Desesperación / Posesión: el dos por uno de Stephen King

Hacía tiempo que no hablábamos del Rey aquí en El Disparaletras®, y tras releer las dos novelas de las que nos ocuparemos en esta entrada me pareció una buena ocasión para retomar el Camino del Haz y volver a departir sobre su literatura. A las novelas de Stephen King se vuelve como a esas cosas muy queridas de una época en la que uno fue feliz (no sé si más o menos feliz que ahora, pero feliz, en todo caso). Siempre cuento que mi fiebre por el autor de Maine fue, sobre todo, entre los diecinueve y los veintitrés años. Después, el fuego se apagó un poco, pero cada cierto tiempo me gusta regresar a las páginas de esas novelas que me traen tantos buenos recuerdos. Y, en este caso, me parecía atractivo traer al blog un resumen de uno de los proyectos más interesantes y originales de los que pergeñara el bueno de King: Desesperación y Posesión; o, lo que es lo mismo, un combo de dos novelas de terror que, de alguna manera, forman un todo indivisible.

Nos ubicamos a mediados de los noventa. Para muchos de los fans se trata de una de las décadas más flojas en la narrativa del autor; ya dejados atrás los magníficos setenta (Carrie, El misterio de Salem’s Lot, El resplandor, Apocalipsis), y lamentablemente acabados los insuperables ochenta (Cementerio de animales, Christine, It, Tommyknockers, Misery, los dos primeros tomos de La Torre Oscura), King se desintoxicó y —no sabemos bien si a raíz de esto o no, aunque podría ser— encaró una etapa más «terrenal» de su narrativa. Los noventa llegaron con la nueva versión de Apocalipsis, La tienda…, y alguna que otra novelita interesante más. La mayoría de los años, sin embargo, se deshojaban con novelas de bajo calado (El juego de Gerald, Dolores Claiborne), proyectos irregulares (Las cuatro después de medianoche) o tochos farragosos y muy poco convincentes (El retrato de Rose Madder, Insomnia). Digamos que la única obra maestra de verdad que escribió por estos años fue La milla verde, una obra mayor. En todo caso, para 1996/1997 Stephen King se sacó de la manga la idea de un espíritu maligno que anidaba en el fondo de una mina, en el corazón del desierto de Nevada. El nombre de este ente perverso es célebre: Tak. Y sus fechorías llenarían las páginas no de una, sino de dos novelas.

Stephen King haciendo un cameo como farmacéutico en la película Maleficio (Thinner, Tom Holland, 1996), una adaptación de su novela de 1985. Fue por estos años cuando escribió Desesperación y Posesión

Stephen King firma Desesperación (Desperation), una novela fascinante, ultraviolenta y descarnada en la que un grupo de personajes se encuentra a merced de un sádico policía de carretera del estado de Nevada. Este traslada a sus prisioneros hasta la comisaría de Desesperación, un poblado dejado de la mano de Dios. Muy pronto el lector descubrirá que el policía, Collie Entragian, no entraña peligro en sí mismo, sino que su lunático proceder se debe a que está poseído por un violento espíritu. Tak ha escapado desde el fondo de una mina en la que pereció una plantilla de operarios chinos, y el ente se apodera del cuerpo de los personajes como si de simples «envases» se trataran. En medio de la locura y la horrenda matanza que tiene lugar en Desesperación, un niño de firmes creencias religiosas, David Carver, sostendrá la supervivencia de algunos de sus compañeros de desgracias en base a una fe ilimitada en el poder redentor y misericordioso de Dios. Así, logrará salvar unas cuantas vidas, aunque no podrá evitar que un mayúsculo derramamiento de sangre tiña las carreteras y las arenas del desierto de Nevada. Stephen King elabora con Desesperación una de sus novelas más atmosféricas y físicas; las secuencias están descritas mediante un alto grado de estimulación de los sentidos, y el lector casi puede sentir el olor de la sangre derramada o el tacto áspero de la arena sobre la piel. La descripción y la entidad de los personajes son, como suele ocurrir en la mayoría de las novelas del autor, uno de los puntos fuertes, y el lector llega a empatizar con muchos de ellos. Se trata de una novela brutal, violenta y sin entrañas, carente de todo tipo de concesiones a la sensibilidad…

