid oscuro, tenebroso, garbancero, perfectamente descrito por Matthew G. Lewis. Debe entenderse que la novela Gótica encuentra su origen en Inglaterra, en pleno corazón del protestantismo; sus autores, la mayoría de ellos liberales empedernidos, trasladaban el escenario de sus narraciones a aquellos contextos religiosamente más sombríos y sumidos en la intolerancia; es decir, a los territorios en donde el poder del catolicismo era inexorable y donde la Inquisición echaba su aliento de dragón sobre cualquier connato de herejía. Es por este motivo que las grandes novelas del Gótico (El castillo de Otranto, Los misterios de Udolfo, El Italiano, Manuscrito encontrado en Zaragoza o la que nos ocupa) están ambientadas siempre en Italia o en España. Así, estos autores protestantes nos muestran el lado más siniestro del oscurantismo, la superstición y el fanatismo religioso emparentado con el catolicismo más rancio. En este sentido, cabe aclarar que la ambientación que elabora Matthew G. Lewis a la hora de construir este Madrid castizo y lóbrego es extraordinaria. La España de la Inquisición llega al lector a través de una abigarrada paleta visual, auditiva, y principalmente olfativa, trabajada al detalle por el autor.

El libro está salpicado de momentos memorables y pequeñas historias paralelas, un recurso muy habitual en la novela Gótica clásica. Uno de los episodios más memorables es el de «La monja ensangrentada», un relato estremecedor que tiene lugar a las puertas de un castillo, y que posteriormente fue extraído y descontextualizado de la novela e incluido como un cuento con autonomía en numerosas antologías. Además, la novela desarrolla las típicas persecuciones por túneles, pasadizos, mazmorras, bóvedas de cementerios, corredores de conventos tenebrosos, castillos, monasterios y ruinas medievales, enclaves que componen el escenario tradicional de la novela Gótica. También veremos enredos y confusiones de identidad, pero sobre todo un sentido del morbo y la crueldad que hasta ese momento no se había apreciado en el género. Se efectúan veladas referencias a lo sexual y a unas relaciones carnales absolutamente enfermizas, por demás escandalosas en el ámbito de la narrativa de finales del siglo XVIII. Sin duda por este motivo el libro produjo una auténtica conmoción en la época, siendo tildado de maldito y blasfemo por las autoridades eclesiásticas…, cosa que, como suele ocurrir, le granjeó una popularidad aún más grande.

Matthew G. Lewis (1775-1818)

Del autor, Matthew Gregory Lewis, diremos que fue un dramaturgo, novelista y político británico nacido en 1775 en Londres. Educado en Oxford, recorrió durante su juventud Francia y Alemania, y en 1796, con solo veintiún años, compuso su obra maestra: El Monje. Cuenta la leyenda que la escritura de la novela tuvo lugar a lo largo de diez semanas febriles de redacción, durante las cuales el autor estuvo poseído por un éxtasis creativo sin igual. En 1812, a la muerte de su padre, heredó unas plantaciones en Jamaica, a donde se trasladó. En uno de sus viajes a Europa coincidió en Villa Diodati, en 1816, con el grupo de escritores allí reunidos (Lord Byron, Percy Shelley, Mary Shelley y John William Polidori). Aunque no es un hecho contrastado, una teoría sostiene que estuvo presente en la célebre noche del 17 de junio de 1816 en la que la jovencita Mary Shelley escribió las primeras páginas de Frankenstein, o el moderno Prometeo y John Polidori dio a luz a «El vampiro». Tras un nuevo viaje a Jamaica, Lewis regresó a Europa en 1818; ese año contrajo la fiebre amarilla y falleció a los cuarenta y dos años de edad. Además de El Monje, su primera novela, cabe destacar entre sus obras dos colecciones de narraciones breves (Cuentos de terror [1799] y Cuentos maravillosos [1801]) y las obras de teatro El espectro del castillo (1796), El indio (1799) y Alfonso (1801). También fue traductor al inglés de los poetas alemanes Friedrich Schiller y August von Kotzebue.

