Los caminos del terror

Una de las misiones primordiales de la literatura consiste en transmitir sentimientos, y la literatura de terror en particular no cumpliría sus bases artísticas si no consiguiera, mediante sus resortes expresivos, contagiar al lector de la sensación de desasosiego que solo provoca el terror como sentimiento primordial, inherente a la condición humana. Justamente por eso, hoy vengo a invitarte a un encuentro que celebraremos el próximo viernes 27 de abril, a partir de las 18.00 horas, en Vecindario, en el marco de la propuesta El sonido de la tinta, el 2º encuentro de jóvenes autores de relatos cortos y poemas. La idea consiste en compartir nuestras inquietudes como lectores adeptos al terror, e intercambiar pareceres y opiniones respecto a qué escenarios, personajes, atmósferas y monstruos iconográficos del género nos despiertan de forma palmaria este sentimiento tan particular. También debatiremos acerca de los distintos modos de exponer, mediante la palabra escrita, las constantes del género. El vampiro, la bruja, el licántropo y el muerto viviente; el asesino serial; el revenido; el ente multiforme; la mutación nuclear; el pegajoso e inasible horror psicológico; la atmósfera enferma y contaminada por la entidad innominable… Nos proponemos abarcar todas las vertientes del género, planteando ejemplos concretos basados en los escritos de los grandes maestros, clásicos y contemporáneos, con el objetivo de explorar todos los posibles caminos del terror. Y, por supuesto, espero contar contigo para que me acompañes en tan señalado evento.

caminos del terrorEl principal atractivo de este encuentro es que tú eres el protagonista, ya que, basándonos en las conclusiones a las que arribemos tras el debate, nos proponemos explotar la imaginación de los asistentes mediante una actividad dinámica y creativa, y que pondrá a prueba tu capacidad para elaborar relatos en frío. Se trata de entregarte el comienzo de un relato de terror característico (redactado por mí, en este caso) y que tú mismo, eligiendo los caminos que prefieras y elaborando la atmósfera que creas conveniente, lo continúes por tu propio derrotero narrativo, dando forma a un cuento con introducción, nudo y desenlace. El objetivo final de esta actividad se prolongará hasta el turno de lectura, donde tendrás la oportunidad exponer tu relato a los demás.

No me digas que te lo vas a perder… No, estoy seguro que no. Te dejo aquí toda la información para que puedas inscribirte. No dejes pasar esta oportunidad de adentrarte en los caminos del terror, de dónde quién sabe cómo y de qué manera lograremos salir…

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«Cantos de Locura y Horror», o cómo logré colarme en el Círculo de Lovecraft

Desde que me dedico a la escritura, por regla general he rehusado participar en antologías. No es que me hayan convocado a muchas, la verdad, y tampoco es que tenga nada en especial en contra de los trabajos corales, pero siempre he preferido llegar a los lectores a través de mis propios libros, siendo consciente, no obstante, de que esta especie de reclusión podía hacerme perder visibilidad. Pero si hay un factor que me puede hacer cambiar de parecer ―en esta y en un montón de otras cuestiones―, ese es H. P. Lovecraft. Creo que ya te he hablado del autor de Providence lo suficiente como para que sepas de mi fanatismo religioso hacia él, y de lo que representa su obra y su influencia en mi realidad literaria. Por eso, cuando Ginés J. Vera propuso mi nombre para participar en una antología que estaba organizando Beatriz T. Sánchez en torno al autor de Providence, no pude sino sentirme privilegiado y lanzarme con absoluta pasión a la redacción de un relato lovecraftiano que, la verdad, me andaba rondando desde hacía tiempo.

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La experiencia fue maravillosa. En la conferencia que impartí hace cosa de un año y medio comenté que mi segundo sueño, después de ver cumplido el primero de convertirme en escritor, era el de pertenecer al Círculo de Lovecraft, sueño que daba por imposible toda vez que nunca imaginé que se relacionaría mi nombre con el de este genio inalcanzable. Además, muchas veces había puesto cortapisas a su influencia sobre mi estilo, intentando no emularle demasiado cuando mis ansias creativas, en realidad, me empujaban por esos derroteros de forma irremediable, como si se tratara de una de las maldiciones atávicas tan propias de sus escritos. En este caso, la idea en el homenaje era justamente esa: la de dar rienda suelta a todo ese caudal de admiración acumulado a lo largo de años de lecturas, relecturas y absoluta devoción hacia el autor.

Así fue como nació, entonces, «La Morada de los Dioses», el relato que presenté a la antología. Y, junto con el maravilloso trabajo de otros diez fieles apóstoles del solitario de Providence, se fue dando forma a esta antología llamada Cantos de Locura y Horror, y que gracias a la diligencia y profesionalidad de Wave Books está hoy entre nosotros, disponible tanto en formato físico como en digital. La antología reúne once estupendos relatos de corte absolutamente lovecraftiano que enmarcan, además, toda la variante estilística y la heterogeneidad temática de la que hizo gala el gran maestro. En las páginas de la antología se desprende la influencia tan marcada que el autor ha ejercido sobre todos nosotros en sus diferentes épocas, y quien se adentre en estos relatos tendrá acceso a mucho de lo que conceptualmente nos ha ofrecido este autor irrepetible. Se trata de un compendio sumamente equilibrado, con todas las vertientes de horror fantástico que caben esperar: la maldición atávica, el misterio cósmico, la civilización desconocida y antediluviana, la degeneración genética… Todo aquello que ha convertido a H. P. Lovecraft en esa deidad literaria a la que uno no se cansa de rendirle abluciones.

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Sin que sea mi intención extenderme mucho más, creo que es justo dar las gracias a todos aquellos que han hecho posible que cumpliera este sueño. En primer lugar, a mis compañeros, a los diez autores que me acompañan en el índice de esta antología: Andrés Díaz Sánchez, Beatriz T. Sánchez, David Mateo, Diego Capalvo Sousa, Esteban Dilo, Jorge P. López, Milos de Azaloa, Nieves Guijarro Briones, Rafael Lindem y Xuan Folguera. Por razones de índole geográfica, no tengo la suerte de conocerles personalmente, pero sí la he tenido de leerles y de comprobar el inmenso caudal de talento literario que pulula por toda España. Ha sido un verdadero placer, compañeros, formar parte de este proyecto con vosotros. También quiero agradecer especialmente a Ginés J. Vera por el magnífico prólogo que antecede a los relatos y, desde luego, por pensar en mí cuando surgió la idea de la antología. También a Jorge Avellana Parra, por la excelente y sugerente ilustración de portada. Por último, pero no menos importante, a la editorial Wave Books, por arriesgarse con este proyecto y por lanzarlo al mercado. El resultado evidencia el buen hacer y la gran profesionalidad de esta editorial joven y pujante que tanto está haciendo por nuestro amado género.

Es posible que haya eventos relacionados con esta publicación. Todavía no están confirmados, ni tampoco tengo clara cuál será su naturaleza, pero ten por seguro que te mantendré al tanto de todo lo relacionado con esta maravillosa antología gracias a la cual, reptando como una criatura tentacular, he conseguido finalmente colarme en el Círculo de Lovecraft.

Aquí te dejo los enlaces para que, sin más dilación, puedas pillar el libro en tu formato preferido:

Cantos de Locura y Horror (Formato papel)

Cantos de Locura y Horror (Formato digital)

Taller de Escritura Creativa: El deseo de escribir

Hoy vengo a disparar letras para anunciarte una feliz noticia: este verano estaré impartiendo dos talleres de Escritura Creativa en Fuentetaja Literaria, institución con más de treinta años de experiencia en el campo de la didáctica aplicada a la escritura creativa. El taller, que será presencial, tendrá lugar a partir del miércoles 12 de julio, en las dependencias de la Galería Manuel Ojeda (C/ Buenos Aires, 3, Las Palmas de Gran Canaria). Puedes acceder a toda la información desde la web de Fuentetaja o en Librería Sinopsis (C/ Perdomo 6, Las Palmas de Gran Canaria).

La idea del taller es motivar e incentivar a todos aquellos que sientan la nacesidad de expresarse creativamente a través de la escritura. Allí manejaremos dinámicas de grupo, horizontales, en las que primará el intercambio de ideas y de opiniones y un feedback que nos ayudará a deshinibirnos y a liberarnos de cualquier tipo de prejuicio a la hora de enseñar nuestros escritos. Se trata de un taller intensivo, de quince horas repartidas en seis sesiones, mediante las cuales abriremos el camino a la imaginación, nos adentraremos en él y llegaremos al misterioso corazón de la escritura. Así, romperemos bloqueos, estimularemos la creatividad y superaremos las barreras que dificultan la expresión literaria.

