«El horror de Dunwich». Lovecraft y los miedos arquetípicos

Llevábamos un tiempo sin hablar del genio de Providence en este blog —no mucho tiempo, en realidad; más concretamente, desde el 15 de marzo—. Pero ya sabes que aquí, en El Disparaletras®, el bueno de H. P. Lovecraft es dueño y señor, y siempre que tengo oportunidad me suelto a comentarte algo sobre su vida o su obra. En este caso, te traigo algunas de las impresiones que me ha dejado una nueva relectura —no me pidas que las enumere— de una de sus obras maestras definitivas: «El horror de Dunwich».

El horror de Dunwich, de H. P. Lovecraft. Alianza, Madrid, 2018. 254 páginas

Este relato fue compuesto en 1928, en pleno desarrollo de los Mitos de Cthulhu, y cuando comenzaba a consolidarse la estructura temática y conceptual del horror cósmico. HPL nos regala aquí una soberbia historia de ambientación rural, provista de una imaginería sin igual y con una trabajadísima atmósfera de horrores materializados a través de lo que podríamos llamar «miedos arquetípicos», esos miedos que anidan no ya en el inconsciente colectivo de la raza humana, sino en una especie de fuente primigenia que se originó cuando el universo era muy joven, cuando el ser humano aún no caminaba por la tierra. En este caso, sirva como perfecta analogía el texto de Charles Lamb que Lovecraft cita al comienzo del relato, y que extrae de su obra Witches and Other Night-Fears. Los rostros del miedo, las diferentes configuraciones del horror, han variado a lo largo de los siglos, pero su esencia siempre ha estado ahí, desde el principio de los tiempos.

«El horror de Dunwich» narra la historia de la familia Whateley, un clan de brujos que habita en una comarca perdida, anclada en el ostracismo y la ignorancia, allende las montañas de la zona central de Massachusetts. El patriarca del clan, el viejo Whateley, practica rituales y ceremonias paganas en la cima de una colina, Sentinel Hill, donde invoca a dioses primigenios y criaturas primordiales, entre ellas, a Yog-Sothoth, la Llave que abre la Puerta. Un buen día, su hija Lavinia, una albina deforme de treinta y cinco años, queda embarazada. Los pueblerinos desconocen quién es el padre de la criatura y las habladurías se extienden como un reguero de pólvora. Mucho más cuando, nueve meses más tarde, Lavinia da a luz a Wilbur, un niño precoz y muy difícil de ver: sin mentón, de largas extremidades y con un rostro caprino y deforme. El crío desarrolla, en muy poco tiempo, unas capacidades inexplicables para su corta edad: a los cuatro años ya vocaliza perfectamente, tiene vello facial, voz gruesa, va abotonado hasta el cuello y porta un arma de fuego, ya que los perros de la comarca lo acosan y pretenden atacarlo. La familia Whateley, conforme el desarrollo del «pequeño» Wilbur se vuelve cada vez más desproporcionado, compra ingentes cantidades de ganado y lleva a cabo rudimentarias pero inacabables reformas en su granero y su finca. Los alrededores de esta huelen muy mal y los pueblerinos se temen lo peor, ya que todo parece indicar que, además de al mocoso híper desarrollado con facciones caprinas, Lavinia ha traído al mundo a otra criatura… probablemente más horrenda y peligrosa aun que el propio Wilbur.

Impresionante recreación visual de la escena final de «El horror de Dunwich», de H. P. Lovecraft

Lovecraft estructura el relato en nueve capítulos y ambienta la historia en dos escenarios de enorme contraste: los rústicos parajes agrestes de Dunwich y los eruditos salones de la Universidad Miskatonic, en Arkham, donde el caso de las anomalías de Dunwich llamará la atención del profesor Henry Armitage, un estudioso del folclore local que, entre otras cosas, custodia el valioso ejemplar del Necronomicon que se almacena en la biblioteca de dicha universidad. Lovecraft implementa una estrategia narrativa muy especial, y bastante inusual en él: en lugar de adoptar el punto de vista de un narrador personaje —su punto de partida más frecuente—, elige contar la historia desde un narrador omnisciente que se permite el desplazamiento entre escenarios y personajes, consiguiendo de esta forma un relato extraordinariamente coral. Así, mediante testimonios y conversaciones a través del teléfono comunal, tenemos acceso a los hechos ocurridos en Dunwich desde la perspectiva de los rústicos habitantes de la comarca, de algunos visitantes a la granja de los Whateley, de los azotacalles que malgastan su tiempo en el almacén de Osborn y, por supuesto, desde el punto de vista de los estudiosos de Arkham, con quienes el lector inevitablemente empatizará.

Un recurso muy curioso que utiliza el autor de Providence en este relato es la diferenciación en el habla entre los personajes. Para resaltar el profundo atraso intelectual de los pueblerinos de Dunwich, Lovecraft los hace «hablar» con faltas y defectos ortográficos y gramaticales, buscando de esta forma reproducir una dicción muy deficiente. Es importante aclarar que esta diferenciación en el habla no ha sido respetada por todas las traducciones al castellano. La editorial Valdemar —cuya traducción corrió a cargo de Juan Antonio Molina Foix— sí ha trabajado a fondo esta traslación, consiguiendo que la experiencia de lectura sea mucho más sensitiva; la edición de Alianza que citamos aquí, y cuya traducción llevó a cabo Aurelio Martínez Benito en 1981, opta no obstante por una traducción neutra. Dicha edición incluye, además, otros tres relatos de Lovecraft en el volumen; estos son «El modelo de Pickman», «El susurrador en la oscuridad» y «El extraño», amén de un texto muy interesante de August Derleth en donde desglosa someramente la vida y la obra del maestro de Providence.

«El horror de Dunwich» es la obra favorita de una gran cantidad de lectores lovecraftianos, y yo personalmente la considero una de las mejores, un pico en la trayectoria del mejor autor de terror de todos los tiempos. Su estructura ambiciosa de perspectiva múltiple, su desarrollo narrativo, el crescendo del horror cósmico que trabaja, los impresionantes giros en la trama, la descripción precisa y abigarrada de las aberraciones que se producen en el pueblo y, sobre todo, la representación conceptual que lleva a cabo de los miedos arquetípicos lo convierten en uno de los relatos de horror más influyentes jamás escritos. Una pieza maestra cuya lectura impacta y embelesa, al tiempo que nos lega un montón de preguntas inquietantes acerca de nuestro papel en la realidad cósmica, nuestro verdadero e insignificante rol ante esa puerta que domina Yog-Sothoth y que, un buen día, puede llegar a abrirse…

«Alas tenebrosas»: la sombra alargada del genio

Hoy, 15 de marzo, se cumplen ochenta y cuatro años de la muerte de H. P. Lovecraft. Y aprovechando que es lunes, día de posteo en «El Disparaletras®», ¿qué mejor que dedicarle la entrada de hoy en esta efeméride tan particular? Eso sí: soy consciente de que tal vez ya haya hablado demasiado del Abuelo en este blog —y fuera de él, especialmente—, así que hoy trataré de hablar no tanto del escritor, sino de la sombra alargadísima que su literatura ha expandido en el tiempo y en la cronología del horror literario. Para ello, voy a desgranarte un volumen que reúne mucho de lo muy bueno que ha dado la herencia lovecraftiana en forma de relatos. Me refiero a las veintiuna excelentes narraciones compiladas por S. T. Joshi, experto en la obra de Lovecraft, y editadas por Valdemar en el tomo titulado Alas tenebrosas. 21 nuevos cuentos de horror lovecraftiano.