El Monje fue una obra que revolucionó el panorama de la novela Gótica a finales del siglo XVIII. Cuando a mediados de los años veinte del siglo XIX el género se quedó obsoleto, la novela cayó en el ostracismo, aplastada, como todas las del movimiento, por el auge del novedoso horror victoriano. Aun así, numerosos autores decimonónicos registraron una manifiesta influencia de la novela en su obra; un claro ejemplo lo podemos apreciar en Nuestra Señora de París, una de las obras maestras de Victor Hugo. La novela merecería una muy justificada reivindicación ya en el siglo XX, cuando tanto André Breton como Antonin Artaud, mentores del naciente movimiento Surrealista, la catalogarían como la mejor novela Gótica jamás escrita, y como uno de los logros más notables del Romanticismo.

«Macbeth»: ambición, apariciones y premoniciones

El pasado fin de semana, y como cada 23 de abril, hemos celebrado un nuevo Día Mundial del Libro. Como ya sabes, esta fecha tan especial coincide con la del fallecimiento de una de las figuras capitales de la literatura universal: el dramaturgo William Shakespeare. Hasta hace muy poco también se conmemoraba en este día la muerte de Miguel de Cervantes, pero la última actualización de su ficha biográfica en el archivo de la Real Academia de Historia, a cargo de Martín de Riquer Morera (13 de junio de 2021), señala su deceso el día 22 de abril de 1616 (puedes consultarlo accediendo desde aquí). En ese caso, el genio inglés aparece ahora monopolizando esta efeméride, y lo hace, además, por partida doble, ya que «El Bardo» también nació un 23 de abril.

William Shakespeare (1564-1616)

Es muy poco lo que podríamos aportar desde El Disparaletras® sobre una figura tan paradigmática. Se trata, simplemente, del escritor más importante de la historia de las letras universales y de uno de los creadores fundamentales del canon de la cultura occidental. Un autor imprescindible no solo en la concepción del teatro como medio expresivo, sino como modelo de creación de personajes, caracteres, elementos de resolución escénica, presentación de prototipos humanos mediante la acción dramática y un largo, larguísimo etcétera. Es, en definitiva, el máximo retratista de la condición humana, formulador de un espectro inabarcable de actitudes, pasiones, perfiles psicológicos y arquetipos emocionales. Una de las mejores citas respecto a este genio incomparable pertenece al gran director de teatro polaco Jerzy Grotowski: «La gente no cree en Dios, pero Dios existe, y es Shakespeare. Solo Dios podría saber tanto del ser humano». Poco más podemos agregar.

Haciendo un repaso por los anales de la literatura sobrenatural, y recopilando casos de espectros y aparecidos en la historia de las letras para un ensayo que preparo, me encuentro con las Brujas del Acto I de Macbeth, una de las tragedias más universales y conspicuas de entre las que compuso «El Bardo». Representada por primera vez en 1606, Shakespeare se adelanta con ella unos ciento sesenta años al surgimiento del movimiento Gótico y a las primeras novelas de horror sobrenatural. Así, cuando Macbeth y su compañero Banquo cabalgan hacia Forres, tras aplastar la invasión de Escocia por parte de noruegos e irlandeses, se encuentran con las tres apariciones. Estas comunicarán a Macbeth una profecía, un designio: pronto dejará de ser barón de Glamis para convertirse en barón de Cawdor…, y no mucho después se convertirá en rey. Esta es la primera, pero no la única de las premoniciones que tendrán lugar a lo largo del drama, que sostiene su desarrollo en base a un discurso abiertamente determinista: nuestro destino está sellado, y nada podemos hacer para cambiarlo.

Macbeth (edición bilingüe), de William Shakespeare. Cátedra, Madrid, 2005. 392 páginas

Macbeth, sobre todas las cosas, es un escalofriante retrato sobre la ambición desmedida y las ansias de poder. Impulsado por la pérfida Lady Macbeth, su mujer, el protagonista se verá empujado a traicionar y asesinar a gente de su confianza, para posteriormente incurrir en el más abyecto de los crímenes: el regicidio. La tragedia está repleta de momentos violentos y de enorme carga psicológica; uno de los más recordados, y que ha servido como ejemplo universal de lenguaje semiótico, tiene lugar en el Acto V, Escena I, cuando Lady Macbeth frota desesperadamente sus manos, que ella ve manchadas de sangre. Shakespeare establece aquí una de las analogías visualmente más poderosas sobre el remordimiento y el sentimiento de culpa.