También compartiremos opiniones y debatiremos acerca de textos de autores imprescindibles que, a modo de material práctico, nos ayudarán a adentrarnos en el complejo mundo de la expresión escrita. En definitiva: un taller que busca no tanto formar a escritores profesionales (que también), sino estimular la creatividad en todos aquellos que sientan afición por la expresión escrita, por esto tan mágico y maravilloso que conocemos como “literatura”.

Si eres de los que quiere escribir y no se atreve, o si crees que te faltan herramientas, conceptos o tan sólo un empujón para lanzarte a la aventura, te espero en “El deseo de escribir: los primeros pasos en la escritura”.

NOTA: Hay otra convocatoria de este mismo taller en septiembre (haz clic aquí para acceder a la información del taller).


Un encuentro con la demencia…

Hoy vengo a invitarte a la presentación en sociedad de mi última novela, Grietas en el tejado, la primera entrega de la serie Demencia. Respondiendo a la pregunta que más me has hecho durante el par de semanas que el libro lleva en la calle, te aclaro que esto NO es una saga. Es decir: cada novela que integre la serie será autoconclusiva, y estarán unidas entre sí, principalmente, por el trasfondo de locura y los escenarios relacionados con manicomios, casas de reposo o clínicas psiquiátricas en donde tendrán lugar las distintas narraciones. Seguramente existan algunos guiños entre las obras, pero todas, empezando por Grietas en el tejado, podrán leerse de forma autónoma e independiente. Aprovecho para agradecer a todos aquellos que han ido a por su ejemplar de forma rauda y que me han ido dejando sus comentarios durante este tiempo. Las perspectivas respecto a la acogida inicial están siendo muy auspiciosas.

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Una vez aclarado este punto, toca hablar de la cita, que tendrá lugar el próximo viernes 24 de febrero, a las 20:00 horas, en el Club La Provincia (Calle León y Castillo, Nº 39, a un par de pasos del Parque San Telmo). Por enésima vez toca agradecer al personal del Club, donde ya se está haciendo costumbre para mí presentar mis trabajos. En esta ocasión, además, me acompañará mi gran amigo Carlos González Sosa, autor de las sagas Las Tierras de MeedLos Señores de los Siete Tronos y, más recientemente, de Sangre: la trilogía de la conquista de Canarias.

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Grietas en el tejado (Demencia I). Mercurio Editorial, 2017

La presentación tendrá una pequeña guinda de postre: aprovecharemos para lanzar al mercado la tercera edición de Pandemonio, con su flamante portada diseñada desde cero por el departamento gráfico de Mercurio Editorial. Quisiera agradecer vivamente a Julián Cardeñosa por el magnífico diseño de la portada de este libro que, según parece, sigue expandiendo su semilla maligna año tras año.

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Nueva portada de Pandemonio (tercera edición, 2017)

Como ves, nos espera una noche demencial. Cuento contigo para que la hagamos inolvidable.

Allí nos vemos…

Un nuevo blog, el mismo Disparaletras

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Estreno con esta entrada un nuevo blog, que en el fondo verás que es prácticamente el mismo blog que he venido ofreciéndote desde que saliera a la venta mi segunda novela, Remanso de paz, allá por diciembre de 2011. No obstante, he decido incorporar algunos cambios, más allá del traslado a otro servidor mucho más completo y accesible. Sobra que te indique aquí cómo moverte a través de un blog. Está todo a la vista. Como siempre, me comprometo a compartir contigo muchos de los textos que vayan surgiendo de esta costumbre mía de disparar letras de forma impenitente. De vez en cuando verás por aquí algunos microrrelatos, cuentos diminutos y pequeños y fugaces universos narrativos; podrás acceder a ellos en la pestaña “Microcuentos”. Por otro lado, también compartiré contigo impresiones reducidas y análisis comprimidos que vaya haciendo de algunas lecturas muy singulares. No son exactamente reseñas, sino algo más. Las podrás encontrar en la pestaña “Microensayos”. Y, como de costumbre, te traeré las últimas novedades en referencia a mis obras y eventos relacionados con ellas, como presentaciones, firmas y demás, más alguna que otra baratija sin demasiada importancia que se me ocurra escribir. Para suscribirte al blog, tienes un botón de “Seguir…” en la esquina inferior derecha.

¿Qué más? Nada más. Te he dejado un microcuento y un microensayo como bienvenida, para ir pasando el rato.

Yo volveré pronto por aquí, donde espero encontrarte.

Te doy la bienvenida El Disparaletras®, un pequeño blog de abundantes caracteres.

Un toque de demencia

Tal y como te anuncié en la última entrada de este blog, se avecinaba una nueva publicación, y hoy puedo anunciar, pletórico de alegría y entusiasmo, que muy, muy pronto, estará entre nosotros. Se trata de una novela breve que, además, inicia una serie. Se trata de Grietas en el tejado, la primera entrega de la serie Demencia.

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“Grietas en el tejado (Demencia, I)” (Mercurio Editorial, 2017). Portada de Mélani Garzón Sousa

Siempre he creído que no existe territorio más vasto sobre el que la literatura pueda explayarse que la mente humana. Se trata de un universo tan inabarcable como insondable, tan misterioso como fascinante. En ese caso, ¿por qué no sumergirse en el amplio terreno de las enfermedades mentales como materia para la creación de historias? Esa es, básicamente, la intención que persigue la serie Demencia, cuya primera entrega vengo hoy a presentar en sociedad: la locura y el misterio, unidos por esa herramienta milagrosa que es la literatura, dando forma a pequeñas historias, a reducidos microcosmos, intensos y potencialmente explosivos.

Grietas en el tejado narra la historia de Luis Paredes, un periodista que anhela escribir una novela sobre enfermedades mentales. Decidido a afrontar el proyecto, visita las instalaciones del Centro Psiquiátrico de Linares. Allí vivirá en primera persona las descarnadas consecuencias de la devastación mental que reina entre las paredes del manicomio. Al tiempo que busca enriquecer su novela con pinceladas de verosimilitud inspiradas en sus experiencias en el psiquiátrico, Luis comenzará a sentir que su propia realidad puede no ser tan firme como creía, y que su labor narrativa poco a poco le abre las puertas de un mundo de locura y pesadilla…, un mundo que traspasa la barrera de la psique y del que tal vez no logre escapar jamás.

Grietas en el tejado supone un ligero cambio de rumbo en mi carrera literaria, tras un par de publicaciones netamente orientadas hacia el género de terror puro. Los recovecos mentales y los laberintos de la psique estarán más presentes que nunca, tanto en esta novela como en las que puedan componer el resto de la serie, pero me interesaba, de alguna manera, experimentar con las formas y descubrir ciertos límites del lenguaje literario que hasta ahora no me había atrevido a sondear. Creo, con esta novela, haber alcanzado la primera meta que me había propuesto: una evolución hacia una voz narrativa más compleja. El resto lo dictaminarás tú, que como lector siempre me has mostrado tanta lealtad.

Nuevamente a través de Mercurio Editorial, la novela estará en las librerías muy pronto. Pon atención, porque habrá eventos y presentaciones en varios puntos de la isla. Te pondré al tanto en cuanto se confirmen las fechas.

De momento, te invito a hacer este viaje conmigo. Un viaje breve, pero sumamente intenso, al fondo mismo de esta oscura espiral de demencia…

Las mejores letras de 2016

Como cada año, y acercándonos al filo de uno nuevo, me paso por aquí para traerte un resumen de las mejores lecturas que he tenido el placer de abordar durante este 2016 al que ya le queda tan poco. Este repaso se ha convertido en una tradición en este blog, y como tal, conviene respetarla y hacerle los honores correspondientes. Debo aclarar que 2016 ha sido para mí un año no solo muy fructífero a nivel profesional, sino también uno de los más nutritivos en lo que a lecturas se refiere. Tanto es así, que me ha costado más que nunca poder elegir solo diez de entre los más de sesenta libros que cayeron en mis manos durante estos doce meses. Aclaro, una vez más, que la lista está confeccionada de acuerdo a un riguroso orden alfabético de autores.


