«Vânâtor»: la novela de vampiros que siempre quise escribir

La de hoy será una entrada muy especial en «El Disparaletras®»; al menos, una entrada largamente anhelada por quien suscribe. Por fin, y tras una espera cargada de ansiedad y expectativa, puedo hacer oficial la publicación de mi proyecto narrativo más ambicioso hasta la fecha: Vânâtor, más concretamente su volumen I, titulado Cendreville. ¿Qué es Vânâtor? Te lo cuento durante esta entrada; por lo pronto, la puedo definir como la novela de vampiros que siempre, desde que era un adolescente, quise escribir.

Portada de Vânâtor I: Cendreville, obra de Eliezer Mayor. Celaeno Books, 2021, 296 páginas

¿Cuándo empezó este romance con los vampiros y los no-muertos? Sobre los quince o dieciséis años, cuando quedé pasmado tras mi primera lectura de Drácula, de Bram Stoker. Fue, como para tantos y tantos lectores, un momento muy especial. Aquella novela resultaba fascinante por muchos motivos: la temática, envolvente y terrorífica; la estructura, epistolar y sin narrador fijo; la construcción de los escenarios victorianos; la galería de personajes, todos ellos cargados de entidad; y, obviamente, la figura del vampiro aristocrático, multiforme y misterioso, y cuya perversidad radicaba en su propia naturaleza como criatura mítica. Por supuesto, a Drácula siguieron «El vampiro» de Polidori, «La muerta enamorada» de Gautier, «Carmilla» de Le Fanu… Y más. Muchos más. Desde entonces empecé a soñar con escribir una gran historia de vampiros, una novela extensa y compleja que abarcara todas aquellas postales de sangre y oscuridad que tanto me fascinaban. El proyecto tardó algún tiempo en cuajar (unos diecisiete años), pero por fin se ha hecho realidad.

Drácula, de Bram Stoker, una de las novelas de mi vida y principal inspiración para mi proyecto vampírico. Literatura Random House, Barcelona, 2018. 512 páginas

Fue a mediados de 2016 cuando empecé a investigar y a recopilar información sobre el mito básico del vampirismo. Tenía la historia más o menos clara en la cabeza, pero me interesaba trabajar muy a fondo la ambientación y todo lo referente a la confección de la leyenda. Se trataba de estar bien preparado para cuando llegara el momento de la redacción. Fueron casi dos años de indagaciones en bibliotecas, centros históricos de Europa central y del este, consultas de libros extrañísimos —¡algunos de ellos en latín!—, y alguna pesquisa adicional en Internet. Para principios de 2018 tenía una mesa cargada de libros y unas ocho libretas repletas de apuntes: características históricas y mitológicas de los vampiros, documentación acerca de casos reales, datos sobre la importancia de la criatura en la cultura popular en diversas latitudes del mundo…; en fin, algo bastante abrumador. Ahora quedaba lo más difícil (y a la vez lo más divertido): escribir la novela.

Un libro fundamental durante el proceso de investigación fue el Tratado sobre los vampiros, de Augustin Calmet. Reino de Cordelia, Madrid, 2017. 336 páginas

Esto requirió otro proceso muy arduo y de naturaleza casi monástica: debía someter mi estilo a una completa depuración lingüística. Mi novela se ambientaría en el período victoriano (entre 1870 y 1874), pero mi intención no era solamente conseguir una atmósfera de época, sino que la novela pareciera escrita en el siglo XIX. Así que empecé a leer cuanta novela decimonónica caía en mis manos; tuve entonces una excelente oportunidad de reencontrarme con autores de mi predilección, como Dickens, Maupassant, Dumas, Thackeray, Flaubert… Entre todos estos, también apareció el incombustible Honoré de Balzac; la lectura de los primeros tomos de La comedia humana fue de vital importancia a la hora de practicar esa limpieza de estilo. Tenía que conseguir algo muy complejo: liberar al lenguaje de todo tipo de neologismos, y lograr que las expresiones y terminologías se adaptaran a la Francia de 1870. Otro de los objetivos era conseguir una novela puramente literaria, despojada de «imágenes visuales»… ¡y que al mismo tiempo resultara atractiva e interesante para el lector del siglo XXI! Ya que estamos en confianza, te diré que hubo momentos en los que el proyecto me resultó un tanto apabullante; sin embargo, supe que solo había una manera de comprobar si era posible sacarlo adelante: había que sentarse y empezar a disparar letras.