Durante un nuevo encuentro con las Brujas (Acto IV, Escena I), las apariciones tranquilizan a Macbeth en medio de sus tribulaciones anunciándole que seguirá invicto, y conservando su corona, siempre y cuando el bosque de Birnam no se desplace colina arriba, hacia Dunsinane, donde se encuentra su castillo. Esta profecía otorga cierta paz al tirano, pero más tarde (Acto V, Escena IV) semejante augurio se hará realidad cuando Malcolm y Macduff, complotados con Siward, conde de Northumberland, ataquen el castillo de Dunsinane con un ejército de soldados camuflados bajo las ramas de los árboles del bosque de Birnam; Macbeth, asomado a una de las almenas del castillo, creerá ver cumplida la infausta premonición de las Brujas. Esta escena, como se ha comentado muchas veces, inspiró años más tarde a J. R. R. Tolkien la creación del bosque de Fangorn, dando vida a Bárbol y a los Ents, los árboles parlantes con capacidad de desplazamiento que protagonizan uno de los momentos más inolvidables de Las dos torres, segunda entrega de su saga El Señor de los Anillos.

Primer encuentro de Macbeth y Banquo con las Brujas (Acto I, Escena I)

Macbeth es una de las obras de teatro más representadas de la historia de la escena mundial, y también ha sido adaptada al cine en numerosas ocasiones. De entre las más prestigiosas adaptaciones a la gran pantalla podemos citar la que realizó Orson Welles en 1948 (con el propio Welles encarnando a Macbeth), la que dirigió Roman Polanski en 1971 (con John Finch en el papel protagónico), o la versión moderna de Justin Kurzel de 2016 (con Michael Fassbender en el rol principal). Pero si tuviera que quedarme con una sin duda elegiría la adaptación que, en 1957, realizó el maestro del cine japonés Akira Kurosawa, titulada Trono de sangre. Si bien cambia su ambientación al Japón feudal, pocas películas han sabido retratar la esencia de la tragedia shakesperiana como este impresionante film del genio nipón. Cuenta con una prodigiosa fotografía en blanco y negro, sumamente etérea y vaporosa, que transmite todo el tiempo esa sensación de irrealidad, de pesadilla animada que emana del texto original.

Fotograma de Trono de sangre (Kumonosu-jô, Akira Kurosawa, Japón, 1957), posiblemente una de las mejores adaptaciones al cine de la tragedia shakesperiana

Macbeth: uno de los retratos más lúcidos sobre la ambición y el apetito de poder, pero también un muestrario de apariciones y premoniciones que nos permite vislumbrar la complejidad conceptual de la tragedia shakesperiana, siempre ligada a lo mítico, lo fabuloso y lo legendario. Una pieza literaria imperdible, de esas que hay que leer y releer cada cierto tiempo, y disfrutar, también, tanto desde una butaca en un teatro como a través de la pantalla de un cine. Una historia profunda que despierta hondas reflexiones y que nos acerca, como siempre en Shakespeare, a uno de los aspectos más genuinos y universales de la condición humana.

Estigia

Llevaba encima mi bloc de notas, al acecho de poder cazar alguna historia. Esperábamos en aquella costa desolada, expectantes ante la llegada de la famosa barca; yo no dejaba de manosear el óbolo lleno de tierra. El rugido de las aguas inquietas de la laguna ponzoñosa no me impidió oír las historias, la recua de abyecciones, la seguidilla de crímenes. Allí, en la antesala del inframundo, pude nutrirme de sus pecados, no inferiores a los míos.

Ahora escribo cuentos en un cálido rincón del Hades, pese a los tormentos.