1. VOLVERÁS A REGIÓN (Juan Benet)

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Indescifrable, compleja y casi impenetrable, pero al mismo tiempo magistral y extraordinaria, esta novela de Juan Benet obedece a la más pura estirpe faulkneriana de la narrativa contemporánea. Planteada su vertiente narrativa en base a un fresco barroco y enrevesado de la posguerra, el autor nos regala un muy abigarrado calidoscopio de pasiones y miserias humanas, intercaladas con sueños, fantasías y pensamientos puros de los narradores-protagonistas. Una de esas novelas que jalonan el canon de un idioma por su rotunda complejidad y por su originalísima factura. Para leer docenas de veces, sin terminar nunca de aprehenderla.

2. SOLDADOS DE SALAMINA (Javier Cercas)

Unimage-1a novela que me habían recomendado muchas veces, y sobre la que finalmente me arrojé sin demasiadas expectativas. Y lo cierto es que me sorprendió gratamente y, además, de manera fulminante, ya que no había forma de soltarla. Javier Cercas plantea en Soldados de Salamina un interesantísimo juego metaliterario entre obra, hecho histórico, crónica de investigación y falsa biografía personal que termina dando forma a una obra redonda y realmente meritoria. Ambientada en un episodio concreto de la Guerra Civil Española, el autor se adentra en los intestinos mismos del conflicto y, sobre todo, en la vida de sus supervivientes, girando a gran velocidad, y sin cinturón de seguridad, en unos virajes argumentales realmente sorprendentes. Muy recomendable.

3. EL RUIDO Y LA FURIA (William Faulkner)

image-2Se me hace muy complicado referirme a esta obra maestra total y absoluta en las pocas líneas que dedico a cada libro de este resumen; es evidente que una novela como El ruido y la furia merece una reseña como Dios manda, y prometo que llegará un día en el que me atreva a hacerla. Por tanto, no mucho que decir aquí, más que destacarla como una de las mejores, más complejas y más revolucionarias novelas de todos los tiempos, y con toda seguridad una de los dos o tres mejores obras de William Faulkner, el genio más grande de la literatura universal (así, sin paños calientes). Léela. Simplemente eso: léela.

4. PARÍS ERA UNA FIESTA (Ernest Hemignway)

image-3Entrañable y delicioso diario a modo de novela de los días del gran Ernest Hemignway en París, durante aquellos años juveniles y rebeldes en los que dimitió de su tarea de periodista para el Toronto Star y decidió dedicarse a escribir a tiempo completo, para gloria de todos los que le leemos. Aquí el bueno de Ernest nos cuenta sus paseos por los cafés de París, sus visitas a la librería Shakespeare and Company y sus contactos con las vanguardias intelectuales de la época y con personalidades como Francis Scott Fitzgerald, Ezra Pound o Gertrude Stein, los miembros de la llamada “Generación perdida”. Tan cercano y tan humano como siempre, en estas páginas quizá encontramos al Hemingway más auténtico.

5. NARRATIVA COMPLETA, VOLUMEN II (H. P. Lovecraft)

image-4Como bien sabes, 2016 ha sido el más lovecraftiano de todos mis años como lector, toda vez que tuve oportunidad de repasar la obra completa del autor de Providence. Y quiero destacar en este apartado el volumen II de su Narrativa completa, magníficamente editado por Valdemar y extraordinariamente anotado por Juan Antonio Molina Foix. En este tomo encontramos las dos novelas del autor (El caso de Charles Dexter Ward y En las montañas de la locura) y los relatos que componen la etapa final de su narrativa, entre ellos “El horror de Dunwich”, “El color del espacio exterior”, “El asiduo de las tinieblas”, “El que susurra en la oscuridad” y “La sombra sobre Insmouth”, entre otros. Un complemento indispensable al tomo I, y posiblemente los momentos más destilados y pulimentados de toda la narrativa lovecraftiana. Impresionante.

6. CUENTOS COMPLETOS (Juan Carlos Onetti)

image-5Uno de esos libros que le dejan a uno con la boquita abierta, especialmente si nunca antes había leído al autor. Espectacular volumen compilatorio de los relatos de Juan Carlos Onetti, en cuyas páginas descubrimos por qué el autor uruguayo está considerado como uno de los maestros indiscutibles del género en lengua española. El dominio del tempo narrativo, del espacio geográfico y, sobre todo, de la estructura psicológica de los personajes me pareció de lo mejor, lo mismo que la habilidad del autor para ofrecernos, en la mayoría de las piezas, tan solo una semblanza básica situacional, en función de la cual el lector se aboca a reconstruir una trama en ocasiones volátil e inaprehensible. Magnífico.

 7. METAMORFOSIS (Ovidio)

1481827053Un clásico de las letras de todos los tiempos, las Metamorfosis componen uno de los textos fundamentales de la cultura occidental. Aquí Ovidio recrea una apabullante cantidad de mitos dando forma a escenarios y situaciones dramáticas con enorme pericia literaria y un muy ajustado didactismo ético-moral. Es imposible no sentir en la propia piel el inmenso catálogo de sentimientos y conductas humanas inherente a cada una de las historias que se nos ofrece, a modo de Biblia del comportamiento humano y divino. Un texto fundacional e imprescindible para cualquier lector. Uno de esos libros que dejan huella.

8. EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO (J. D. Salinger)

image-6Se siente uno pequeño como escritor cuando se enfrenta a obritas tan redondas y perfectas como El guardián entre el centeno, ya que se vuelve complicado explicar por qué le gustan a uno tanto. Envuelta en la mitología por diversas razones (es la única novela publicada por su autor, J. D. Salinger), la novela se elevó al proscenio de los objetos de culto por un motivo más bien estúpido: estaba entre las pertenencias de Lee Harvey Oswald (supuesto asesino de John F. Kennedy) y entre las de Mark David Chapman (asesino contrastado, este sí, de John Lennon), pero más allá de esta chorrada periodística, hay que decir que es una novela que representa el sentimiento y el pensamiento de una generación completa: esa de la maquinita Underwood y los cigarrillos, el vaso de whisky y las preguntas existencialistas. Esa misma generación que se pregunta, a veces, cómo puede caber tanta hipocresía y tanta estupidez en un solo mundo. Un libro, en definitiva, para todos los Disparaletras del planeta.

9. LOVECRAFT. UNA BIOGRAFÍA (L. Sprague de Camp)

1481827355En medio de la fiebre lovecraftiana, tuve oportunidad de leer esta colosal biografía del genio de Providence escrita por L. Sprague de Camp. Asombrosa en cuanto al rigor de los datos vitales del personaje, y muy amplia en cuanto a apreciaciones personales y juicios diversos, se mantiene no obstante en el terreno del ensayo objetivo, serio y profundamente académico. Fundamental para entender los devenires y avatares en la vida y la obra de H. P. Lovecraft, este ensayo cuenta además con un abundante material epistolar, siempre tan querido a los fans del Sumo Sacerdote. Un ladrillo de importantes dimensiones, claro que sí, pero absolutamente imprescindible para cualquier lovecraftiano de pro.

10. LA CIUDAD Y LOS PERROS (Mario Vargas Llosa)

imageDe entre los varios autores de los que decidí hacer un repaso bibliográfico cronológico de su obra, uno de ellos es Mario Vargas Llosa. Y La ciudad y los perros, su ópera prima, no pudo sorprenderme más de lo que lo hizo. Impresionante novelón ambientado en una academia militar en la que el autor peruano recrea las anécdotas de su propia adolescencia, jugando en todo momento con una fisicidad perfectamente trabajada. Un impresionante catálogo de inolvidables personajes compone el factor humano de esta novela que ya es historia de las letras hispánicas, como una de las representaciones más singulares de ese fenómeno que se dio en llamar “El Boom Latinoamericano”. Fantástica.


Eso es todo, entonces, por este año. El siguiente, como bien sabes, está a la vuelta de la esquina, y seguro estoy que nos traerá lecturas imprescindibles y satisfacciones literarias tan grandes como estas.

Yo me despido…, pero hasta muy pronto.

Sí: es verdad: hay novedades. Hay libro nuevo en el horizonte.

Así que no te despistes…

¡Feliz 2017!

