Algernon Blackwood y el horror naturalista

Buceando en una de las etapas más interesantes del desarrollo del horror literario, y especialmente interesado en conocer la obra de los precursores de mi adorado H. P. Lovecraft, caí con apetito voraz sobre la magnífica colección de relatos de Algernon Blackwood que Valdemar sacó al mercado el año pasado, El Wendigo y otros relatos extraños y macabros. Era este un tomo largamente esperado por quienes nos sentimos cautivados por la literatura de Blackwood; hasta el momento, las ediciones en español de su obra se limitaban a la inclusión de unas pocas narraciones —casi siempre las mismas— en antologías, algún tomo perdido de Alianza y, es justo dignificarlo, el muy buen trabajo de Hermida Editores con la publicación de Un estruendo sobre las sombras (2018) y Los sauces (2017), volumen que ya comentamos en este blog —accede al post aquí—. Lo que ha hecho Valdemar es ofrecernos una edición que se acerca lo máximo posible a lo canónico; un Blackwood esencial.

El Wendigo y otros relatos extraños y macabros, de Algernon Blackwood. Valdemar, Madrid, 2020. 457 páginas

Algernon Blackwood es un autor que ofrece una visión muy particular del horror sobrenatural. Su discurso descansa sobre la convivencia —a veces imposible— entre la actividad humana y los misterios de la naturaleza. Haciendo un uso extraordinario de los sentidos y de la percepción psicológica de sus personajes, crea escenarios incómodos, recargados, ominosos —que diría nuestro querido Abuelo de Providence—. Y muchas veces sustenta la transmisión del horror a través de la creación e interacción de los personajes con esta atmósfera antes que en la fuente misma del horror. Esta suele ser, en la mayoría de los casos, difusa, imprecisa, sujeta tanto a su conjunción orgánica con el escenario natural como a la predisposición emocional de los personajes. El resultado de esta hábil combinación de elementos presenta al lector ambientes de una perceptible incomodidad física y psíquica, amén de la presencia innegable de criaturas, fenómenos, entes paranormales, ánimas ancestrales y diversos horrores materiales. Estos son los mimbres que componen el discurso básico de los relatos de horror de Algernon Blackwood, lo que podríamos llamar horror naturalista.

El volumen contiene las dos obras maestras definitivas del autor: «Los sauces» (The Willows, 1907), que ya hemos analizado detalladamente, y «El Wendigo» (The Wendigo, 1910). No hay que olvidar que este último título fue incluido en el volumen compilado por Rafael Llopis en 1969, Los mitos de Cthulhu —libro que también hemos desgranado en este blog; accede al post aquí—. Esta mención es importante, ya que Llopis incluye este relato como un precedente básico en la creación de los mundos de caos y espanto que Lovecraft pergeñaría a partir de 1926 con «La llamada de Cthulhu». En este relato, Blackwood nos ofrece la mejor recreación literaria posible de una de las leyendas populares más arraigadas en la tradición de los pueblos algonquinos: el Wendigo, una criatura ancestral que habita en los bosques de Canadá y que fagocita a los aventureros que se internan en la espesura. Blackwood desarrolla la historia a través de la oscura majestuosidad del escenario natural, la abrumadora presencia de los bosques y el advenimiento de fuerzas inasibles para la siempre limitada conciencia humana.

Representación del Wendigo, mítica criatura algonquina que habita los bosques canadienses. Blackwood consigue una de las mejores recreaciones del mito en su relato homónimo.

El tomo incluye un total de veintitrés historias que reúnen lo más destacado de la narrativa sobrenatural de Blackwood. Entre estas destacan las narraciones protagonizadas por el médium Jim Shorthouse: «La casa vacía», un relato escalofriante en el que se nos cuenta la aventura nocturna del protagonista y de su tía —quien también posee facultades psíquicas— en una casa en la que se ha cometido un crimen; «Un caso de oídas», la peripecia de Shorthouse en una pensión de mala muerte, en una de cuyas habitaciones se reproduce en bucle un ajuste de cuentas; y «Con la intención de robar», historia ambientada en un granero acosado por presencias del más allá que inducen a sus visitantes a la autodestrucción. Entre los relatos abundan los protagonizados por partidas de cazadores, aventureros y exploradores; las incursiones de personajes en parajes naturales agrestes y hostiles se desglosan en los relatos «Skeleton Lake: un suceso en el campamento», «El incendio del páramo» y «El valle de las bestias», entre otros. Mención aparte merece una de las narraciones mejor elaboradas y más intensas del autor: «El que escucha», un relato estremecedor sobre un escritor insomne y su encuentro con el espectro de un enfermo terminal cuya esencia representa, al fin y al cabo, la personificación de sus propios demonios.

Ya hemos hablado sobre el autor en este blog, así que no merece la pena incurrir en tautologías acerca de su biografía. Sí quisiera destacar, no obstante, que Valdemar ofrece el complemento ideal a este tomo con las aventuras de uno de los más conspicuos detectives de lo sobrenatural en John Silence, investigador de lo oculto, un volumen que reúne las aventuras escritas por Blackwood acerca de este singular personaje, y que sin duda algún día comentaremos en El Disparaletras®. El Wendigo y otros relatos extraños y macabros nos ofrece un fascinante recorrido por la obra de uno de los autores trascendentales del género en el puente entre los siglos XIX y XX. Máximo exponente del horror naturalista, su obra ha dejado una sombra alargada no sólo por su influencia en la futura creación de las atmósferas lovecraftianas, sino también por su ascendente en muchos de los preceptos literarios que sostienen la obra de insignes del siglo XX como Ramsey Campbell, Stephen King o John Langan.

2 comentarios en “Algernon Blackwood y el horror naturalista

  1. Excelente artículo Leandro, la verdad que cada vez que leo tu blog y más que todo las constantes referencias a la Editorial Valdemar dan ganas de querer tener toda la colección completa de Gótica. Lamentablemente aqui en Argentina esos libros se van por lo alto los precios. Aun asi soy un asiduo seguidor de todo lo que publicas. Saludos.

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    • La colección Gótica de Valdemar es, sin duda, uno de los más valiosos tesoros de mi biblioteca, y cada cierto tiempo intento dedicarle un espacio en este blog; ha sido y sigue siendo un compendio fundamental para mi especialización en el género de terror. Muchísimas gracias por tus palabras y por ser un asiduo visitante de El Disparaletras®. ¡Un abrazo desde acá hasta mi anhelada Argentina!

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