Por un instante

El profesor había tomado una decisión: era la última vez que proyectaba esa película en uno de sus cursos. No tenía ningún sentido exponer a veinte o treinta alumnos criados en pleno siglo veintiuno a una filmación muda, expresionista y en alemán que se había rodado en 1922. Por más que el tema del film fueran los vampiros y la muerte, las calamidades y la sangre, la verdad es que no se lo tomaban en serio; desde que aparecía en pantalla aquel no-muerto calvorota y con cara de rata, desde que la heroína empezaba a estremecerse con espasmos teatrales, desde que el loco del manicomio comenzaba a reírse y a enseñar sus dientes pútridos, todo eran risas, comentarios irónicos, pitorreo… No había respeto por los albores del cine, y además ellos no veían la hora de que aquella tortura acabara…

La proyección fue lo que el profesor esperaba: una salva de carcajadas, algarabía, bullicio, intercambio de notitas, un espabilado que había conseguido colar los auriculares y escuchaba música, algún que otro besuqueo preadolescente en la oscuridad de la sala.

Minuto 92 de proyección. El vampiro, finalmente, se sacia en el alimento que le proporciona una mujer libre de pecado. Ella se ha sacrificado para salvar de la desgracia a su novio y a sus conciudadanos; la ola de muerte tiene que terminar. El vampiro pierde la noción del tiempo, el gallo rompe el silencio de la noche con el primer canto de la mañana. Un rayo de sol (apenas la destrucción de una sombra en la rudimentaria dirección fotográfica de 1922) irrumpe en la habitación y el vampiro, con una pureza jamás vista en el cine, se desvanece entre una leve membrana de humo.

Ese era el instante, y el profesor lo sabía. Desde su posición observó a los alumnos; la contemplación embelesada solo duró un segundo, pero el profesor sintió que ese momento se perpetuaba en el tiempo. No había risas; no había burlas. Un silencio expectante, ojos bien abiertos contemplando la pantalla, asombro e inquietud, una ligera parálisis.

Después, alguien pareció pulsar el Play. Volvieron las risas y los comentarios socarrones. Seguramente olvidarían muy pronto aquella película absurda que alguien había pergeñado en el alba del cine; seguramente nunca jamás la comentarían, o tan solo lo harían para escarnecer a aquel revenido con orejas de vulcano, cabeza calva y dientes de roedor.

La sala se quedó vacía. El profesor, recordando aquel momento de éxtasis, rectificó en su decisión. No importaba lo mucho que se burlaran. No importaba que no se tomaran en serio ninguno —menos uno— de los fotogramas de aquella obra maestra. El profesor comprendió que, aunque solo fuera por ese instante, merecía la pena regalarles esa magia intangible que era el cine.

Rafael Llopis; el primero de todos nosotros

El pasado jueves 24 de marzo falleció Rafael Llopis en Pozuelo de Alarcón; iba a cumplir ochenta y nueve años el próximo 17 de abril. En El Disparaletras® era imposible que no dedicáramos la entrada de hoy a homenajear su memoria y a hacer un breve y humilde repaso de su carrera y de sus escritos, de sus logros y de su influencia. Para muchos lectores Rafael Llopis será casi un desconocido; sin embargo, para otra enorme legión de fanáticos del terror y de la literatura de género se trata de una de las principales figuras académicas que ha dado este país en relación con estas materias literarias que tanto nos apasionan. Llopis fue nada menos que el primero en traducir e introducir en el panorama literario español al genio H. P. Lovecraft. Solamente por este logro ya le debemos horas de disfrute y felicidad. Semejante hazaña lo convierte, además, en el primero de los devotos hispanohablantes del maestro de Providence; es decir, en el primero de todos nosotros.

Rafael Llopis (1933-2022)