El efecto Lovecraft

Como sabes, el pasado viernes celebré mi cumpleaños número 33 de la mejor forma que cabe imaginar: impartiendo una conferencia sobre mi adorado Howard Phillips Lovecraft en las instalaciones de Librería Sinopsis, y en el marco de la Quincena Lovecraftiana organizada desde el 4 hasta el 18 de noviembre por dicha librería. La expectativa que la conferencia había despertado durante las semanas previas se vio justificada por la gran cantidad de concurrentes. Muchos de ellos debieron permanecer de pie, ya que superamos con creces el aforo previsto. Durante nada menos que dos horas ininterrumpidas logramos, entre todos, revivir el espíritu del genio de Providence, haciendo un repaso por su biografía, sus obras, su estilo, su bestiario y panteón mitológico, su epistolario y muchas cosas más. Fue, sin duda, una velada mágica.

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El pequeño gran Cthulhu, durante los momentos previos a la conferencia

Al final de esta entrada podrás acceder al vídeo de la conferencia. Por desgracia, y como se nos acabó la batería de la cámara, la parte final se quedó sin registrar. Las desventajas de estar más de dos horas hablando, claro. Mientras tanto, te dejo unas cuantas imágenes de la velada, que, como te digo, es una de las más memorables que me ha tocado vivir durante mi carrera. Poder dedicar una conferencia completa a mi autor favorito y ante tanta gente es un privilegio que no creo merecer. Lo he disfrutado a tope.

 

Es de justicia que agradezca no solo a todos los asistentes a la conferencia, sino también a Javier Guerra y todo el personal de Librería Sinopsis por montarlo todo con tanta diligencia y profesionalidad. Las condiciones para recrear el mundo lovecraftiano fueron inmejorables y contribuyeron a que el evento se convirtiera en un éxito casi desde su misma concepción. También quiero agradecer a todos aquellos que me brindaron ánimos desde la distancia y que no pudieron acercarse a la librería, especialmente a mi gran amigo Ignacio Apestegui, lovecraftiano como nadie, y a quien me hubiera encantado ver por allí. Estas dos horas de fantasía lovecraftiana son para ti, Nacho. Tampoco quiero olvidarme de la inestimable ayuda que me brindaron Sandro Doreste Bermúdez y Rubén Rodríguez Dámaso, que se encargaron del registro audiovisual del evento. Y gracias también a todos los que participaron con sus preguntas e inquietudes, y a todos aquellos que se atrevieron, tras la charla, a penetrar el umbral del horror cósmico y se sintieron atraídos por el “efecto Lovecraft”, adquiriendo alguno de sus títulos. El objetivo de esta conferencia era precisamente ese: que os apasionéis tanto como yo con el mundo lovecraftiano. Ahora… ¡a sufrir y a disfrutar!

Antes de marcharme, aprovecho para recordarte que este fin de semana tenemos Feria del Libro y de la Lectura en Agaete, durante los días 18, 19 y 20 de noviembre. Allí tendré la oportunidad de brindar una Master Class sobre la historia de la literatura de terror, que hemos titulado “250 años de oscuridad”. Seguramente me pase durante estos días para darte más detalles, pero, mientras tanto, vete tomando nota de la cita. Haremos un repaso completo por la historia del terror literario, una cronología repleta de páginas oscuras y volúmenes prohibidos que no te puedes perder.

Hasta muy pronto…

Feria del Libro 2016: Inolvidable

Todo el mundo acabó feliz tras la XXVIII edición de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria. La organización, los libreros, los lectores y, por supuesto, los autores. Sobre todo estos, porque he compartido muchísimas horas con ellos durante estos últimos cinco días y lo cierto es que no acabábamos de dar crédito a la velocidad con la que nuestros libros salían y se firmaban. Es evidente que el público estuvo mucho más comprometido con la causa de los autores, y que estos (todos nosotros) mostramos quizá un entusiasmo y una predisposición muy especial. El resultado es el que todo el mundo está comentando desde ayer: la mejor Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria de la última década.

Firmando ejemplares en la caseta de Librería Sinopsis

Por lo que a mí toca, la vorágine de estos días se pareció más a un sueño que a una realidad tangible. Y no solo debido al halo mágico que siempre desprenden estos eventos, sino porque nunca antes la comunidad lectora (todos vosotros, mis queridos monstruitos) se había acercado tanto y con tanto entusiasmo a mis libros. Fue alucinante comprobar cómo en cifras, que siempre son frías pero realistas, prácticamente se cuadruplicaba el número de ejemplares que, hasta ahora, constituía mi promedio en el total de las seis ferias anteriores en las que participé, que Un puñado de sombras aparecía en los sondeos entre los quince libros más vendidos de la Feria y que Pandemonio agotaba existencias en algunas casetas. Es entonces cuando uno se queda sin palabras y totalmente anonadado, y siente ganas de estrechar en un abrazo enorme al mundo entero. Pero es evidente que lo correcto es agradecer a todos los que lo han hecho posible, que no son pocos.

En primer lugar, desde luego, a todos los lectores. A los incondicionales, por supuesto; a todos aquellos que venían a completar la colección y con los que siempre hay oportunidad de intercambiar un saludo y una foto, pero también, y muy especialmente, a todos aquellos que me han dado una primera oportunidad durante esta feria, con cualquiera de los libros que se llevaran. Es gratificante (y casi increíble) que dentro de la inabarcable cantidad de ofertas y autores disponibles a lo largo y ancho del Parque San Telmo se inclinaran por uno de mis títulos. Solo me queda decirles que espero no defraudarles en absoluto, y que, desde luego, confío en verles allí el año que viene. No quiero olvidarme de alguien muy especial para mí: Jonathan Mellado, a quien, sin poder creérmelo, contemplé acercarse hasta mi puesto con una bolsa con mis seis libros, en busca de seis dedicatorias que no fue fácil improvisar. Hace muy poco que te conozco, fenómeno, pero te has elevado al proscenio de los Lectores Incondicionales.

Con Jonathan Mellado, que se vino cargado con los seis libros, a por sus dedicatorias

En segundo lugar quería agradecer de corazón a los libreros, que me otorgaron su espacio en la caseta de su librería y que tan bien me atendieron durante el evento, brindándome una hospitalidad inmejorable. A Zara y José Luís (Azulia), Verónica (Bilenio), Antonio y Laura (Canaima), Juan Antonio y Nanda (Doramas), Carmen y Ayose (Librópolis), Mario y Joan (La Comarca/Mundofreak) y Javier, Nisia, Amparo y Ana (Sinopsis). Todos han logrado, con su impagable disponibilidad, que los libros salieran como salieron, y que tanto el lector como el autor se sintieran acogidos en esas casetas donde reinaba un ambiente tan cercano y familiar. También quería agradecer al resto de los libreros, con quienes no hubo ocasión de concertar firmas por lo ajustado del calendario, pero que sé muy bien que se preocuparon de que mis libros contaran con buena visibilidad y accesibilidad para los lectores.

Firmando ejemplares en el célebre Sillón de Librería Canaima

Y por último, y no menos importante, a mis compañeros de profesión, con quienes comparto tantas horas en estos eventos increíbles. En primer lugar a mi hermanita Mélani Garzón (qué alegrón me llevé al ver cómo te hinchabas a firmar ejemplares, Peque) y a Rayco Cruz, mi gran compañero de aventuras, porque ya son muchas peripecias juntos, muchos años de convivir y de vivir emociones y alegrías. También quería agradecer a Nisa Arce, Carlos González Sosa, Sandro Doreste Bermúdez, Santiago Gil, Jessica Herrera Ojeda (sabes que te odio con el corazón, bicho), David Melián Godoy, Alexis Ravelo, Miguel Aguerralde, Soledad Martel, Moisés Morán, Javier VelascoPaula Lizarza, con quienes he vuelto a coincidir, y también con aquellos a quienes tuve el placer de conocer y de compartir mesa de firmas, como Yauci Fernández. Tampoco quiero dejar de mencionar a todos los ilustradores con los que tuve oportunidad de trabar conocimiento (Ana Guadalupe Lauzirika y Francisco Montesdeoca; demasiado talento junto), especialmente después del magnífico evento que puso el broche de oro a la Feria. Este éxito es también vuestro, compañeros. Todos juntos hemos inundado de fantasía una ciudad entera.