Alas tenebrosas. 21 nuevos cuentos de horror lovecraftiano (Varios Autores). Edición de S. T. Joshi. Valdemar, Madrid, 2014. 533 páginas

S. T. Joshi es el más aventajado gurú en materia lovecraftiana de nuestros días. Habiendo iniciado su carrera en la editorial Arkham House, bajo el tutelaje de August Derleth, con el correr del tiempo se ha convertido en el más hondo pozo de sabiduría en relación con la vida y la obra de nuestro autor favorito (motivo por el cual sigo sin entender cómo su obra no se traduce a nuestra lengua aún). Ha trabajado en la más ambiciosa biografía del genio de Providence: H. P. Lovecraft: A Life (1996), reeditada en 2010 con el título I Am Providence: The Life and Times of H. P. Lovecraft. Joshi ha preparado numerosas ediciones corregidas y anotadas de la obra de Lovecraft, y también ha encarado la labor suprema de compilar y editar su monumental epistolario. Ahí es nada, ¿verdad? ¿Quién mejor, entonces, que el propio Joshi para efectuar una selección de lo más granado del horror lovecraftiano escrito durante las últimas décadas del siglo XX? Es indudable que podemos guiarnos de su criterio a la hora de encarar la lectura de este magnífico volumen por él seleccionado.

S. T. Joshi, la mayor autoridad mundial en H. P. Lovecraft

A excepción de tres o cuatro nombres, la nómina de autores no parece, a simple vista, muy rutilante. Sin embargo, la calidad de los relatos es realmente elevada. Hay que aclarar que los cuentos incluidos en este volumen no están incluidos en la dudosa categoría de «pastiche». Es decir: no se limitan al típico trabajo «derlethiano» de tomar escenarios, elementos mitológicos y otros conceptos lovecraftianos y desarrollarlos en un relato que, además, imite las formas del maestro. No: aquí cada autor maneja sus propios escenarios, sus propias ambientaciones y rasgos temáticos y, lo más importante, su propia estética narrativa. La relación con el mundo del horror lovecraftiano viene sustentada por el tipo de horror materialista, en algunas ocasiones más cercano y en otras más alejado de la esencia «cthulhiana», pero siempre destinado a provocar esa sensación de horror que tan bien definió H. P. Lovecraft como «un contacto con esferas y poderes desconocidos; una actitud sutil de escucha sobrecogida, como a la espera de un batir de alas tenebrosas». Los relatos también inciden en la insignificancia cósmica del ser humano, un concepto fundamental para entender las directrices del horror lovecraftiano.

Entre los relatos compilados en el volumen cabe destacar algunas obras maestras: «El otro modelo de Pickman (1929)», de Caitlín. R Kiernan —relato que abre la antología—, «El Broadsword», de Laird Barron, y, sin duda el mejor de todos, «La correspondencia de Cameron Thaddeus Nash», del maestro Ramsey Campbell. En un segundo nivel de excelencia podríamos considerar «Róterdam», de Nicholas Royle, «Un suceso extraño», de Adam Niswander, y «Sustitución», de Michael Marshall Smith. El resto mantiene el nivel para dar forma a un volumen realmente meritorio.

Algunos de estos relatos se recrean en la incorporación de H. P. Lovecraft o algunos de sus familiares como un personaje de ficción más, como en los casos de «Tentadora Providence», de Jonathan Thomas, o «Susie», de Jason Van Hollander; otros reproducen parte de la mitología o recuperan a personajes de algunos de los más populares relatos lovecraftianos, como «Trapicheo de calamar», de Michael Shea o «La verdad sobre Pickman», de Brian Stableford. En todo caso, predomina en el volumen la narración de tipo ominosa, de misterio ajeno no solo a la lógica y la casuística, sino a la propia esfera cósmica concebida por el ser humano; buenos ejemplos de esta narrativa densa y aciaga son «Grabados», de Joseph S. Pulver Sr., «El libro de Denker», de David J. Schow, «La Cúpula», de Mollie L. Bulerson, «Túneles», de Philip Haldeman o «Demonios inferiores», de Norman Partridge.

El gran Ramsey Campbell, autor del relato «La correspondencia de Cameron Thaddeus Nash», en mi opinión, la mejor pieza de las que componen el volumen

En un día tan señalado como hoy, nada mejor que recomendar la lectura de este impresionante compilado de horror lovecraftiano, una vía directa hacia unas cuantas muestras vivientes de lo alargada que es la sombra del maestro hasta nuestros días; una sombra que, no tengo ninguna duda, seguirá creciendo y capturando cada vez a una mayor cantidad de lectores ávidos de oír ese ominoso batir de alas tenebrosas

Otros Lovecraft

No pasa mucho tiempo sin que el maestro H. P. Lovecraft haga una nueva aparición por El Disparaletras®; cosa muy natural, tratándose del escritor favorito de quien viene aquí a disparar cada lunes, y mucho más en estos tiempos, cuando me encuentro sumergido en una copiosa y apasionante investigación sobre los intersticios de sus obras y devoro sin miramientos cualquier libro que directa u oblicuamente esté relacionado con su hacer literario. Y el volumen que cayó en mis manos esta semana me pareció tan interesante que creí justo compartir mis impresiones contigo en este blog.

H. P. Lovecraft (1890-1937), presencia infaltable, cada cierto tiempo, en El Disparaletras®

En el año 2017, la editorial Biblioteca del Laberinto anunció la salida de tres volúmenes misceláneos con obras concernientes al genio de Providence. No eran relatos, sino selecciones de correspondencia, ensayos de o sobre H. P. Lovecraft…, en fin: textos de diversa clase que nos acercan quizá no tanto a su obra, sino más a bien a su pensamiento. En septiembre de ese año salió al mercado H. P. Lovecraft. La vida privada, un interesantísimo volumen del que seguramente hablaremos aquí un día de estos. La segunda parte no se hizo esperar, y vio la luz en mayo de 2018 con el sugerente título de El cáncer de la superstición.

