«Alas tenebrosas»: la sombra alargada del genio

Hoy, 15 de marzo, se cumplen ochenta y cuatro años de la muerte de H. P. Lovecraft. Y aprovechando que es lunes, día de posteo en «El Disparaletras®», ¿qué mejor que dedicarle la entrada de hoy en esta efeméride tan particular? Eso sí: soy consciente de que tal vez ya haya hablado demasiado del Abuelo en este blog —y fuera de él, especialmente—, así que hoy trataré de hablar no tanto del escritor, sino de la sombra alargadísima que su literatura ha expandido en el tiempo y en la cronología del horror literario. Para ello, voy a desgranarte un volumen que reúne mucho de lo muy bueno que ha dado la herencia lovecraftiana en forma de relatos. Me refiero a las veintiuna excelentes narraciones compiladas por S. T. Joshi, experto en la obra de Lovecraft, y editadas por Valdemar en el tomo titulado Alas tenebrosas. 21 nuevos cuentos de horror lovecraftiano.

Alas tenebrosas. 21 nuevos cuentos de horror lovecraftiano (Varios Autores). Edición de S. T. Joshi. Valdemar, Madrid, 2014. 533 páginas

S. T. Joshi es el más aventajado gurú en materia lovecraftiana de nuestros días. Habiendo iniciado su carrera en la editorial Arkham House, bajo el tutelaje de August Derleth, con el correr del tiempo se ha convertido en el más hondo pozo de sabiduría en relación con la vida y la obra de nuestro autor favorito (motivo por el cual sigo sin entender cómo su obra no se traduce a nuestra lengua aún). Ha trabajado en la más ambiciosa biografía del genio de Providence: H. P. Lovecraft: A Life (1996), reeditada en 2010 con el título I Am Providence: The Life and Times of H. P. Lovecraft. Joshi ha preparado numerosas ediciones corregidas y anotadas de la obra de Lovecraft, y también ha encarado la labor suprema de compilar y editar su monumental epistolario. Ahí es nada, ¿verdad? ¿Quién mejor, entonces, que el propio Joshi para efectuar una selección de lo más granado del horror lovecraftiano escrito durante las últimas décadas del siglo XX? Es indudable que podemos guiarnos de su criterio a la hora de encarar la lectura de este magnífico volumen por él seleccionado.

S. T. Joshi, la mayor autoridad mundial en H. P. Lovecraft

A excepción de tres o cuatro nombres, la nómina de autores no parece, a simple vista, muy rutilante. Sin embargo, la calidad de los relatos es realmente elevada. Hay que aclarar que los cuentos incluidos en este volumen no están incluidos en la dudosa categoría de «pastiche». Es decir: no se limitan al típico trabajo «derlethiano» de tomar escenarios, elementos mitológicos y otros conceptos lovecraftianos y desarrollarlos en un relato que, además, imite las formas del maestro. No: aquí cada autor maneja sus propios escenarios, sus propias ambientaciones y rasgos temáticos y, lo más importante, su propia estética narrativa. La relación con el mundo del horror lovecraftiano viene sustentada por el tipo de horror materialista, en algunas ocasiones más cercano y en otras más alejado de la esencia «cthulhiana», pero siempre destinado a provocar esa sensación de horror que tan bien definió H. P. Lovecraft como «un contacto con esferas y poderes desconocidos; una actitud sutil de escucha sobrecogida, como a la espera de un batir de alas tenebrosas». Los relatos también inciden en la insignificancia cósmica del ser humano, un concepto fundamental para entender las directrices del horror lovecraftiano.

Entre los relatos compilados en el volumen cabe destacar algunas obras maestras: «El otro modelo de Pickman (1929)», de Caitlín. R Kiernan —relato que abre la antología—, «El Broadsword», de Laird Barron, y, sin duda el mejor de todos, «La correspondencia de Cameron Thaddeus Nash», del maestro Ramsey Campbell. En un segundo nivel de excelencia podríamos considerar «Róterdam», de Nicholas Royle, «Un suceso extraño», de Adam Niswander, y «Sustitución», de Michael Marshall Smith. El resto mantiene el nivel para dar forma a un volumen realmente meritorio.

Algunos de estos relatos se recrean en la incorporación de H. P. Lovecraft o algunos de sus familiares como un personaje de ficción más, como en los casos de «Tentadora Providence», de Jonathan Thomas, o «Susie», de Jason Van Hollander; otros reproducen parte de la mitología o recuperan a personajes de algunos de los más populares relatos lovecraftianos, como «Trapicheo de calamar», de Michael Shea o «La verdad sobre Pickman», de Brian Stableford. En todo caso, predomina en el volumen la narración de tipo ominosa, de misterio ajeno no solo a la lógica y la casuística, sino a la propia esfera cósmica concebida por el ser humano; buenos ejemplos de esta narrativa densa y aciaga son «Grabados», de Joseph S. Pulver Sr., «El libro de Denker», de David J. Schow, «La Cúpula», de Mollie L. Bulerson, «Túneles», de Philip Haldeman o «Demonios inferiores», de Norman Partridge.

El gran Ramsey Campbell, autor del relato «La correspondencia de Cameron Thaddeus Nash», en mi opinión, la mejor pieza de las que componen el volumen

En un día tan señalado como hoy, nada mejor que recomendar la lectura de este impresionante compilado de horror lovecraftiano, una vía directa hacia unas cuantas muestras vivientes de lo alargada que es la sombra del maestro hasta nuestros días; una sombra que, no tengo ninguna duda, seguirá creciendo y capturando cada vez a una mayor cantidad de lectores ávidos de oír ese ominoso batir de alas tenebrosas

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