Con mi hermanita Mélani, que fue de las autoras más vendidas de la Feria. Un éxito rotundo en su doble faceta de autora e ilustradora

 

Con el fenómeno Rayco Cruz, que me firmó la reedición de “La sombra de Pranthas”. Ya son unas cuantas ferias las que compartimos

 

Con Yauci Fernández, a quien tuve el placer de conocer durante la Feria

 

Reclutando nuevos Agentes de Pandemonio

No quiero olvidarme en este post de agradecer a Daniel Valdivieso Bueno, de DOK Personalización Textil, por la diligencia y la profesionalidad con la que diseñó esas camisetas magníficas de Edgar Allan Poe y Stephen King que pude lucir en la Feria y que tanto éxito y excelentes comentarios cosecharon. Aquí os dejo una muestra:

Bueno, creo que ya me he puesto todo lo cursi y pasteloso que la ocasión requería. Ahora queda mirar hacia adelante e intentar bajar de la nube, especialmente porque queda por hacer lo más importante de todo: seguir trabajando para que este fuego, que ha crecido tanto durante este último tiempo, nunca jamás se apague.

Gracias a todos.

Las mejores letras de 2015

Lo prometido es deuda: aquí te traigo la selección que he hecho de las diez mejores lecturas de 2015. Me repito en lo que dije las últimas tres veces: ha costado enorme trabajo escoger solo diez de entre la gran cantidad de excelentes obras con las que me topé, y de hecho muchas de ellas son relecturas, una práctica en la que caí especialmente durante este año ya difunto. Como siempre, te ofrezco los títulos por orden alfabético de autores, aprovechando para recomendarte vivamente la lectura de estas diez obrazas maestras.

Aquí van:


1. LIBROS DE SANGRE, VOLUMEN 1 (Clive Barker)

En realidad leí los dos primeros volúmenes, pero me quedo con este primero por la finura formal y estilística de varios de sus relatos. «El tren nocturno de carne» y «Terror», de lo mejor que he leído en el género. El resto, de muy buen nivel, y una antesala perfecta para el resto de los tomos. Esta compilación, llevada adelante con gran acierto por la moribunda editorial La Factoría de Ideas, supone el compendio de la obra breve en prosa de Clive Barker, uno de los más singulares representantes del género de las últimas décadas. Un libro de relatos completísimo y apasionante.

 2. DON QUIJOTE DE LA MANCHA (Miguel de Cervantes)

Una obvia relectura, aunque en este caso no quiero hablar tanto de la novela como de la edición que cayó en mis manos, y que es la que elaboró Andrés Trapiello para Destino, trasladando toda aquella terminología en castellano antiguo que tanto espanta a los lectores hispanos y adaptándola al español actual. Más allá de la opinión de los puristas, creo que el de Trapiello se trata de un trabajo muy meritorio. Evidentemente, sigo prefiriendo el original, y ese es el que te recomiendo, pero, como bien dijo alguien, mejor leer esta adaptación del Quijote, que no leer el Quijote en absoluto. De la obra, poco que decir: tan solo la más grande novela jamás escrita. Ahí es nada…

 3. MADAME BOVARY (Gustave Flaubert)

Otra relectura, y otra de las obras capitales de la historia de la literatura. Lógicamente, es muy poco lo que puedo añadir aquí que ya no se haya dicho de este novelón de Flaubert, cuya perfección estructural y narrativa ha vuelto locas a generaciones de lectores y ha servido como base de aprendizaje a incontables escritores, entre los que me incluyo. Sencillamente, se trata de un curso acelerado de literatura, una novela perfecta, redonda y revolucionaria en la implantación de un estilo, en el hecho de que el autor, digamos que por primera vez, exhibe ya una voz propia y real, alejándose de esa fría omnipresencia que primara en la narrativa hasta esos años. Un libro irrepetible, único y magistral.

 4. CIEN AÑOS DE SOLEDAD (Gabriel García Márquez)

Otra novela de la que poco se puede añadir, otra relectura, y otra de las obras maestras indiscutibles de la literatura universal. Para mí, la gran novela del siglo XX en castellano, y uno de mis cuatro o cinco libros favoritos. Lo tiene todo: un territorio mítico, personajes cíclicamente deliciosos, un estilo insuperable y la mejor versión de un autor en estado de gracia. Un milagro de la literatura que, no sé cómo, ocupa el mismo espacio en la estantería que muchos otros; al leerlo, tienes la sensación de que narra la historia de la humanidad. Legendario.

 5. EL OTOÑO DEL PATRIARCA (Gabriel García Márquez)

Un libro sorprendente, y sin duda uno de los más defenestrados por la crítica de todos los que ha escrito García Márquez. Desde este año, forma parte de mi galería de favoritos. Impresionante collage sociopolítico-narrativo, cargado de un barroquismo insuperable y de ciertas dosis de un surrealismo inquietante (surrealismo, que no realismo mágico). Una de las obras más ambiciosas y audaces del genio colombiano que la crítica, fiel a su costumbre, no supo apreciar en su día.

 6. LA MALDICIÓN DE HILL HOUSE (Shirley Jackson)

Dentro del género de terror, una de mis novelas favoritas. Creo que ningún autor del género debería dejar de leer esta sutilísima y exquisita novela gótica. Terror psicológico, nunca mejor dicho y nunca mejor desarrollado. Hubo reseña en El Disparaletras; accede a ella cliqueando aquí.

7. EL MISTERIO DE ‘SALEM’S LOT (Stephen King)

Siempre sostendré que es una de las mejores novelas de vampiros jamás escritas, y una de las obras cumbre del tito Stephen, aunque se trate de una de las primeras. Es como la cuarta o quinta vez que la leo, pero en esta ocasión lo hice de la impresionante edición especial ilustrada que Plaza & Janés sacó al mercado en 2005, con motivo del treinta aniversario de su publicación. La edición contiene fragmentos inéditos y hasta un final alternativo, obviamente no incluidos en la versión final. Por desgracia, esta edición ya está descatalogada y no se puede conseguir. Pero está en mi estantería, así que te chinchas…

 8. NARRATIVA COMPLETA, VOLUMEN I (H. P. Lovecraft)

Debería ponerme de pie no solo para hablar de este autor y de los relatos incluidos en este volumen, sino también de la impagable edición que Valdemar realizó con esta compilación. Sin palabras; sencillamente impresionante. Un muestrario completísimo de todo el talento y la capacidad imaginativa del genio de Providence, nuestro sacerdote particular, nuestra deidad, el número uno en el panteón de los admirados. No me canso de leerle. Nunca me cansaré. Jamás.

 9. CUENTOS, 1 (Edgar Allan Poe)

¿Dije el número uno del panteón? Pues aquí aparece uno que puede disputar sin duda ese galardón, sobre todo porque es el maestro directo del anterior. En este caso, leí también el volumen 2, pero me voy a quedar con el primero porque contiene todos aquellos relatos implicados de forma directa con el terror, sus obras mayores. Están todos: «La caída de la Casa Usher», «Berenice», «El gato negro», «Ligeia», «El corazón delator»…, y mi favorito, por supuesto: «La verdad sobre el caso del señor Valdemar». ¿Quieres más?: la traducción de los relatos en esta edición de Alianza corre a cargo de Julio Cortázar. Sigo de pie, claro. ¿Cómo sentarme ante tanta grandeza?

 10. LOS MISTERIOS DE UDOLFO (Ann Radcliffe)

Otra novela exquisita del gótico clásico, plena de elegancia narrativa y sutileza estilística. Larga vida a la señora Radcliffe, que fue una de las pioneras de este género que derivaría, siglos más tarde, en el terror que tanto nos gusta leer y escribir a día de hoy. La historia de las letras oscuras no hubiera sido la misma, sin duda, sin esta grandiosa novela sobre castillos encantados, traiciones familiares y amores apasionados a la luz de la luna. Imperdible.

 


Es todo por ahora. Estas son las mejores letras del 2015. Volveré en breve por aquí, como siempre, ya que hay noticias frescas que me gustaría compartir contigo. De momento, tienes para leer (o releer), sin miedo a caer en el aburrimiento…

Las mejores letras de 2014

Con un algunas semanas de retraso, te traigo por fin la entrada que te debía acerca de las mejores lecturas con las que tuve oportunidad de toparme a lo largo de 2014, año que ya nos va quedando muy atrás y que, además de la publicación de Pandemonio, me ha dejado momentos de enorme satisfacción en cuanto a lecturas se refiere.