El cáncer de la superstición, de H. P. Lovecraft (selección de Francisco Arellano). La Biblioteca del Laberinto, Madrid, 2018. 478 páginas

El volumen empieza contándonos la relación que estableció, allá por 1924, nuestro autor favorito con el escapista Harry Houdini. Es un hecho significativo en la vida de Lovecraft, ya que a partir de allí comenzaría su carrera como ghostwriter, o escritor a sueldo. De este contacto con Houdini nace «Bajo las pirámides», un relato que coloca al mítico escapista en un cuento de aventuras ambientado en las cercanías de las pirámides de Egipto. El volumen incluye no solo este cuento, sino también los que escribiera Walter B. Gibson (otro escritor a sueldo) para el gran Houdini. A continuación, Francisco Arellano (editor y compilador del volumen) nos ofrece una jugosa selección de poesía escrita por H. P. Lovecraft. Aquí no encontraremos su obra maestra de la lírica, Hongos de Yuggoth, pero sí un interesante muestrario de sus habilidades como poeta macabro. De entre las piezas cabe destacar La pesadilla del Poe-ta: una fábula, que en su interior contiene una de las piezas líricas más comentadas de toda la obra lovecraftiana: «Aletheia Phrikodes».

Portada de la revista Weird Tales (mayo/junio/julio de 1924). Número especial aniversario en el cual se publicó el relato «Bajo las pirámides (Atrapado con los faraones)», firmado por Harry Houdini, pero escrito por H. P. Lovecraft

La siguiente sección es la más copiosa y, en mi opinión, la más interesante del volumen, y es la dedicada a los ensayos. En estas páginas encontraremos una muy valiosa selección de textos de no ficción escritos por HPL, entre los que cabe destacar «La literatura de Roma», «Idealismo y materialismo: una reflexión», «Merlinus Redivivus», «En la raíz», «Un descenso al Averno» y «El cáncer de la superstición», que da título al volumen, ensayo escrito en verdad por C. M. Eddy, aunque sobre un bosquejo muy detallado de Lovecraft.

Prosigue el volumen con una sección igualmente valiosa: los ensayos sobre H. P. Lovecraft, escritos por autores contemporáneos. De esta lista destacaré «Lovecraft, Jean Ray, Hodgson», de Jacques van Herp, «Los “libros” de Lovecraft, algunos addenda y corrigenda», de William Scott Home y «Terror y Filología: Rafael Llopis y los apócrifos lovecraftianos españoles (1974-1980)», de Mariano Martín Rodríguez. Párrafo aparte merece el ensayo titulado «Los ilustradores de Lovecraft», escrito por John E. Vetter, una fascinante selección de las portadas de libros y revistas y del arte inspirado en la literatura lovecraftiana a lo largo de la historia. El volumen se cierra con un relato de ficción entrañable: «H. P. L. (1890-1991)», escrito por Roland C. Wagner, una fantasía ucrónica que juega con la posibilidad de que nuestro autor hubiera muerto no en 1937, sino en 1991, con ciento un años de edad; se trata de una ficción maravillosa, emocionante para todos los fanáticos del Abuelo.

Portada de Weird Tales de mayo de 1942, número en el que se publicó el relato de Lovecraft «La sombra sobre Innsmouth», una de sus obras maestras (la ilustración es de Virgil Finlay)

Sin duda un material valiosísimo el que nos ofrece Francisco Arellano con estos volúmenes de miscelánea lovecraftiana, un auténtico tesoro para aquellos que llevamos adelante una investigación en pos de un trabajo ensayístico. Tanto en la solapa como en la contratapa del volumen se anuncia la preparación de un tercer tomo, que sin duda estaremos esperando ansiosamente. Y es que, en realidad, uno tiene la sensación de nunca contar con material suficiente sobre este escritor fascinante, y a medida que conoce más al Lovecraft de siempre crecen los anhelos por indagar en los perfiles de todos aquellos Lovecraft que uno desconoce; eso que llamamos los «otros Lovecraft».

«El vástago del mal»: Presentación en el Horror Fest

La semana pasada anuncié en redes sociales que había sido invitado a participar en el Horror Fest, el festival más importante de arte macabro que se celebra en Canarias. Va por su tercera edición, y tendrá lugar en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife —un poco más abajo te dejo todo el programa, que viene este año, como siempre, muy jugoso—. En el marco de este evento estaré impartiendo una ponencia sobre mi adorado H. P. Lovecraft y su impacto en la literatura de terror y la cultura popular. Me acompañará en esta conferencia Edward T. Riker, compañero de letras e ideario del Proyecto Choose Cthulhu, en el que ya sabes que participo; sin duda hay muchas posibilidades de que el contenido de nuestra charla derive en las novedades a comunicar sobre la segunda fase del Proyecto, muy esperada por todos.

Por si esto fuera poco, el evento también servirá como puesta de largo para mi nueva novela, El Vástago del Mal, publicada por Mercurio, y que estará en las librerías, presumiblemente, a partir de la primera semana de diciembre. Este es un libro muy especial para mí; se trata de una novela breve que, de alguna manera, sirve como prolegómeno a un proyecto mucho más amplio y ambicioso: una saga de novelas vampíricas cuya génesis se encuentra justamente aquí, en las páginas de esta novela. Aquí puedes ver la portada, una de las mejores y más impactantes que han tenido mis libros hasta la fecha (obra de Mélani Garzón Sousa, desde luego):

El Vástago del Mal (Mercurio Editorial, 2020, 136 páginas). Portada de Mélani Garzón Sousa

Aquí te dejo, también, la sinopsis de la novela:

Moldavia. Siglo XVI. En una pequeña comarca al pie de los Cárpatos, un ser oscuro ha engendrado su semilla en una comunidad temerosa de Dios, pero al mismo tiempo sometida al poder de un perverso terrateniente local. Sólo un sacerdote aventurado y fanático se muestra dispuesto a erradicar ese mal que, como una plaga, amenaza con expandirse hasta adueñarse de todo el pueblo… y de las almas de sus habitantes. Con una muy trabajada ambientación de época, Leandro Pinto explora los orígenes del horror sobrenatural y la raíz de los conjuros demoniacos en esta breve e intensa novela ambientada en el corazón de la Europa del Este, cuna de los mitos más arraigados y longevos del género. Apelando a fuentes clásicas y a un estilo depurado y exquisito, el autor de Pandemonio y Alguna clase de monstruo recrea la leyenda del íncubo y de la gestación de la semilla del diablo. Una historia en la que cada página resulta una estremecedora bocanada de maldad…

Llevo mucho tiempo prometiendo presentar una novela en la isla vecina de Tenerife, y nos pareció que la celebración del Horror Fest era una ocasión inmejorable. Lamentablemente, y como vivimos los tiempos que vivimos, habrá que estar pendientes de la evolución de la pandemia, tanto en una costa como en la otra; cruzamos los dedos para que este evento tan esperado pueda llevarse a cabo. En todo caso, te sugiero que prestes especial atención a las instrucciones para poder participar en el evento —las puedes consultar aquí—.

En el programa tienes todos los datos, pero desde ya te anticipo que nuestra ponencia sobre H. P. Lovecraft y la presentación del Vástago del mal tendrán lugar el jueves 10 de diciembre, a partir de las 19.00 horas en la Sala de Arte Los Lavaderos (Santa Cruz de Tenerife). De haber algún cambio en la programación, te enterarás antes que nadie a través de este blog.