Desesperación, de Stephen King. Debolsillo, Barcelona, 2003. 720 páginas

Casi a renglón seguido, Stephen King publica también Posesión (The Regulators), reverso tenebroso de la anterior, aunque en este caso con la firma de su celebérrimo seudónimo: Richard Bachman. Como recordamos, Richard Bachman era el nom de plume que King había adoptado entre 1977 y 1985 para publicar novelas sin saturar (mejor dicho, sin saturar aún más) el mercado con el nombre de Stephen King. Bachman supuestamente feneció en 1985, tras haber publicado las novelas Rabia (1977), La larga marcha (1979), El fugitivo (1980), Carretera maldita (1984) y Maleficio (1985), pero cuenta la leyenda que Posesión es un manuscrito que su mujer, Claudia Inez Bachman, encontró en un viejo baúl de su difunto marido. Una vez pergeñado este delicioso pegote, comienza una nueva matanza, aunque en esta ocasión tendrá lugar en una feliz y anodina calle de un vecindario cualquiera de Ohio, durante una soleada tarde de julio de 1996. De repente, unas extrañas furgonetas de apariencia futurista hacen su aparición en el barrio, desatando una brutal carnicería entre los vecinos. Pero lo más terrorífico no es el baño de proyectiles que cae sobre las casas y sus ocupantes, sino la presencia de un ente incorpóreo que ha poseído a un niño autista del barrio, Seth Garin. ¿Adivinas de quién se trata? Sí: es el mismo Tak escapado de las minas de Nevada, que de alguna manera ha logrado ocupar el cuerpo del pequeño Seth y trasladarse con él hasta Ohio. La tarde del 15 de julio de 1996 decide, finalmente, que es hora de sembrar nuevamente el terror.

Posesión, de Stephen King (escrita bajo el seudónimo de Richard Bachman). Debolsillo, Barcelona, 2003. 488 páginas

Una curiosidad a apuntar al respecto de estas dos novelas es que la mayoría de los nombres de los personajes se repiten de una novela a la otra, aunque en unos roles totalmente diferentes. El caso más claro es el de la familia Carver: mientras que en Desesperación los padres son Ellen y Ralph Carver, y Kirsten (alias «Bombón») y David los hijos pequeños, en Posesión son David y Kirsten (alias «Bombón» otra vez) los padres, y el pequeño Ralphie y Ellen (alias «Margrit la Marmota») los hijos. También se repiten los nombres de Johnny Marinville (en ambas novelas es un escritor), Tom Billingsley, y Peter y Mary Jackson. Tanto en Posesión como en Desesperación, Collie Entragian es un policía, aunque sus características dramáticas como personaje son distintas. En definitiva: King juega con su nómina de personajes para transmitir la sensación de que, de alguna manera, Bachman y él eran «escritores gemelos», irremediables contadores de historias en mundos paralelos.

Otro juego interesante que se llevó a cabo durante la publicación de estos dos «libros-espejo» tuvo que ver con la asombrosa portada de ambos libros. Las dos son obra del artista Mark Ryden, y si uno coloca una junto a la otra puede observar una impresionante ilustración dividida en dos mitades. Mientras que la de Posesión nos muestra cómo se deshace la aparente calma de una tranquila calle de Ohio durante una tarde de verano, la de Desesperación transmite toda la aridez y soledad del desierto, tras el paso del violento espíritu de Tak.

Ambas portadas, obra de Mark Ryden, forman una sola ilustración dividida en dos partes

Un experimento llamativo y de enorme calidad literaria, Desesperación/Posesión no solo nos acerca una de las mejores versiones tanto de Stephen King como de Richard Bachman, sino que nos ofrece el que probablemente sea el trabajo más fascinante del autor de Maine durante toda la década de los noventa; dos novelas atrapantes y cautivadoras, con momentos de enorme violencia, y la presentación, además, de uno de los seres más perversos de toda la obra de King.

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