Como ya es el tercer año consecutivo que nos inmiscuimos en un resumen como este, no hace falta que te diga que la selección de diez títulos de entre todos los que tuve ocasión de leer a lo largo del año fue, una vez más, harto dificultosa, y que te los ofreceré a continuación con una breve descripción y, a ser posible, la portada correspondiente a la edición que cayó en mis manos. También te recuerdo que, ante la viva imposibilidad de ordenarlos según criterios de preferencia más o menos arbitrarios, opto nuevamente por detallarlos en riguroso orden alfabético de autores.


1. VIAJE AL FIN DE LA NOCHE (LOUIS-FERDINAND CÉLINE)

Una novela profundísima y de muy hondo calado literario, Viaje al fin de la noche resulta, además de una historia lúgubre y por momentos desasosegante, una agudísima reflexión sobre la condición humana y su tendencia hacia lo más abyecto. Céline se coloca en la piel del narrador -un médico rural que recorre Francia en busca de su destino- para poner sobre la palestra a un puñado de personajes complejísimos y de impresionante relieve psicológico. Estilo intachable y brillante ejecución de la trama, diálogos solventes y personajes tan reales como la vida misma. ¿Se puede pedir más? Quiero agradecer a mi gran amigo Álvaro Nuño, que fue quien me recomendó vivamente la lectura de esta maravilla. Gracias, compañero.

2. ALGO SUPUESTAMENTE DIVERTIDO QUE NUNCA VOLVERÉ A HACER (DAVID FOSTER WALLACE)

Una novela desternillante, desopilante y absolutamente magistral del genio malogrado David Foster Wallace. Una sátira sin paliativos hacia la sociedad de la apariencia y la frivolidad que parece haber echado sus garras sobre todo bicho viviente. Especialmente recomendable para todos aquellos que -como yo- no encuentran ningún encanto especial en el hecho de viajar y conocer sitios, Foster Wallace se da aquí un festín de afiladísima ironía para ridiculizar un supuesto crucero paradisíaco por el Caribe, y en el que nuestro protagonista -el propio Wallace- no encontrará motivo alguno para divertirse. Uno de los libros que más me ha hecho reír en toda mi vida, y que me confirma, una vez más, como fan incondicional de este incomprendido disparaletras. Impresionante.

3. CUENTOS (ERNEST HEMINGWAY)

Difícil encontrar a otro autor que haya manejado este género en lengua inglesa como el bueno de Ernest Hemingway. Esta edición en particular recopila lo mejor del genio de Oak Park, para deleite y absoluto disfrute de los lectores. En este volumen encontraremos maravillas como “La capital del mundo”, “El viejo en el puente”, “Un canario como regalo”, “Colinas como elefantes blancos”, “El río de los dos corazones” y, cómo no, “Las nieves del Kilimanjaro”, una de las cumbres indiscutibles del género. Para aprender, para disfrutar y, en definitiva, para comprender en toda su luminosidad a una de las voces literarias más importantes de todos los tiempos.

4. EL DESAPARECIDO (FRANZ KAFKA)

Novela inquietante y que, de forma similar a como lo hace La náusea de Sartre, termina removiendo ciertas terminaciones nerviosas del lector y llevándolo a estados de pensamiento verdaderamente incómodos. Novela kafkaiana en todo el sentido de la palabra, El desaparecido narra la no-historia de un protagonista difuso y francamente emborronado entre el nihilismo, la decadencia y la crueldad que le rodea; un personaje eminentemente europeo infiltrado casi por accidente en la tenebrosa América. La historia, en definitiva, de un inadaptado, de un ente social tan peculiar y perturbador como el propio Kafka. Es una obra maestra, pero puede que te deje bastante echo polvo.

5. EL RESPLANDOR (STEPHEN KING)

Evidentemente, una relectura (¿cúantas van ya…?). Los que me conocen un poco saben que 2014 fue el año de mi boda. Mi viaje de luna de miel me pilló en un maravilloso hotel en Andorra, a cuyas puertas se acumulaba una buena cantidad de nieve. Puestos a elegir un libro para llevarnos al viaje, ¿qué mejor que El resplandor? Sigo pensando no solo que es la obra maestra de Stephen King, sino una de las novelas de terror más grandes jamás escritas. La forma en la que el mal se nos presenta en estas páginas alcanza cotas de un seísmo psicológico pocas veces experimentado en un relato de corte sobrenatural. Novela de insultante perfección, puede que el bueno de Stephen no haya podido superarla nunca más. Y a fe que lo intentó. Maravilloso fue leer sus páginas en el vestíbulo del hotel, mientras por la ventana contemplaba la nieve caer sobre los prados andorranos. Terroríficamente anecdótico.

6. LA MUERTE DE ARTURO (THOMAS MALORY)

Una cima, sin lugar a dudas, de la literatura de todos los tiempos. Sir Thomas Malory recopila en este impresionante volumen toda la leyenda artúrica, desde los textos de Chrétien de Troyes hasta las leyendas orales que circulaban por entonces -1470- por todo el Reino Unido. Pieza esencial para comprender el devenir de todos los personajes involucrados en la leyenda, desde el mismísimo rey Arturo hasta Lanzarote del Lago, pasando por sir Tristán, sir Palomides, Morgana el Hada, sir Gawain y la inquietante reina Ginebra. Un novelón extenso y de puro sabor medieval, una reliquia literaria para degustar sin prisas y dispuestos a sumergirnos en un mundo mágico, único e irrepetible.

7. TRÓPICO DE CAPRICORNIO (HENRY MILLER)

Indescriptible e inclasificable obra maestra de Henry Miller, superior incluso al también impresionante Trópico de Cáncer. Es muy poco lo que se puede decir de esta novela que no sea recomendarla vivamente a todo aquel que quiera indagar en los tesoros literarios más impagables que han surgido a lo largo del siglo XX. El estilo que tiene esta novela es sencillamente inalcanzable, lo mismo que el vocabulario, el sentido del ritmo, la utilización de símbolos y alegorías, la desfachatez lingüística y el arriesgadísimo diagrama. ¿Argumento? No hace ninguna falta; el maestro Miller nos transporta a través de su incontenible verbo hasta el fondo más oscuro, soterrado y obsceno del espíritu humano. Un libro imperdible y prácticamente imposible de someter a análisis.

8. BAILÉN (BENITO PÉREZ GALDÓS)

Mi peregrinaje a través de los Episodios Nacionales -que continúa, placentero e infatigable- me llevó este año a Bailén, sin duda una de las mejores novelas de la llamada Primera Serie. Cualquiera podría pensar que la precisa y milimétrica ambientación que Pérez Galdós pone en práctica durante esta narración iría en detrimento de la insuperable calidad literaria de que hace gala en sus otras novelas… Pero poco conoce a Galdós quien esto barrunta. Como he dicho otras veces, se trata del novelista perfecto, de ese que no padece altibajos y que se instala en la excelencia toda vez que le da la gana escribir sobre lo que sea. ¿Es Bailén mejor que otras novelas de Pérez Galdós, incluso dentro del ciclo de los Episodios? Yo diría que no. Es simplemente sublime… como todas las demás.

9. TITO ANDRÓNICO (WILLIAM SHAKESPEARE)

Una de las tragedias más intensas, violentas y despiadadas de William Shakespeare, en la que los rasgos históricos dejan paso a una magistral configuración de personajes en escena y en la que el genio de Strattford no se corta un pelo y nos ofrece sangre a raudales, mutilacioes y desmembramientos en el marco de una sucesión de venganzas a cuál más cruel y sanguinaria. Una obra impactante y una rara avis en en marco de las tragedias del gran poeta británico, indeleble para la memoria del lector y sublime en su composición dialogística y en sus dramáticos parlamentos. Estremecedora.

10. DRÁCULA (BRAM STOKER)

2014 fue un año que, definitivamente, me devolvió a la senda de la literatura gótica y de terror que había medio abandonado en los últimos tiempos, tanto en mis propios trabajos como en las lecturas que encaraba. Gran culpa de este reencuentro la tiene Drácula, sin duda la madre de todas las novelas de terror. Otra evidente relectura, ya que su prosa voluptuosa y atrapante ya me había seducido hace unos cuantos años, cuando la fiebre vampírica me llevó a tragarme cuanta novela sobre el tema cayera en mis manos. Poco se puede añadir a todo lo que ya se ha dicho o escrito acerca de ella. Pionera en el uso de diarios personales y cartas entre los personajes como exclusiva voz narrativa, y germen de absolutamente toda la literatura vampírica posterior, Drácula es una novela magistral, compleja y escalofriante en la que Bram Stoker no solo da forma a uno de los personajes más populares de la cultura universal, sino que crea de un plumazo varios mitos de primer orden dentro del orbe de esto que llamamos terror gótico o terror sobrenatural. Lo tiene absolutamente todo, y es de esas novelas a las que uno debería volver al menos una vez al año. Me he prometido hacerlo.