Por el momento, es todo. Se está preparando un excelente muestrario terrorífico para esta edición del Horror Fest, y si vives en Tenerife y te gustan las tinieblas no te puedes perder la enorme variedad de actividades que tendremos. Por mi parte, espero verte por allí, entre los jirones de oscuridad; tengo unas cuantas cosas que contarte acerca del Maestro de Providence y, además, una nueva historia en forma de novela. ¿Te lo vas a perder…?

Un ser en el umbral… y un asiduo en las tinieblas

El sábado 29 se dio por concluida la campaña de crowdfunding para el lanzamiento del Proyecto Choose Cthulhu II, la segunda fase de adaptación de los «Mitos de Cthulhu» lovecraftianos al formato librojuego. La campaña resultó un absoluto éxito: del objetivo inicial de recaudación —22.000 euros—, se alcanzó la impresionante cifra de 65.284 euros, resultante del aporte de 570 patrocinadores. Las cifras son abrumadoras, pues hablamos de aproximadamente un 290% sobre la previsión inicial.

Ante estos números, lo primero es sin duda agradecer. Agradecerte a ti, querido lector o lectora, que te pasaste por la plataforma de Kickstarter para apoyar nuestro proyecto, porque ya nos conocías de la campaña anterior o porque el éxito de Choose Cthulhu llegó a tu conocimiento durante estos dos años en los que la fiebre cultista no ha parado de expandirse por España y el mundo. Es gracias a ti que se han desbloqueado tantos stretch goals y que este barco ha zarpado con tanto ruido hacia las costas de R’Lyeh, hacia las calles de Innsmouth, las granjas de Dunwich, las callejas nevadas de Kingsport…, o hacia el destino aciago de las celdas acolchadas del Manicomio de Arkham. Por tanto, en mi nombre y en el de todo el equipo de Choose Cthulhu: un «GRACIAS» enorme, capaz de abarcar eones y eones de locura.

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Pero más allá de los objetivos conseguidos, metas desbloqueadas y de todo lo que se viene —eventos, encuentros y mucho más—, toca hablar ahora de mis quehaceres en esta fase del proyecto. Es decir, de los relatos que me encargaré de adaptar al formato. Y son, para qué negarlo, dos de mis favoritos: «El ser del umbral» (The Thing on the Doorstep) y «El asiduo de las tinieblas» (The Haunter of the Dark).

«El ser del umbral» es un relato que H. P. Lovecraft escribió en 1933, y es el penúltimo de los «Mitos del Cthulhu». Llevará el número 12 de la colección. Narra la historia de Edward Pickman Derby, un joven apocado, sumamente inteligente e intuitivo, aunque corto de carácter, que comienza a sentir atracción hacia las ciencias ocultas y ciertas materias prohibidas. En su madurez, contrae matrimonio con Asenath Waite, una joven excéntrica que posee facultades mentales mediante las cuales es capaz de «usurpar» la personalidad de sus semejantes. Buena parte de estos poderes parece haberlos heredado de su padre, Ephraim Waite, un siniestro personaje emparentado con los Profundos de Innsmouth. Daniel Upton, el narrador de la historia, asistirá en primera persona al drama de su amigo Edward: una tremenda lucha de voluntades con su mujer, cuyo maligno espíritu se propone sobrevivir fagocitando la existencia de personas débiles de voluntad.

Este relato, una de las obras maestras del genio del Providence, posee una de las resoluciones más impactantes de todas las que podemos encontrarnos en los «Mitos». Es un relato en el que se invocan fuerzas relacionadas con los poderes prohibidos esenciales en la mitología lovecraftiana, y cuenta además con una particularidad, que ya otras veces he comentado: es prácticamente el único relato de Lovecraft en el que sobresale una personalidad femenina —aunque cualquier lector que se acerque a él puede comprender el motivo casi inmediatamente—. El departamento visual de Choose ya ha hecho pública las portadas de este libro, tanto en formato Vintage como en formato Deluxe, así que las comparto aquí contigo:

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En cuanto a «El asiduo de las tinieblas», se trata quizá del relato más especial de Lovecraft, y uno de los más queridos por los fans. El Solitario de Providence lo escribió hacia 1935, y resultó ser su trabajo de despedida, el último testimonio de ficción escrita que nos legó el gran maestro —recuerda que moriría en marzo de 1937—. Llevará el número 11 en la colección Choose Cthulhu II. Este relato recrea la vida y muerte de Robert Blake, un poeta que se muda a Providence y que tiene acceso al misterio que se oculta en la renegrida y siniestra iglesia de Federal Hill, a la que contempla embelesado desde la ventana de su habitación. Impulsado por una mórbida curiosidad, Blake accede clandestinamente a la iglesia y descubre buena parte del misterio que se esconde allí: los restos de una oscura cofradía de nigromantes, el esqueleto de un periodista muerto hace cincuenta años y, lo más importante, un talismán con el que, involuntariamente, invoca al Morador de la Oscuridad, un lúgubre amuleto conocido como el Trapezoedro Resplandeciente. Este objeto supone la puerta de acceso para una de las criaturas más temibles de toda la mitología lovecraftiana: Nyarlathotep, también llamado «El caos reptante». Blake, a partir de entonces, deberá mantener iluminado el entorno de la iglesia; en caso contrario, la criatura irá a por él…

Sin duda una forma inmejorable de terminar su carrera y de coronar un ciclo de relatos magistrales, «El asiduo de las tinieblas» siempre ha sido uno de mis relatos lovecraftianos favoritos, y supone un maravilloso reto desmenuzarlo y volver a montarlo con las opciones y bifurcaciones que reclama el formato librojuego. La pieza forma parte de una trilogía informal, junto con dos relatos de Robert Bloch, sobre la que escribí hace tiempo en El Disparaletras® —pásate a verlo pinchando aquí—. Casualmente, aquel artículo fue el pistoletazo de salida de este blog, allá por octubre de 2018.

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Nyarlathotep, «El caos reptante»

Bueno, como comprenderás, tengo mucho trabajo por delante, así que de momento me despido y me pongo manos a la obra. Tú quédate por aquí, frotándote las manos y a la espera, que se están cociendo a fuego lento no solo estas, sino también el resto de las historias lovecraftianas en librojuego que conforman Choose Cthulhu II, un apasionante proyecto que no podría haber sido realidad sin tu apoyo incondicional.

Lovecraft para lectores consumados

Siempre que doy una conferencia o participo en algún evento relacionado con la figura de H. P. Lovecraft y toca el turno de intervención a los asistentes, la pregunta surge en primer o segundo lugar, indefectiblemente: «¿Cómo empiezo a leer a Lovecraft? ¿Cuál es el libro ideal para introducirse en su literatura sin que resulte tan pesado?» En vista de la sensación de constante dejá vù que me generaba esta situación, decidí un día comentar en este blog cuál era ese libro (y puedes acceder a dicho artículo pinchando aquí). Una vez solventada esta duda, la siguiente pregunta que generalmente surge es: «¿Cuál es, en tu opinión, la mejor antología de Lovecraft que se ha editado en español?» Y esa es la pregunta que me propongo responderte hoy en El Disparaletras®. Por mi parte, lo tengo claro: el mejor compilado lovecraftiano que se ha editado en español es El que susurra en la oscuridad y otros relatos del ciclo blasfemo de Cthulhu. De Valdemar… ¿De quién, si no?