Rafael Llopis Paret nació en Madrid el 17 de abril de 1933. Hijo de un psiquiatra republicano, estudió Medicina en la Universidad Complutense de su ciudad natal. Trabajó durante décadas como psiquiatra hasta su jubilación, en 1998, además de ejercer como traductor de inglés y francés en Ginebra, al servicio de la Organización Mundial de la Salud. En numerosas entrevistas Rafael Llopis ha hablado de su pasión por la literatura de terror, una afición que nació en su adolescencia. Dado que por aquellos años prácticamente no había material de literatura de género publicado en español, Llopis leía en el idioma original a sus escritores más admirados. Su figura se hizo notoria en los años sesenta, cuando comenzó a publicar pequeños ensayos sobre literatura fantástica en revistas, periódicos y editoriales, entre ellas la prestigiosa Alianza Editorial. Por aquel entonces se convirtió en una autoridad en H. P. Lovecraft, de quien fue, junto con Francisco Torres Oliver, su primer traductor al castellano. Fue en el marco de esta actividad cuando se produjo la que para muchos es su aportación principal al panorama literario español: la confección del impagable volumen titulado Los mitos de Cthulhu, que vio la luz en 1969, publicado por Alianza, y que no ha dejado de reeditarse desde entonces. Este tomo cuenta con una Introducción de Rafael que, con el correr de las décadas, se ha convertido en uno de los textos de no ficción más completos e influyentes jamás escritos acerca de la evolución del género de terror hacia la literatura de los Mitos. Con respecto a este libro en particular, tienes un microensayo exhaustivo y merecidamente exegético que escribí cuando este pequeño blog apenas empezaba a despuntar, allá por octubre de 2018 (puedes acceder a él desde aquí).

Los mitos de Cthulhu, de H. P. Lovecraft y otros (selección, estudio preliminar, introducción, bibliografía y notas de Rafael Llopis). Alianza, Madrid, 2011. 735 páginas

También durante los años sesenta, Rafael Llopis publicó en la editorial Taurus el libro Cuentos de terror (1963), y años más tarde el extenso y magistral ensayo Historia natural de los cuentos de miedo, editado originalmente por Júcar en 1974, y disponible hoy en día gracias a las ediciones de los Talleres de escritura creativa Fuentetaja (2013). Este ensayo constituye probablemente la exposición divulgativa más detallada que se ha publicado en España acerca de la cronología del cuento de horror, un estudio ameno y de lenguaje asequible en el que Rafael desarrolla un completísimo repaso acerca del miedo como elemento central a lo largo de las diferentes escuelas literarias que lo han cultivado. Una obra imprescindible para todos aquellos que estudiamos a fondo el género, y esencial para entender cómo se produjo la evolución del horror como elemento estético a través de las páginas de los libros; en definitiva, una obra de un valor incalculable.

Historia natural de los cuentos de miedo, de Rafael Llopis. Ediciones y talleres de escritura creativa Fuentetaja, Madrid, 2013. 384 páginas

En 1980 Rafael Llopis publicó una de sus obras más importantes y originales: El Novísimo Algazife o Libro de las Postrimerías, un libro fascinante al que podemos acceder a día de hoy gracias al buen hacer de La Biblioteca del Laberinto, que lo ha reeditado en 2016. Se trata de un volumen inclasificable que propone una nueva lectura de los mitos egipcios y, al mismo tiempo, una pasmosa reinterpretación de los mitos de Cthulhu; Llopis, con habilidad de cirujano, hace coincidir ambas mitologías entre vampiros, extraterrestres y moros encantados, en una danza macabra como las del milenio pasado. Estamos hablando, como fácilmente puedes imaginar, de un falso «ensayo» sobre mitología, redactado en un estilo originalísimo y cuya factura y rareza lo convierten, por derecho propio, en la versión castellana del Necronomicon. Por supuesto, nadie tan apto como el primer discípulo hispanohablante de Lovecraft para pergeñar semejante genialidad.

El Novísimo Algazife o Libro de las Postrimerías, de Rafael Llopis. La Biblioteca del Laberinto, Madrid, 2016. 234 páginas

Además de un excelente escritor, traductor y ensayista, Rafael Llopis se mostró como un insuperable compilador de volúmenes. Ya hemos alabado sus virtudes para montar la estructura perfecta de libro lovecraftiano en Los mitos de Cthulhu, pero años más tarde se encargó, además, de elaborar una impresionante antología que, en dos volúmenes —también publicados por Alianza— reúne lo mejor de la literatura de terror desde Daniel Defoe hasta H. P. Lovecraft. Estos magníficos tomos, además de contar con las siempre acertadas opiniones de Rafael en las Notas Preliminares y el Prólogo, contienen relatos inolvidables del marqués de Sade, Walter Scott, Matthew G. Lewis, Charles Nodier, Frederick Marryat, John W. Polidori, Edgar Allan Poe, Charles Dickens, Joseph Sheridan LeFanu, Margaret Oliphant, Gustavo Adolfo Bécquer, Ambrose Bierce, Bram Stoker, M. R. James, Algernon Blackwood y Arthur Machen, entre otros. Si en algún momento quieres saber cuáles son las piezas breves esenciales del horror literario entre 1750 y 1930, no dudes en acercarte a estos volúmenes.