Hasta aquí tendrás que aguantarme recomendando lecturas, al menos por este año. Solía terminar esta entrada deseando un feliz año y todas esas palabras amables que suelen decirse en fechas tan señaladas, pero en este caso se me han quedado atrás y sonaría anacrónico. Lo que sí te diré es que el calendario de firmas de Pandemonio está prácticamente diagramado y que pronto volveré a disparar letras para informarte de futuros encuentros, donde espero verte con tu ejemplar listo para una firma y todas las preguntas que se te ocurran.

Hasta muy pronto.

«Pandemonio»: la puerta a los infiernos

Tras largos meses de ausencia, regreso a El Disparaletras® para comentarte unas cuantas novedades, de las cuales sin duda la más importante es la salida al mercado de Pandemonio, mi nueva novela, que ha visto la luz el pasado mes de noviembre gracias al buen hacer de Mercurio Editorial. El porqué de la espera en la aparición de este artículo tiene su razón de ser: me interesaba vivamente comprobar las reacciones de los lectores pasadas unas cuantas semanas del lanzamiento del título, observación que me ha producido inenarrables satisfacciones en el paso de 2014 a 2015, en vista de la excelente acogida que ha tenido y de los muy favorables comentarios que me han ido llegando durante este mes y medio.

Cartel promocional, diseñado por Mercurio Editorial

Pandemonio ha significado un nuevo cambio de estilo y temática en mis trabajos. Se la ha calificado de «novela rocambolesca y ciertamente desenfadada», algunos otros la han etiquetado como «trepidante», y casi todas las opiniones han coincidido en que muy poco se parece a mis anteriores novelas publicadas, cosa que me satisface grandemente, ya que esta distinción no es sino una clara señal de esa evolución que, a veces, tanto me obsesiona. Lo cierto es que, como tarea creativa, Pandemonio ha significado un desahogo para mí, la novela de terror que siempre quise escribir y, por qué no decirlo, una forma de plasmar de mi visión particular del Averno, inspirada en otras mucho más lúcidas como las que plantean John Milton en El paraíso perdido o Dante en su inalcanzable Divina Comedia. La idea de la irrupción de las fuerzas infernales en nuestro mundo corrupto y enloquecido fue el punto de partida; me resultaba interesante jugar con esta posibilidad y comprobar el comportamiento de los personajes según esta irregular condición. A partir de ahí, todo lo demás…

La portada anda dando vueltas por las redes sociales desde hace meses, pero te la voy a pegar aquí abajo, ya que, por lo visto, ha gustado bastante a aquellos que se han acercado a la novela.

Portada de “Pandemonio”. Mercurio Editorial, 588 páginas

Sutil, ¿no?

Te hablo un poco de la presentación, que tuvo lugar el pasado 14 de noviembre en las instalaciones del Club Prensa Canaria, lugar que me trae fantásticos recuerdos, ya que allí mismo presentamos, hace ya algunos años, Remanso de paz, mi segunda novela. Tuve el privilegio de que el bueno de Rayco Cruz me acompañara, en funciones de maestro de ceremonias, que tan bien se le dan. Nos ofreció un magnífico análisis de la novela, amén de unos cuantos comentarios halagüeños hacia este Disparaletras que, creo, no son del todo merecidos. Fue, desde luego, un placer oírle departir, y eterno será mi agradecimiento por su amabilidad y presencia, un eslabón más en la cadena de nuestra fuerte amistad.

Fue llamativa para todos —especialmente para mí— la presencia de un grupo de fans con camisetas alusivas a la novela, incluido el propio Rayco. No puedo dejar de expresar mi agradecimiento hacia estos fieles lectores y amigos, que con su constante apoyo y candor no dejan de sorprenderme día a día. Fue alucinante comprobar no solo que habían acudido a la presentación con la novela ya leída, sino que se habían tomado el trabajo de currarse las camisetas. Impresionante. Lo podrás comprobar en la galería fotográfica que te ofrezco a continuación, y que bien representa el clima de entusiasmo que se vivió durante la presentación.

Para terminar, y como es costumbre, voy a dejarte el vídeo completo de la presentación, para que puedas palpar, si no estuviste allí, todos los pormenores de esta deliciosa velada. Y ahora, y respondiendo a varios de los mensajes que han ido cayendo tanto en la casilla de correo electrónico como en facebook, confirmo que habrá calendario de firmas de Pandemonio una vez que los Reyes Magos regresen a Oriente con los sacos ya vacíos. Como visitante de este blog, tendrás esa información de primera mano en cuanto se confirmen las fechas.

También me has preguntado por el ranking de Mejores Lecturas del año, que suele ser una constante en este blog. Tengo la lista de 2014 casi elaborada, y no tardaré en ofrecértela, aunque con cierto retraso.

No me enrollo más. Te dejo con el vídeo en el que conocerás a fondo de qué va esto de Pandemonio… No es, ni más ni menos, que la mismísima puerta a los infiernos.

Ojo literario

De vez en cuando sostengo charlas con amigos escritores. Tengo unos cuantos, aunque en la mayoría de los casos la común dedicación al oficio termina siendo una mera anécdota, el primer punto de contacto para una amistad convencional que, en definitiva, se asienta más sobre las bases de la afinidad humana que en el propio interés por la literatura, con su correspondiente práctica. Pero resulta inevitable que, durante muchas de las charlas que mantenemos, surja el tema de la escritura: nuestros proyectos actuales y futuros, nuestras inquietudes temáticas, quebraderos de cabeza con las editoriales, anhelos, etcétera. Y, también, sobre la metodología de trabajo y sobre el «modo» —por llamarlo de alguna manera bastante peregrina— de encarar el oficio. Ahora, y ante la necesidad de compartir esta inquietud, me doy cuenta de que he escuchado una frase —o postulado— más repetidamente de lo que hubiera deseado: que escribimos según imágenes visuales, que en primer lugar proyectamos una escena «como si se tratara de una película», para después describirla. Como si fuéramos directores de cine, de teatro o de cualquier otra disciplina escénica. Que ubicamos a los «actores» en sus posiciones, que les añadimos los correspondientes elementos de atrezzo —en narrativa esto suele llamarse «descripción»—, ambientamos la secuencia con algunos parámetros sensoriales y, por último, gritamos mentalmente «¡Acción!» para dar vida a la escena, para que transcurra según la hemos «visualizado» previamente en nuestras preclaras y fecundas mentes.

Vaya por delante —y en esto quiero hacer especial hincapié— que guardo un grandísimo respeto no solo por mis compañeros de profesión, sino por sus obras y sus metodologías. Me parece que en este barco en el que todos navegamos cualquier herramienta a utilizar es válida mientras se guarde el respeto que este noble oficio de la escritura merece, y puedo asegurar que todos mis conocidos en el ámbito guardan celosamente dicho respeto. Lo cierto, no obstante, es que no termino de sentirme identificado con esta forma de «plasmar» el producto de la imaginación en el papel, utilizando ese filtro visual del que tanto oigo hablar. Y no digo que sea correcto o no utilizarlo, sino que, en mi caso, intento por todos los medios no hacerlo. Creo que la literatura es una entelequia, un ideal, un medio de expresión con suficiente entidad como para valerse de sus propias herramientas comunicativas, sin que haya necesidad de mezclar en su construcción elementos «visuales» que, al menos en mi humilde opinión, terminan desvirtuando un poco la esencia de la narrativa en su estado más puro, y quizá adulterando un ápice el arte de contar una historia a través de palabras en un papel. Palabras que crean, por sí mismas, imágenes en la mente receptora del lector, siempre —y en todos los casos— distintas a como las imaginó el autor al plasmarlas.