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El que susurra en la oscuridad y otros relatos del ciclo blasfemo de Cthulhu, de H. P. Lovecraft. Valdemar, Madrid, 2014. 690 páginas.

Te habrás dado cuenta de que he omitido imperdonablemente la Narrativa completa en dos volúmenes editada por el mismo sello. Lo hago porque hoy quiero hablarte de la mejor antología, de la mejor selección. Por supuesto que para un conocimiento completo e integral de la obra lovecraftiana recomendaría leer toda su producción de relatos de ficción. Pero El que susurra en la oscuridad es, en mi opinión, el tomo que reúne lo mejor de la última etapa de la obra del maestro, y que se centra en el núcleo narrativo de los Mitos de Cthulhu. Aquí encontramos a un Lovecraft que ha alcanzado la cúspide de su creatividad, y que despliega en relatos de considerable extensión —casi podríamos hablar de novelas breves— la más completa imaginería referente a su intransferible universo narrativo. Es la consolidación del horror cósmico como género literario, y la consumación estética absoluta del cuento materialista de terror. Son, por otra parte, los relatos que terminarían por predefinir las obras que sus compañeros del CírculoAshton Smith, Belknap Long, Howard, Bloch, Derleth y otros— escribirían por aquellos años para apuntalar y dar relieve y consistencia a la Mitología. Se trata, en definitiva, de piezas narrativas en las que abundan las referencias lovecraftianas más míticas: las ciudades ficticias (Arkham, Dunwich, Innsmouth…), la Universidad Miskatonic, el Necronomicon y, sobre todo, los Dioses Primigenios (Cthulhu, Yog-Sothoth, Azathoth, Nyarlathotep, los Profundos de Innsmouth, etcétera).

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Una imagen del Lovecraft maduro que compuso los relatos incluidos en este volumen, todos ellos escritos entre 1926 y 1935

¿Qué relatos contiene el tomo? Pues nueve de los trece que conforman el canon de los Mitos de Cthulhu. De la lista predefinida por August Derleth —tan polémica y discutida— y ratificada por Rafael Llopis en su ensayo Historia natural de los cuentos de miedo, se incluyen todos menos las dos novelas —El caso de Charles Dexter Ward (1927) y En las montañas de la locura (1931)— y los dos relatos anteriores a la redacción de «La llamada de Cthulhu», que si bien es el relato troncal de los Mitos no fue el primero en el orden cronológico; estos dos relatos son «La ciudad sin nombre» y «El ceremonial» (ambos de 1923). Es decir, que el volumen incluye los siguientes relatos, en este orden: «La llamada de Cthulhu» (1926), «El color del espacio exterior» (1927), «El horror de Dunwich» (1928), «El que susurra en la oscuridad» (1930), «La sombra sobre Innsmouth» (1931), «Los sueños en la casa de la bruja» (1932), «El ser del umbral» (1933), «La sombra de otro tiempo» (1934) y «El asiduo de las tinieblas» (1935). Resumiendo: nueve genuinas obras maestras. No hay más que observar el índice para darse cuenta de que no se le puede pedir más a la vida.

Quizá lo apropiado fuera hacer un resumen de cada uno de los relatos, pero eso lo dejo para otro momento. Además, creo que en este espacio cabe una advertencia no menor: si te acercas a este tomo, lo mejor es que ya seas un lector lovecraftiano consumado. En ningún caso es un libro que recomendaría a un neófito o a un recién iniciado. Como antes decía, en estos relatos encontramos al Lovecraft definitivo, al del estilo más depurado y personal, y para un completo disfrute de estas piezas literarias antes deberíamos haber recorrido unos cuantos senderos previos, esos que, como siempre digo, permiten una familiarización con las temáticas y el estilo del maestro de Providence. Así que lo más probables es que si te zambulles en este volumen, ya sepas de qué van los relatos.

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Fabulosa ilustración de «El horror de Dunwich» (1928), uno de los relatos que se incluyen en el volumen, y una de las obras maestras definitivas de H. P. Lovecraft

Otro punto a comentar es la calidad del tomo en sí. Pertenece a la colección Diógenes de la editorial Valdemar, y es un precioso tomo en octavo mayor con tapa dura, con una impresionante ilustración de Zdzislaw Beksinski en la portada —es el ilustrador polaco cuyos trabajos Rafael Díaz Santander y compañía suelen utilizar para las portadas lovecraftianas—. Las traducciones de Juan Antonio Molina FoixFrancisco Torres Oliver son soberbias, y el encadenado de los relatos en orden cronológico —con el ya asumido vacío de las novelas— nos introduce de lleno en este mundo pavoroso de Dioses Primigenios, ritos ancestrales, cultos blasfemos y entidades abominables.

Esta es, en mi opinión, la mejor antología, la mejor selección de relatos lovecraftianos publicada en nuestro idioma. Si ya eres un lector consumado, si ya has hollado el terreno pedregoso de la literatura del Sumo Sacerdote, no dudes en hacerte con él; cada vez que quieras volver a empaparte de mitología lovecraftiana, sabrás que tienes a mano estas 690 páginas de puro horror cósmico.

Hispacón 2019

Hoy voy a inflar un poco el pecho para contarte que el próximo fin de semana —puente de la Constitución— estaré impartiendo una conferencia en la Hispacón 2019, a celebrarse, como todos los años, en la ciudad de la Valencia. Como sabes, se trata del evento más trascendente en el mundo de la fantasía en España, así que espero defender bien el pabellón y retirarme de allí sin tomatazos ni abucheos —o con los menos posibles—.

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El tema a tocar serán, cómo no, los Mitos de Cthulhu, temática a través de la cual entroncaré con la realización de nuestro querido Proyecto Choose Cthulhu. Se hablará de la génesis y evolución de los Mitos desde las esferas lovecraftianas y no lovecraftianas, y de las principales características estructurales de estos relatos que nos han permitido volcarlos al formato libro-juego. En definitiva, será una disertación sobre este género literario en sí y sobre lo que el futuro depara a Choose; un futuro que se presenta lleno de sorpresas e iniciativas que confiamos en poder sacar adelante.

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Choose Cthulhu II: segunda fase de nuestro proyecto, sobre la cual sin duda hablaré en la Hispacón

A continuación te dejo un enlace desde el cual podrás acceder al programa completo del festival, que como cada año viene repleto de actividades muy interesantes:

Accede al programa completo de la Hispacón 2019 aquí.