Primer volumen de La comedia humana, de Honoré de Balzac, otra gran influencia en Vânâtor, sobre todo a nivel estilístico. Hermida Editores, Madrid, 2015. 370 páginas

Hacia junio de ese 2018 tan especial, la primera versión del manuscrito (de unas 200.000 palabras en algo más de 700 folios) estaba terminada, tras cuatro meses de redacción frenética y absolutamente febril al ritmo continuado y en bucle de El anillo del nibelungo, la monumental ópera de dieciséis horas de Richard Wagner. A partir de entonces comenzó un dificultoso trabajo de posproducción, que consistió en la escritura de un segundo borrador, en doce o quince revisiones enfermizas de la versión final (leer tanto a Balzac tenía que enseñarme algo), y en el diagrama minucioso de las continuaciones, sobre las cuales ya estoy trabajando con el mismo ímpetu. Vânâtor I: Cendreville estaba listo para salir al mundo; ataviado con su traje de noche y su capa vampírica, el manuscrito fue a parar a manos de mi agente y de unos cuantos lectores beta, cuya colaboración ha sido esencial para el acabado final (labor que les hizo ganarse, lógicamente, un lugar de privilegio en la página de agradecimientos).

Ahora había que buscarle un hogar a la novelita, probablemente el paso más complicado de todos. Y, afortunadamente, hubo una editorial dispuesta a hospedarla en su catálogo. Esto me permite anunciarte, también, el comienzo de una nueva etapa en mi carrera: la experiencia con un nuevo editor, algo que me llena de ilusión. Celaeno Books será la encargada de lanzar el libro al mercado, tras un exhaustivo trabajo de corrección y pulido editorial que incluyó, además, la composición de la impresionante portada que ves más arriba, obra del gran Eliezer Mayor. Mi relación con Celaeno Books discurre, también, a través de mi trabajo en el Proyecto Choose Cthulhu, con lo cual la relación fluyó desde el principio con total naturalidad. En todo caso, estoy convencido de que se trata del mejor hogar posible para este proyecto, hasta ahora el más complejo y ambicioso que he encarado.

Imagen del manuscrito original de Vânâtor I: Cendreville. 200.000 palabras embutidas en 700 folios

Seguramente todo este proceso de pre y post producción te interesa menos que saber cuándo estará el libro a la venta, cuándo lo presentaremos, etcétera. Como sabes, se aproximan fechas muy especiales, llenas de eventos: Ferias del Libro en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, el festival Rock & Books y, por supuesto, nuestra celebración de Halloween, donde siempre formo parte de algún evento especial. De momento, la participación de Vânâtor I: Cendreville en todos estos eventos está casi confirmada, a falta de saber días y horas; pero, como siempre, te enterarás antes que nadie si frecuentas este blog y mis redes sociales, donde haré público el calendario de firmas y la fecha, hora y lugar de presentación. Lo cierto es que el libro estará disponible en las librerías dentro de muy poco (un par de semanas, como mucho).

Seguramente tenga más cuestiones referentes a Vânâtor para contarte en futuras entradas, pero sin duda ya es suficiente por hoy. Te dejo, eso sí, la sinopsis que podrás leer en la contraportada del libro cuando lo tengas en tus manos. Dice así:

El doctor Benedict Miller viaja de incógnito en una embarcación británica que hará escala en un puerto del Mediterráneo; es el inicio de un largo viaje cuyo destino final es Bresláu, una comarca de Moldavia perdida en el corazón de los Cárpatos. Allí le espera un enfrentamiento con su peor enemigo: un vampiro que ha sembrado el terror durante siglos en la vieja Europa. Agazapado en uno de los camarotes del navío, el doctor Miller se dispone a relatar sus aventuras en Cendreville, un pueblo rural del norte de Francia en el que hubo de enfrentarse a la peor de las pesadillas: la maldición del vampirismo. Esta novela desgrana la primera parte del viaje físico y espiritual del doctor Miller, el cuaderno de bitácora de su implacable cruzada; una contienda que lo llevará a recorrer medio mundo en busca de la más abyecta de las criaturas… Leandro Pinto recupera con esta fascinante narración la esencia de las novelas clásicas de vampiros. Con un fuerte arraigo en los elementos canónicos del mito, y mediante un trabajadísimo estilo decimonónico, el autor dibuja una trama ambiciosa y envolvente que resucita la estética victoriana de autores como Sheridan Le Fanu o Bram Stoker, consolidando así los elementos fundamentales de la tradición vampírica en una novela atrapante y de atmósfera perturbadora.

Entonces, ¿qué? ¿Me acompañarás en esta aventura sin igual? Nos esperan encuentros con seres del inframundo; por lo tanto, ten a mano tu manojo de estacas, así como los crucifijos y las ristras de ajo, ya que hemos de enfrentarnos a la criatura iconográfica más mítica de nuestro querido género de terror. Esa criatura tan especial se esconde entre las páginas del primer volumen de Vânâtor, la novela de vampiros que siempre quise escribir…

3 comentarios en “«Vânâtor»: la novela de vampiros que siempre quise escribir

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