Antología de cuentos de terror (dos volúmenes). Selección de Rafael Llopis. Alianza, Madrid, 2015. 504 y 488 páginas, respectivamente

Estas son solo algunas de las aportaciones que ha hecho Rafael Llopis no ya en materia lovecraftiana o sobre el horror literario, sino sobre toda la literatura de género que manejamos hoy en día en España. El pasado jueves, al enterarme de su fallecimiento, no pude evitar preguntarme qué habría sido de mí sin la influencia de Llopis, cómo habría hecho para elaborar multitud de conferencias o clases de escritura creativa sin sus textos de no ficción, o de dónde hubiese conseguido extraer materiales y referencias bibliográficas para los ensayos literarios en los que trabajo. También me he preguntado cuál habría sido mi acercamiento a la literatura de H. P. Lovecraft sin la labor intermedia que Rafael hizo en su día. Seguramente la respuesta más fácil es, también, la más ingrata: si todo este trabajo no lo hubiese hecho Rafael Llopis, lo habría hecho otro. Pero el hecho es que a él le debemos este legado y por eso, y desde el mayor respeto y la consideración hacia su memoria, quería dedicarle este pequeño espacio, este humilde microensayo: para agradecerle las incontables puertas de disfrute literario que nos ha abierto a tantos y tantos lectores; que haya sabido interpretar con tanta sapiencia y habilidad el contenido y la evolución natural de la literatura de terror; que haya encontrado la forma de comunicar con tanta cercanía toda su erudición; que haya sabido contagiarnos, a través de sus textos, el fanatismo y la pasión por este género que tanto amamos. En definitiva: para agradecerle que haya sido, desde siempre, el primero de todos nosotros.

II Feria de Autor/a en Santa María de Guía

Hoy vengo a anunciarte un evento muy especial que tendrá lugar este sábado 26 de marzo a partir de las 10.00 horas en el municipio de Santa María de Guía. Se trata de la II Feria de Autor/a, en la que colaboran tanto el Ayuntamiento de Guía como el grupo Palabra y Letra. Después de la excelente acogida que tuvo el primer encuentro en marzo de 2019, y tras dos años sin poder llevarse a cabo por lo que todos ya sabemos, este sábado volvemos a llevar nuestra obra al maravilloso pueblo de Guía. Nos espera una jornada repleta de firmas, presentaciones de libros, actuaciones musicales, cuentacuentos y muchas otras actividades.

Como sabes, me encuentro en plena promoción de Vânător I. Cendreville, la primera parte de mi saga vampírica; así que si aún no te has hecho con un ejemplar, pásate durante la mañana por la Plaza de Guía, llévatelo firmado y disfruta del universo vampírico que encontrarás entre sus páginas. Desde luego, también tendré por allí unos cuantos ejemplares de El Vástago del Mal, la precuela de las aventuras del doctor Benedict Miller, además de Pandemonio, Un puñado de sombras, Veneno de escorpión, Alguna clase de monstruo, los libros de la serie Demencia y todos los demás.

¡Nos vemos este sábado en Guía!