Como siempre, prometo pasarme por este blog una vez terminado el evento para mostrarte fotos y vídeos de lo que será este apasionante encuentro en Valencia. De momento, preparo una maleta llena de grimorios, amuletos y sortilegios varios. Se trata de que Choose Cthulhu siga extendiendo cada vez más sus viscosos tentáculos…

Festival del Manga/ComicCan 2019. Galería fotográfica

Hoy me paso por El Disparaletras® para dejarte una buena colección de imágenes de lo que fue el fin de semana que vivimos en el X Festival del Manga/ComicCan 2019 de Las Palmas de Gran Canaria, encuentro en donde mis compañeros de equipo del Proyecto Choose Cthulhu y yo presentamos en sociedad a nuestro último bicharraco: La llamada de Cthulhu. Hardcore Edition. Quería aprovechar para agradecer de corazón a todos los que se pasaron por allí a escuchar nuestra conferencia y que agotaron la edición en tapa dura del libro, y también, por supuesto, a los que dejaron flacas las existencias de la edición Vintage. Estoy seguro de que, a una semana del evento, ya todos ellos habrán muerto de diversas formas horripilantes, o acabado entre las celdas acolchadas del Manicomio de Arkham, o tal vez perdidos en los mares ignotos, a bordo de un navío ingobernable… En fin, que habrán tenido la oportunidad de vivir esta apasionante aventura lovecraftiana en primera persona, que es nuestro objetivo máximo en el Proyecto. También quería agradecer a mis compañeros de equipo: en primer lugar a Edward T. Riker y Eliezer Mayor, por todo su talento y buen hacer artístico, pero más que nada por todos los buenos ratos que pasamos juntos y por hacerme sentir tan a gusto a bordo de este barco que es Choose Cthulhu. Y también, por supuesto, al resto del equipazo, a toda esa gente que se desloma para que lleguemos cada vez más lejos y que aguanta estoicamente nuestras frikadas. Sois unos cracks, amigos…

Sin más dilación, te dejo aquí una nutrida galería de imágenes de lo que fue el evento:

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Primer plano de la “criatura”…

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Primer contacto…

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El resto de las bestias…

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Con mi gran colega y confidente, el Gran Cthulhu

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El resto de nuestra fabulosa colección. Simplemente Choose Cthulhu

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Asistentes al evento flipando con nuestra galería de imágenes de Choose Cthulhu

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Más imágenes de nuestra colección

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Una exposición dedicada al maestro

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Datos de interés del universo lovecraftiano

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Lovecraft en el cine…

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Objetos fetiche: películas, cómics, funko pops… y más

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Nuestra colección, rodeada de criaturas tentaculares. La esencia de Choose Cthulhu

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Nuestro ilustrador, Eliezer Mayor, desplegando su arte…

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… y creando genialidades, como es su costumbre.

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En compañía de una cultista de las más fieles, con su camiseta oficial de Choose Cthulhu

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Exposición sobre Nosferatu, uno de mis no-muertos favoritos

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Los artículos fetiche del bueno de Pennywise

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Y el payaso en persona…, con los otros dos payasos detrás, en sus dos versiones cinematográficas

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Delante de la exposición de imágenes de Choose Cthulhu

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Con otros dos colegas a los que aprecio mucho: Mike y Jason

Como sabes, están siendo unas semanas cargadas de eventos y noticias, y prometo pasarme regularmente por aquí para tenerte al tanto de todo. Especialmente, de una novedad muy suculenta que me gustaría compartir contigo, que frecuentas este blog, antes que con nadie. Así que, atención…

De momento, esto es todo. Volveré pronto con más…

Ya se escucha la Llamada de Cthulhu

Cada vez está más cerca la presentación en sociedad de La llamada de Cthulhu. Hardcore Edition, el volumen 0 de la colección Choose Cthulhu que he tenido el placer de escribir, adaptando la obra maestra de H. P. Lovecraft al formato libro-juego. Como ya sabes, los Mecenas Primigenios del proyecto han tenido acceso al texto en formato digital, pero el próximo viernes 8 de noviembre, a partir de las 17.00 horas, haremos la puesta de largo del volumen en formato físico. El acto tendrá lugar en el marco  del X Festival del Manga / ComicCan de Las Palmas de Gran Canaria, a celebrarse los días 8, 9 y 10 de noviembre en INFECAR (Recinto Ferial, Av. de la Feria, Nº 1, Las Palmas de Gran Canaria) y se iniciará con una conferencia que impartiremos Edward T. Riker y yo, y en la que hablaremos de «La llamada de Cthulhu» como pieza troncal de los Mitos de Cthulhu y de la influencia de esta corriente literaria en el desarrollo de la literatura de terror en los siglos XX y XXI.

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La llamada de Cthulhu, Hardcore Edition, de H. P. Lovecraft y Leandro Pinto (Ilustraciones de Adrián Lucas Hernández y Jagoba Lekuona). 2.0 Books, Santa Cruz de Tenerife, 2019. 128 páginas (edición vintage)

Cuando terminemos, podrás hacerte con tu ejemplar del libro-juego en cualquiera de los dos formatos (vintage y deluxe) y elegir tu propia manera de perecer bajo las garras de un Dios Primigenio, enfrentarte al Gran Cthulhu en la ignota ciudad-cadáver de R’Lyeh o, tal vez, acabar tus días recluido en el temible Manicomio de Arkham. Huelga aclarar que tendremos abundantes ejemplares del resto de los libro-juegos que componen esta demencial e impresionante colección de aventuras lovecraftianas en las que tú eliges tu propio destino.

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La llamada de Cthulhu, Hardcore Edition, de H. P. Lovecraft y Leandro Pinto (Ilustraciones de Adrián Lucas Hernández y Jagoba Lekuona). 2.0 Books, Santa Cruz de Tenerife, 2019. 128 páginas (edición deluxe)

Te comento, además, que no solo estaré presentando allí a mi nueva criatura, sino que también tendré un stand propio donde estaré firmando ejemplares de todos mis libros, incluida mi última colección de relatos Alguna clase de monstruo. Así que si te falta alguno para completar tu colección, pásate por allí y llévatelo firmado.

Aquí te dejo unos cuantos enlaces de interés:

Accede a la pre-venta del libro-juego La llamada de Cthulhu. Hardcore Edition

Si eres un Mecenas Primigenio de Choose Cthulhu, descarga la versión digital de La llamada de Cthulhu Hardcore Edition

Compra tus entradas para el X Festival del Manga / ComicCan

Accede a toda la información necesaria sobre el X Festival del Manga / ComicCan

 

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La Llamada de invocación del Gran Cthulhu se oye cada vez más próxima, así que prepara tu bolso de viaje y ten a mano pluma y bloc de notas para apuntar los portentos que veas allí, porque las costas de la pérfida R’Lyeh están cada vez más cerca y un monstruo tentacular nos espera agazapado entre aquella arquitectura ciclópea. Y es este viernes cuando le toca asomarse al mundo otra vez…

In memoriam (ochenta y dos años, infinitos eones)

El pasado viernes 15 de marzo fue un día muy especial para todos los lovecraftianos de pro. Y es que se cumplieron nada menos que ochenta y dos años de la muerte del genio Howard Phillips Lovecraft. La muerte de su envoltura terrenal, se entiende, ya que su desaparición física significó, como en muchos otros casos, el nacimiento de un mito imperecedero, el surgimiento de la leyenda de ese autor único e irrepetible que, desde esta y otras plataformas, nunca me cansaré de reivindicar pese a las agudas polémicas surgidas en torno a su personalidad sin par y a su estilo literario, característico e incomparable. Un autor que, como dije hace bien poco, resulta un género en sí mismo. Imposible de encasillar. Inclasificable. Inmortal.

