El invitado

Desde hace unos meses, Leopold, mi vecino, tiene un invitado. Nunca lo he visto, pero la vida de Leopold ha cambiado desde que llegó. De repente, todo le sale bien: en el trabajo, en el amor, en la salud… Este invitado parece haber traído un aura de felicidad para Leopold. La semana pasada pensé en tocar el timbre de mi vecino e intentar conocer al huésped…, pero una extraña sensación interna me lo impidió en el último momento.

Ayer me crucé con Leopold en el rellano, y su aspecto no me gustó nada. No digo que pareciera enfermo, pero daba la sensación de que le faltaba algo. Si me apuráis, diría que Leopold había perdido el alma.

—Es el pago que tengo que afrontar por tanta felicidad —dijo—. Desde que él llegó las cosas no son como antes.

Quise saber algo más acerca de ese misterioso invitado, pero Leopold se mostró muy reservado. A lo único que accedió fue a susurrarme al oído su nombre. La verdad es que no me sorprendió, pues lo he oído un millón de veces… y vosotros también. ¿Acaso hace falta que os lo repita?

Leopold se alejó, caminando por el rellano, rumbo a su apartamento, allí donde le esperaba un encuentro con su invitado. Por el camino, el alma parecía ir cayéndosele a pedazos.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.