Con esto no busco reivindicar nada, ni vender una metodología sustentada en lo abstracto, ni romper una lanza en favor de viejas escuelas medievales que no gozaban de, por ejemplo, el placer de la degustación cinéfila. De hecho, yo mismo soy tan cinéfilo como el que más —los que me conozcan un poco saben de mi debilidad por el Séptimo Arte y de la lata que doy con la visualización obligada de ciertas películas—. Quizá con esta diatriba esté reafirmando mi creencia en lo que dije hace no mucho: que una novela NO es una película, ni una obra de teatro, ni el episodio de una serie, ni un video clip, ni un cómic, con todo el respeto que me puedan merecer estas otras formas de comunicación. Una novela, o un relato, o cualquier ficción escrita, pertenece a esto que se ha denominado como «Literatura», una práctica de arte única e insustituible, concebida desde la genialidad y nacida desde el impulso natural de contar historias, una práctica que —por lo menos como yo la encaro— no conoce los límites que una imagen puede imponer, sino que se expande y se multiplica y llega a la mente receptora en forma de un calidoscopio que haríamos mal en «castrar» en pos de una visualización más cinematográfica, más escénica y, en cierta manera, más limitada a nivel plástico y expresivo.

Soy de los que creen que el poder de la palabra es infinitamente superior al de las imágenes, y por esto quizá este atrevido y algo descerebrado alegato, que espero sinceramente no ofenda a nadie sino que tan solo transmita una inquietud naciente y creciente en mis conversaciones con compañeros y —hay que decirlo— también a raíz de algunas declaraciones de reconocidos autores —premiados, laureados, muy vendidos, etcétera— al respecto. No voy a pontificar, ni a decir que estamos equivocando el camino. En definitiva, cada uno termina escribiendo muy lejos de como desea hacerlo, y bien cerca de como buenamente puede hacerlo. Yo, personalmente, nunca he podido escribir con ojo fotográfico, ni con mirada cinematográfica. Para bien o para mal, intento siempre aplicar el ojo literario; un iris que, aunque creo que es mucho más difícil de dominar, sí siento que me ofrece ilimitadas perspectivas de expresión, amén de la puerta de entrada a un universo inabarcable, a un cosmos donde no hay techos ni paredes ni límites de plano visible, y donde una descripción puede matizarse de incontables maneras y alcanzar cotas sensitivas imposibles de aplicar a una imagen, por muy dinámica o estática que podamos «pintarla» para nuestros lectores.

El ojo literario. Insisto en el noble afán de buscarlo interiormente y de procurar acceder a él. Siento que solo él puede hacernos llegar más lejos que nadie…, sin levantar los dedos de un puñado de teclas, y con una superficie en blanco ante los «otros» ojos, esos ojos materiales que apenas cuentan.

Las mejores letras de 2012

Hoy, siendo el último día del año, me apetecía pasarme por aquí y regalarte una lista de los diez mejores libros que he tenido ocasión de leer durante este 2012, que, amén de ser un año muy productivo en cuanto a escritura, también ha resultado muy fértil en el volumen y la calidad de las lecturas que han caído entre mis manos. Hasta tal punto, que me ha resultado complicado elegir solo diez de entre los más de sesenta libros que tuve ocasión de leer durante este año.

Aquí van los diez elegidos, por orden alfabético de autores:

1. LA NOCHE DEL ORÁCULO (PAUL AUSTER)

El libro que me terminó de consagrar como fanático acérrimo del autor de Newark. De hecho, es el que más me ha gustado de todos los que he leído este año. A pesar de no gozar de un gran reconocimiento dentro de la obra austeriana, es mi favorito de los siete u ocho que leído de él. Aquí Auster establece un magistral juego de cajas chinas y relata, con su voz tan reconocible, las vivencias de un escritor que ha escapado milagrosamente de la muerte. Podría estar horas hablando de esta novela, que quizá merezca un análisis más pormenorizado en este blog. Solo te diré que es una pasada y que harías muy bien en leerla.

 2. EL JUGADOR (FIÓDOR DOSTOIEVSKY)

Quizá el clásico que más me ha gustado de los que leí en 2012. Una obra reconocida como uno de los paradigmas de lo que puede significar el azar. El autor ruso se mete en la piel de un simple sirviente de una familia burguesa que, de tanto contemplar los comportamientos ruines de sus amos, termina aplastado bajo las garras de la ludopatía. Una reflexión lúcida y magistral sobre la adicción al juego, quizá la mejor que haya ofrecido la literatura.

 3. EL TERCER HOMBRE ( GRAHAM GREENE)

Sí, por supuesto que ya había visto la celebérrima película de Carol Reed con Orson Welles como Harry Lime y con guión del propio Greene, pero siendo este uno de mis novelistas favoritos, no podía sino leer de una vez la que para muchos es su obra cumbre. Con la maestría que le conocemos en los diálogos y las descripciones, nos regala aquí un retrato de la Viena corrupta y dividida de la posguerra, con escenas memorables y un final asombroso. Una obra maestra.

 4. LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS (TORCUATO LUCA DE TENA)

Impresionante novela, impactante y enigmática a partes iguales. Me la venían recomendando desde hacía años, y mi intención de ambientar mi próxima novela en un centro de reposo para enfermos mentales me llevó a sus páginas, de donde salí embelesado y con esa envidia casi insana que sentimos los escritores ante obras tan bien confeccionadas. No descubro nada alabando las virtudes de este novelón, ni tampoco aclarando que el bueno de Luca de Tena se pasó dieciocho días en un centro mental para captar las sensaciones de los enfermos. Esto es ser un escritor, lo demás son tonterías.

 5. EL DESORDEN DE TU NOMBRE (JUAN JOSÉ MILLÁS)

Otra de esas obras de las que no descubriría nada nuevo poniéndola por las nubes. Una auténtica maravilla, condensada en poco más de ciento veinte páginas. Es increíble cómo en tan poco espacio Millás nos regala una historia llena de entresijos y posibilidades, mitad novela de misterio, mitad reflexión sobre la existencia humana. Impresionante.

 6. SPUTNIK, MI AMOR (HARUKI MURAKAMI)

Mi primera experiencia con el autor de Kioto, y una recomendación de mi amiga Nisa Arce. Se trata de un libro magnífico en el que se relata la historia de un triángulo amoroso y se describe, con gran acierto, lo que puede llegar a ser el descubrimiento de uno mismo. Murakami ahonda aquí en el alma humana y la desgrana con singular maestría. Una curiosidad: al leerlo, me dije: «Cuidado con este autor. Vete despacio, lee uno de él cada cierto tiempo… ¡y no los malgastes!»

 7. TORMENTO (BENITO PÉREZ GALDÓS)

¿Qué? ¿Alguna sorpresa? ¿Una novela de Galdós que roza lo sublime? ¡Vaya novedad, vaya descubrimiento! Aquí lo fuerte no es que sea una novela perfecta —que lo es—, sino que este tipo jamás baja el listón. Habré leído unas diez o doce obras suyas y, matices más o menos, cuesta elegir una por encima de las demás. Hablamos del novelista perfecto, de uno de esos milagros o accidentes de la naturaleza que uno apenas si puede entender que existieran. Poco más que añadir.

 8. LOS VERSOS SATÁNICOS (SALMAN RUSHDIE)

Lo único que puede uno pensar al acabar de leer esta novela es: «Normal que le persigan millones y millones de musulmanes». En cualquier caso, la novela por la cual Rushdie fue condenado a muerte por el ayatolá Jomeiní es una auténtica obra maestra, un festival de situaciones que, por absurdas, terminan siendo un compendio de las curiosidades del comportamiento humano, amén de una agudísima reflexión sobre la delgada línea que separa al bien del mal. Entre crítica y cinismo, dinamita de mala manera toda la estructura del Islam. Le echó narices, el amigo Salman, y le salió una obra prodigiosa.

 9. EL HOMBRE DUPLICADO (JOSÉ SARAMAGO)

No te diré mucho de ella porque estoy preparando una entrada especial, en la que me explayaré mucho más. Solo aclarar que, como siempre me ocurre con Saramago, me quedé con la boca abierta y con un comedero de coco de unos cuatro o cinco días. Un análisis profundo y sumamente original —aderezado de una narrativa inalcanzable— sobre el concepto de la identidad humana.

 10. TRISTRAM SHANDY (LAURENCE STERNE)

Uno de los libros más complejos y magistralmente elaborados que he leído en mi vida, comparable, en magnificencia estructural, al Ulises de James Joyce. Magistral obra de Sterne, con soberbia traducción de Javier Marías. Acude a la reseña que publiqué en mayo, haciendo clic aquí.