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Howard Phillips Lovecraft (1890-1937)

Lovecraft es ese autor que se te mete bajo la piel y, desde que profundizas un poco en su obra, no se aparta de ti. Vuelves a sus relatos una y otra vez porque es demasiada la atracción que generan sus descripciones barrocas del reino de Sarnath, aquel paraje verdoso e imaginal en donde una vez cayó la maldición. Porque se vuelve epidérmico su retrato rural de la comarca de Dunwich, donde se instaló el horror. Porque las criaturas batracias de Innsmouth, donde está la sombra, forman parte indeleble del bagaje cultural de cualquier adepto al horror. ¿Quién puede resistirse a indagar por los pasillos de la biblioteca de la Universidad de Miskatonic en busca de ese ejemplar perdido del Necronomicon, o quién puede apartar sus ojos del rito pagano en las catacumbas umbrías de la iglesia innominada de El ceremonial? ¿Cuál de sus millones de lectores no ha sentido la fascinación del Trapezoedro Resplandeciente y la llamada de ese asiduo de las tinieblas? ¿Y la invocación persistente y sensual del ser del umbral? ¿Y los balbuceos de ese que susurra en la oscuridad? ¿Y la dentellada letal del sabueso que despedaza carne humana? Las resurrecciones macabras perpetradas por Herbert West, con su ejército de Lázaros vengativos, o esa esfera de color indescifrable que, un buen día, vino desde el espacio exterior. El mar bravío y los manuscritos prohibidos, la dimensión paralela y los pasadizos injertos en los repliegues del espacio curvo. La degeneración de una comunidad, el mestizaje con seres innombrables, los grimorios, las tablillas repletas de lenguajes cuneiformes… las puertas de R’lyeh, donde Cthulhu espera soñando mientras bambolea sus tentáculos gelatinosos…, esperando, tan solo esperando el último ritual que le devuelva a la superficie…

Sí, es mi autor favorito. Al que vuelvo una y otra vez con la sensación de que estoy leyendo a un escritor que no es ni bueno ni malo, sino sencillamente otra cosa. Tuve el privilegio de impartir una conferencia sobre su figura hace unos años; estuve cerca de dos horas hablando de su vida y de su obra. También me han invitado a participar en programas de radio y en multitud de charlas. Y me supo a poco. Porque siempre quiero más. Relatos inéditos. Cartas. Escritos apócrifos. Narraciones en las que apenas se supone que intervino. Todo me vale, pero nada es suficiente para saciar esta sed de su literatura. Entonces vuelvo a las montañas de la locura o al cuarto preñado de misterios de Charles Dexter Ward, o a volar, perdido el sentido del espacio-tiempo, por las tierras de ensueño de Randolph Carter, en busca de la ignota Kadath. Intento superar las barreras del sueño gracias a las llaves de plata y entre legañas, flipando y adormilado, contemplo la reverberación iridiscente e interdimensional de Yog-Sothoth, la multiforme cadencia en el discurso perverso de Nyarlathotep, la mirada ciega e idiota de Azathoth, que babea y burbujea en el centro del infinito…

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Tumba de H. P. Lovecraft, en el Swan Point Cemetery, Providence, Rhode Island

Ochenta y dos años de mito y leyenda, de dioses y panteones, de horrores cósmicos y criaturas híbridas. Más de ocho décadas que han forjado el canon literario del horror cósmico y que cambiaron para siempre el devenir de los escritos oscuros. Hoy, 18 de marzo de 2019, podemos decir que la sombra del Sumo Sacerdote es quizá más alargada que nunca, y que bajo su cobijo crece un árbol de ficción inconmensurable, un caudal de narrativa lovecraftiana en continua evolución. La esencia se mantiene, los autores se suceden. El horror crece.

Han pasado ochenta y dos años pero la perspectiva en tan vasta, y tan indiscernible el borde de su horizonte literario, que es como si hubieran transcurrido eones. Infinitos eones.

In memoriam.

«Los mitos de Cthulhu»: el libro que cambió mi vida

Hoy te traigo la que quizá sea la entrada más especial de todas las que he publicado en El Disparaletras®. Sí, porque hoy vengo a hablarte de ese libro que es distinto a todos los demás, ese al que más cariño le tengo no sólo porque me ha proporcionado momentos de lectura inolvidables, sino porque ha cambiado para siempre mi relación con la literatura como actividad. Fuente de inspiración infinita, y con toda seguridad la razón por la que creo haber caído de pie en el universo lovecraftiano, hoy quisiera rendir homenaje a ese volumen que siempre tengo en mi mesilla de noche como si fuera una biblia y que cada año, más o menos por esta fecha, releo obligatoria e indefectiblemente: Los mitos de Cthulhu, de H. P. Lovecraft y otros; la magnífica y ya mítica compilación que hizo Rafael Llopis y que publicó Alianza Editorial en 1969. Un libro que ha marcado a toda una generación de lectores.

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Los mitos de Cthulhu, de H. P. Lovecraft y otros. Madrid, Alianza, 2011. 736 páginas

La literatura lovecraftiana es complicada y exigente, eso ya lo sabemos. Y son muchos los lectores que se han manifestado incapaces de comulgar con la magia del genio de Providence. Esto se debe, quizá, a que se trata de un autor al que hay que acceder mediante una combinación muy concreta de relatos y obras, y entendiendo, además, cuáles fueron los precedentes literarios que cimentaron su estilo y buena parte de su abanico temático. Como si se tratara de un jeroglífico en un muro antiquísimo o de una tablilla plagada de runas ininteligibles (elementos tan propios de su universo, por otro lado), la obra del maestro sólo resulta asequible si logramos una concatenación equilibrada y muy selecta de sus escritos en la fase inicial. Ahora, eso sí: una vez que hayamos desenredado el sortilegio y abierto las compuertas de su universo, nos sentiremos allí en la cumbre de la literatura fantástica, y dentro de un contexto cosmogónico y un limbo narrativo que nos cautivará para siempre. Creo que esta es la premisa fundamental que, con suma inteligencia, supo interpretar el maestro Rafael Llopis en la elaboración de este volumen, que ha sido clave en la formación de tantos y tantos lectores lovecraftianos y que es, ahora mismo, una pieza mítica dentro de la historia editorial del terror en España. De hecho, creo que junto con los dos tomos de los Cuentos de Edgar Allan Poe (prologados y traducidos por Julio Cortázar y publicados también por Alianza), se trata del volumen de terror más importante jamás editado en este país.