El Lovecraft definitivo

Suelo dedicar la entrada de El Disparaletras® correspondiente a la semana del 15 de marzo a mi autor favorito, Howard Phillips Lovecraft. Son fechas muy señaladas: tal día como hoy, en 1937, fallecía el genio de Providence en el Brown Memorial Hospital de su ciudad natal, esa que él convirtió en inmortal. Y la entrada de hoy, recordando el ochenta y cinco aniversario de su muerte, versará sobre la que considero la edición definitiva de sus obras. Como recordarás, en este blog ya hablé en su día del libro ideal para iniciarse en la literatura lovecraftiana (puedes acceder a este microensayo desde aquí), y también comenté en profundidad un volumen excelente para lectores consumados (puedes leer este artículo aquí). Hoy intentaré ir más allá para hablarte del Lovecraft definitivo, de la edición canónica y final, esa que todo buen lector lovecraftiano debería tener en su estantería. Hoy vengo a hablarte de los extraordinarios tomos de la Narrativa completa en dos volúmenes, editada por Valdemar.

Howard Phillips Lovecraft (1890-1937), el autor de terror más grande e influyente de todos los tiempos

Como su nombre indica, en estos dos volúmenes tendremos acceso a todas las piezas de narrativa escritas por H. P. Lovecraft. Cabe aclarar que la obra lovecraftiana como tal está lejos de terminar en las páginas de estos dos tomos: todavía quedaría por consignar una ingente obra de no ficción, poesía, relatos escritos en colaboración con otros autores (sabiamente excluidos de estos dos volúmenes, pero compilados en otro que ya comentaremos en su día) y, sobre todo, su interminable epistolario. Pero si quieres tener acceso a toda la narrativa escrita por nuestro autor en solitario, la tienes en estos dos volúmenes. Es importante aclarar, también, que no es la única edición que existe en nuestra lengua de este impresionante canon bibliográfico. Sí creo, no obstante, que es la mejor, y con mucha diferencia. No solo posee las traducciones más fiables, sino que aporta un esquema de notas aclaratorias que ninguna otra editorial tiene en su haber. La única edición que puede acercársele un poco en calidad es la de Alianza, en ocho tomos, aunque esta presenta un diseño mucho más desordenado y heterogéneo, y adolece de notas bibliográficas. La edición final, la definitiva, es la que ha incluido Valdemar en su ya mítica Colección Gótica, y que paso analizar a continuación.

Volumen I

Este primer tomo (volumen 62 de la Colección Gótica) incluye todas las piezas de ficción escritas por Lovecraft entre 1905 y 1926 (es decir, entre los quince y los treinta y seis años de vida del autor). Esto comprende toda su llamada «Etapa gótica», con relatos tan importantes para entender su obra como «El testimonio de Randolph Carter», «La lámina de la casa», «El extraño», «La música de Erich Zann», «Herbert West, reanimador», «El miedo que acecha», «Las ratas de las paredes», «La casa evitada», «El horror de Red Hook», «En la cripta», «Aire frío» o «El modelo de Pickman». En todos estos cuentos vemos a un Lovecraft dominador absoluto de la técnica para el relato macabro de corte clásico, con un fuerte arraigo en los temas y la estética propios del American Gothic. Casi siempre lo veremos moverse bajo la influencia totémica de Edgar Allan Poe, pero tomando también elementos de Nathaniel Hawthorne y de las leyendas populares de su Nueva Inglaterra natal (con especial mención, lógicamente, para los célebres procesos por brujería que tuvieron lugar en Salem en 1692, omnipresentes en la obra de Lovecraft). En este tomo también tendremos acceso a sus grandes narraciones pertenecientes al llamado «Ciclo onírico»; entre ellas cabe destacar «Polaris», «Los gatos de Ulthar», «Celephaïs», «La llave de plata» (que cierra el volumen) y su impresionante novela onírica La búsqueda en sueños de la ignota Kadath. Todos estos cuentos siguen la estela expresiva de otra de sus grandes influencias de aquellos años: el escritor irlandés Lord Dunsany. Por último, este primer volumen nos entrega las primeras manifestaciones narrativas de lo que más tarde llamaríamos «Mitos de Cthulhu». Hablamos de narraciones fundacionales del horror cósmico tales como «Dagón», «La maldición que cayó sobre Sarnath», «El templo», «La ciudad sin nombre», «El sabueso», «El ceremonial» y, por supuesto, «La llamada de Cthulhu», relato troncal de los Mitos y una de sus obras maestras más emblemáticas.

