Matheson y un debut inolvidable

No es la primera vez —y seguramente no será la última— que hablamos del gran Richard Matheson en este blog. Como sabes, suelo estar muy atento a las peticiones y comentarios que me dejas tanto aquí, en «El Disparaletras®», como en las redes sociales, y las referencias a este gran maestro del horror del siglo XX suelen abundar. Así, y en cumplimiento de peticiones, vengo hoy a hablarte del primer relato publicado por Matheson, allá por 1950. Se trata de un cuento corto que causó honda impresión en los lectores de la época, que premió a nuestro autor con la fama instantánea y que, por derecho propio, se ha ganado su lugar entre las historias más memorables de nuestro querido género de terror. Me refiero a esa pequeña obra maestra titulada «Nacido de hombre y mujer».

Nacido de hombre y mujer y otros relatos espeluznantes (volumen que contiene el relato homónimo), de Richard Matheson. La Factoría de Ideas, Madrid, 2014. 592 páginas

«Nacido de hombre y mujer» (Born of Man and Woman) es una inquietante narración breve sobre un niño deforme al que sus padres mantienen cautivo en un sótano. Narrado en primera persona y bajo la estructura de un diario personal tosco y minimalista, el cuento desgrana las inquietudes de la criatura y su enfrentamiento con el mundo hostil y desconocido que lo rodea. La ruptura del patrón narrativo se produce cuando el protagonista consigue romper las cadenas que lo tienen prisionero y contempla la realidad exterior. Los miembros de la familia, decididos a mantener su secreto oculto a los ojos del mundo, reaccionan entonces con violencia. El niño observa el exterior a través de un pequeño ventanuco; desde allí espía la actividad de otros niños que juegan en la calle. Uno de ellos lo ve, y como castigo, su madre le propina una brutal golpiza con un palo hasta causarle una hemorragia de sangre verde. Hacia el final del relato, su hermana menor ingresa en el sótano acompañada por un gato, que se muestra igualmente agresivo con el monstruoso narrador, situación que deriva en un final abierto y estremecedor en el que se anticipan las potenciales reacciones violentas del protagonista. Entre las anormalidades del narrador cabe destacar su gran tamaño —pese a tener solo ocho años— y su sangre verde.

El cuento, de discurso aparentemente sencillo, esconde no obstante un profundo mensaje referente a la discriminación y la otredad. De alguna manera, se inspira en las mismas premisas que constituyen los mimbres de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) de Mary W. Shelley, y que nos hablan de la imposible «adaptabilidad» del diferente a un entorno cerrado e intolerante. También podemos encontrar ecos de la realidad de Segismundo, personaje central de la obra de teatro La vida es sueño (1635), de Pedro Calderón de la Barca; un personaje encerrado en una celda desde su nacimiento, y que debe enfrentar las realidades de su inesperada libertad como un encuentro constante con el extrañamiento, con todo aquello que forma parte del mundo pero que él, debido a su cautiverio, desconoce. El protagonista de «Nacido de hombre y mujer» experimenta un periplo similar al de estos personajes, y cuya raíz la podemos encontrar nada menos que en la alegoría de la caverna de Platón. De ahí la importancia histórica que ha tenido este relato de Matheson, en tanto revela el profundo contenido existencialista que pueden albergar las narraciones pertenecientes al género de terror, históricamente denostado y erróneamente calificado de «plano» a nivel conceptual e intelectual.

Portada de la primera edición de Born of Man and Woman, de Richard Matheson, volumen en el que está incluido el relato homónimo. The Chamberlain Press, Filadelfia, 1954

Como decíamos en la introducción, Born of Man and Woman fue el primer relato publicado por Richard Matheson. Lo hizo en 1950, cuando el autor tenía solo veinticuatro años. El relato vio la luz en la famosa revista pulp The Magazine of Fantasy & Science Fiction, e inmediatamente catapultó la carrera del escritor. Ya hemos hablado en este blog de las principales obras de Matheson, entre las que cabe destacar Soy leyenda —tienes un microensayo completo sobre esta novela aquí— y La casa infernal —sobre la que hemos hablado en detalle aquí—. Como sabes, Matheson es uno de los autores de terror más destacados del siglo XX, y una de las piezas fundamentales de lo que yo llamo la «Segunda transición»; esto es, el período que va desde el declive del horror cósmico propuesto por Lovecraft y su círculo a finales de los cuarenta hasta el resurgimiento del género en los setenta a través de Stephen King y compañía. Se trata de una etapa realmente difícil para el género de terror, y durante la cual tanto Matheson como muchos de sus contemporáneos —entre los que destaco a Ray Bradbury y Robert Bloch— debieron dedicarse a escribir guiones para el cine y la televisión para sobrevivir. Afortunadamente, su obra sirvió de influencia para los grandes autores que vendrían más tarde, y constituyó un indestructible eslabón en la cronología del horror literario.

Hoy me apetecía rendir un merecido homenaje a este relato fundacional e inolvidable, uno de los debuts más rotundos que se han podido apreciar en un autor de terror. Sin duda una carta de presentación inmejorable para lo que sería una carrera muy fecunda, llena de magníficas narraciones elaboradas a través de una visión muy particular del horror: esa sensación de miedo que nos rodea y que nos acecha desde los rincones más inesperados; el horror cotidiano, el que subyace tanto en las realidades orgánicas como en los solapamientos más imperceptibles de lo sobrenatural.

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