Llopis, analista sin par, uno de los más lúcidos ensayistas españoles y especialista en el género de terror, plantea el universo de los Mitos como un territorio no unívocamente lovecraftiano. Sí es cierto que consigna al genio de Providence como a la principal figura de esta corriente literaria, pero en el magnífico ensayo que antecede a los relatos nos ofrece una estupenda panorámica que explica la evolución del género en su contexto socio-histórico y la influencia que las diversas corrientes literarias y la aparición de ciertos autores ejercieron sobre la materia. Así, a través de los pasos previos de autores como Dunsany, Blackwood, Bierce o Machen, llegamos al Horror Cósmico, que terminó de cristalizar gracias a la pluma de HPL. Lejos de morir entre los pliegos que Lovecraft redactó en Providence, la literatura de los Mitos encontró sucesores en los miembros del Círculo, autores tan brillantes como Frank Belknap Long, Clark Ashton Smith, Robert E. Howard o Robert Bloch. Planteada la evolución de los Mitos en tres fases bien definidas, Llopis divide el volumen en una especie de tríptico, conteniendo cada uno de los segmentos lo más representativo de las diversas etapas. El primero, que acertadamente llama «Los precursores», nos ofrece aquellos relatos que sin duda ejercieron una influencia decisiva en Lovecraft a la hora de elaborar su mitología particular. «Días de ocio en el país del Yann» (Lord Dunsany), «Un habitante de Carcosa» (Ambrose Bierce), «El signo amarillo» (Robert W. Chambers), «Vinum Sabbati» (Arthur Machen) y «El Wendigo» (Algernon Blackwood) nos ofrecen una semblanza extraordinaria de todos aquellos precedentes que Lovecraft, como lector casi enfermizo de este tipo de relatos, absorbió para la creación de sus mundos. Esta primera parte se cierra con una pieza del propio HPL, «La maldición que cayó sobre Sarnath», el primero de todos los relatos del Sumo Sacerdote que leí en mi vida, y que me marcó tal vez como ninguna otra pieza literaria lo ha hecho jamás. La segunda parte, llamada «Los Mitos», contiene los relatos que constituyen el ciclo de los Mitos de Cthulhu, es decir, lo más genuino de la literatura de Lovecraft y el Círculo. Llopis incluye en este apartado «El ceremonial», «La sombra sobre Innsmouth», «En la noche de los tiempos» y «El morador de las tinieblas», todos ellos de HPL, además de «Los perros de Tíndalos» (Belknap Long), «La Piedra Negra» (Howard), «Estirpe de la cripta» (Ashton Smith), «Reliquia de un mundo olvidado» (al alimón entre Lovecraft y Hazel Heald), «Las ratas del cementerio» (Kuttner) y «El vampiro estelar» (Bloch). Llopis aclara en las notas el porqué de la no inclusión de «La llamada de Cthulhu», sin duda el relato fundacional de toda la mitología, respondiendo a una pregunta que muchos lectores seguramente se hagan al repasar el índice. Por último, la tercera parte, llamada «Mitos póstumos», incluye lo mejorcito de todo aquello que constituye el legado de los Mitos en la literatura contemporánea: los relatos «La Hoya de las brujas» (coescrito entre Derleth y Lovecraft), «El sello de R’lyeh» (Derleth), «La sombra que huyó del chapitel» (Bloch), «La iglesia de High Street» (Campbell) y una pieza traducida del catalán: «Con la técnica de Lovecraft», del gran Juan Perucho.

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Una de las portadas que tuvo el volumen antes de la última edición de 2011. Esta en concreto pertenece a la de 1999. Lo tuve durante muchos años, hasta que se lo regalé a una persona muy especial

Personalmente, tuve la suerte de toparme con este libro cuando tenía diecisiete años. Por entonces era un adolescente friki y enfebrecido por la literatura de terror, y siempre ávido de descubrir nuevos autores y corrientes literarias (es decir: lo mismo que soy ahora, pero con algunos años menos). Tenía escritos unos cuantos relatos y soñaba con escribir novelas de terror, pero se puede decir que todavía estaba a la búsqueda de la epifanía que sólo tiene lugar cuando encuentras ese libro que sientes que ha sido creado especialmente para tus ojos. Y ese libro apareció. Y desde entonces no sólo se afianzó mi amor incondicional por el horror literario, sino que me convertí en enfermo de Lovecraft. Recuerdo que el embrujo fue instantáneo, y el hechizo que el universo lovecraftiano ejerció sobre mi ánimo lector perdura hasta estos días, y creo que ya nunca me abandonará. Por eso estoy convencido de que el trabajo de Rafael Llopis fue fundamental para que ese entorno barroco, sobrecargado y voluptuoso no me resultara abrumador y no me espantara, como me consta que le ha ocurrido a muchos lectores que, por no haber tenido la suerte de toparse con este volumen en primer lugar, han intentado adentrarse en los mundos de HPL por caminos un tanto más ríspidos y tortuosos (como por ejemplo quienes intentan empezar a leerle con En las montañas de la locura, lo que constituye un auténtico suicidio intelectual). Así, cuando en charlas y conferencias me preguntan por dónde es conveniente empezar a leer a Lovecraft, siempre recomiendo este impagable volumen de Alianza. Contiene los relatos fundamentales para enamorarse de la literatura del maestro, pero también todos aquellos precedentes que nos allanan el camino y nos ofrecen, además, momentos de impresionante narrativa.

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Esta portada corresponde al volumen que cayó en mis manos un afortunado día del año 2000, cuando tenía diecisiete años. Lo pillé en una librería de viejo de Buenos Aires, y desde entonces, el embrujo se ha mantenido…

Hoy, que estamos tan cerca de la Noche de las Brujas y del Día de los Difuntos, quería rendir homenaje al que para mí es el libro de terror por antonomasia en el ámbito editorial español. Un libro que, como digo, vio la luz en 1969, pero cuya magia imperecedera ha cautivado a tantos lectores que ha seguido reeditándose hasta nuestros días. Yo lo he tenido con distintas portadas y formatos, lo he regalado numerosas veces a amigos y personas especiales, y suelo volver a comprarlo cada cierto tiempo, cuando ya el uso y el abuso lo ha vuelto deshojado e impracticable. Pero siempre tengo mi ejemplar a mano, como mi libro de cabecera particular. Vuelvo a él cada año, y es una de mis referencias infaltables en la elaboración de conferencias, clases para el taller de escritura creativa y textos de no ficción, ya que posee un impresionante aparato bibliográfico. Encontrarlo supuso para mí un momento clave, y marcó un antes y un después en mi existencia lectora. Sí, todos tenemos un libro especial. Y en mi caso, este es el libro que, cuando apenas era un adolescente, cambió mi vida para siempre…