El volumen se inicia con una magnífica Introducción a cargo de Juan Antonio Molina Foix, editor y recopilador de toda la obra, y nos regala, además de todo lo antes mencionado, cuatro relatos pertenecientes a la infancia y primera adolescencia de Lovecraft, cuatro obritas primerizas compuestas entre 1899 y 1902 (es decir, entre los nueve y los doce años del autor) que prácticamente resultan inaccesibles en cualquier otra edición en castellano.

Sin duda un volumen para atesorar, con lo mejor del Lovecraft de las primeras dos etapas de su narrativa. A destacar, desde luego, el apartado correspondiente a las notas bibliográficas, ideal para el estudioso de la obra del autor.

Narrativa completa / Vol. I, de H. P. Lovecraft. Valdemar, Madrid, 2011. 832 páginas

Volumen II

Este segundo tomo (volumen 63 de la Colección Gótica) es, probablemente, uno de los más fascinantes libros de horror literario jamás editados en España, ya que contiene lo más granado de la narrativa de H. P. Lovecraft, es decir, sus trabajos entre 1927 y 1937, la década final de su vida, cuando nuestro autor desplegó lo más original y revolucionario de su discurso narrativo. Metido de lleno en el desarrollo de los «Mitos de Cthulhu», el genio de Providence expuso durante estos años finales su verdadera impronta como narrador. Los escritos de esta etapa responden a su nueva concepción del horror como materia literaria. Se trata del asentamiento definitivo del género al que dio forma y que legaría para la posteridad: el horror cósmico, la estructura canónica del llamado «cuento materialista de terror».

Influenciado, en esta ocasión, por escuelas literarias más modernas y por autores de vanguardia en el género como Robert W. Chambers, Algernon Blackwood, W. H. Hodgson o Arthur Machen, Lovecraft elabora una serie de relatos y novelas memorables por su concepción, riqueza argumental, armónica incorporación a una estructura mitológica y cosmogónica propia e impecable diagrama estilístico. De esta etapa, e incluidos en este maravilloso volumen, son las novelas El caso de Charles Dexter Ward y la impagable En las montañas de la locura, considerada una de las mejores novelas de terror jamás escritas. También nos encontraremos con el resto de las narraciones pertenecientes a los «Mitos de Cthulhu»: «El color del espacio exterior», «El horror de Dunwich», «El que susurra en la oscuridad», «La sombra sobre Innsmouth», «Los sueños en la casa de la bruja», «El ser del umbral», «La sombra de otro tiempo» y «El asiduo de las tinieblas». Casi nada…

El tomo incluye otras auténticas maravillas, como la aventura final de Randolph Carter en «A través de las puertas de la llave de plata», y pequeñas perlas inconclusas o experimentales como «Historia del Necronomicon» o «El clérigo malvado». El volumen cuenta con una nueva Introducción a cargo del compilador, Juan Antonio Molina Foix, y un aparato de notas bibliográficas todavía más rico en detalles que el del primer tomo. Sin duda un complemento perfecto, un libro para releer, disfrutar y sumergirse en plenitud en la etapa más sobresaliente de la narrativa de H. P. Lovecraft.

Narrativa completa / Vol. II, de H. P. Lovecraft. Valdemar, Madrid, 2011. 960 páginas

Por todo lo anteriormente enumerado, es indudable que nos encontramos ante la edición definitiva de la obra narrativa del autor de Providence. Se antoja en verdad muy complicado pensar que otro sello editorial sea capaz de ofrecer una edición tan exhaustiva y bien presentada como esta de Valdemar. Cabe aclarar que todas las traducciones, de excelente factura, son obra del propio Juan Antonio Molina Foix, de Francisco Torres Oliver y de José María Nebreda, y que las alucinantes ilustraciones de portada forman parte de la llamativa obra del artista polaco Zdzislaw Beksinski. Mañana, cuando se cumplan ochenta y cinco años del fallecimiento de ese genio incomparable llamado H. P. Lovecraft, nada nos puede apetecer más que arrellanarnos en nuestro rincón de lectura favorito y sumergirnos, una vez más (porque nunca es suficiente) en el singular e ilimitado universo narrativo que nos regaló.