Crónicas de Winesburg, Ohio

Como primer encuentro del año en este blog, te traigo hoy el resumen de una lectura muy especial. Se trata de una obra que leí hace muchos años, con todas las limitaciones de la inexperiencia, pero que aun así dejó un sedimento de curiosidad en mi ánimo lector. Hurgando hasta la saciedad en la obra de Faulkner y en la de sus incontables discípulos, el nombre del autor y el título del libro no dejaban de mencionarse como referencias ineludibles. Tras leer algunos fragmentos sueltos durante estos años, me decidí a regresar a sus páginas, lo cual me permitió descubrir su carácter de obra maestra y fundacional. Estoy hablando de una de las creaciones más genuinas de Sherwood Anderson, el inclasificable volumen titulado Winesburg, Ohio.

Winesburg, Ohio, de Sherwood Anderson. Acantilado, Bacerlona, 2009. 247 páginas

El rasgo de mayor originalidad que atesora Winesburg, Ohio lo encontramos en la estructura y el formato de la obra. ¿Es una novela? En parte, sí, ya que sus diferentes episodios articulan una cronología global, la narración de los habitantes del pueblo de Ohio en donde transcurren todas las historias del libro. ¿Es un volumen de relatos? También, ya que cada una de sus piezas se puede leer de forma independiente y prescindiendo de un orden determinado, sin que esta anarquía lectora haga perder un ápice de autonomía a cada uno de los «cuentos». La habilidad de Sherwood Anderson para hilar los diferentes elementos conceptuales del libro le permite esta inusitada versatilidad estructural. Tenemos, entonces, un manojo de cuentos excelentemente narrados que ofrecen, cada uno por separado, el segmento de un fresco global, de una historia integral maravillosamente ensamblada.

Un personaje central ejerce como elemento de unión principal: George Willard, un joven periodista del Winesburg Eagle, el periódico local. George es hijo de un matrimonio de hoteleros, y recorre las calles y los comercios del pueblo en busca de noticias y acontecimientos. De esta forma entrará en contacto con los diversos conflictos amorosos, pecuniarios, religiosos, sexuales, existenciales y mundanos de sus vecinos. En cualquier caso, la figura de George Willard no es la de un simple voyeur que espía los avatares de sus congéneres, sino que el autor también lo lleva a protagonizar su peripecia personal a lo largo de los episodios que conforman la narración. Todos estos capítulos, naturalmente, están enmarcados en la geografía determinada del pueblo de Winesburg, un espacio mítico que el autor trabaja con mimo y sumo detalle. El mapa del pueblo está presente en las descripciones y el recorrido de los personajes a lo largo de la narración, y los diferentes elementos escénicos interactúan una y otra vez con las acciones de los protagonistas. Este contacto permanente con el entorno hace que el lector en ningún momento pierda la referencia espacial en la que se desarrollan los diferentes estadios narrativos.

La edición catalana de Winesburg, Ohio, de Sherwood Anderson, con el famoso cuadro American Gothic (Grant Wood, 1930) en la portada. Viena Editorial, Barcelona, 2009. 256 páginas

De entre los cuentos que componen la obra cabe destacar «Nadie lo sabe», una de las aventuras del reportero George Willard en la que se narra un encuentro sexual fortuito con Louise Trunnion, una moza local; «Devoción», una larga historia articulada en cuatro partes que desglosa el devenir de la familia Bentley en el pueblo; «Aventura», la absorbente narración de Alice Hindman, una joven soltera que sucumbe a sus impulsos más primarios y a su necesidad de liberación; «Tandy», un relato estremecedor sobre una niña de cinco años sometida a la desidia de un padre agnóstico y a los inquietantes discursos premonitorios de un turbio forastero borracho; «La fuerza de Dios», narración que desgrana la tragedia y posterior redención de un sacerdote impelido a espiar a una mujer desnuda, con las consiguientes reflexiones sobre el pecado; «La maestra», que cuenta la historia de Kate Swift, una educadora local volcada en fomentar el talento literario del joven George Willard, en un relato cargado de pulsión sexual; y «La mentira no dicha», la peripecia de dos jornaleros sometidos a la esclavitud del matrimonio tras sendos escarceos amorosos. Por último, «Muerte», la impactante historia del doctor Reefy y su extraña relación mística con Elizabeth Willard, la madre del reportero protagonista. Por supuesto que el resto de historias no desmerece en absoluto, pero es importante destacar, una vez más, el carácter ambivalente del libro como compendio de historias sueltas o como narración global articulada.

Sherwood Anderson (1876-1941)

Sherwood Anderson resulta una piedra de toque fundamental para entender la narrativa norteamericana del siglo XX, con todo lo que eso significa. Su tendencia a la narración de corte regionalista terminaría forjando el impulso creativo de escritores de la talla de John Steinbeck, John Dos Passos o William Faulkner —a quien conoció de joven y, de alguna manera, sirvió de mentor—. Todos estos autores, y otros más, no han dudado en calificarlo como el padre literario de toda una generación. Anderson nació en Camden, Ohio, en 1876. A los catorce años abandonó los estudios y se dedicó a los más diversos empleos. Fue soldado en Cuba durante la guerra hispano-estadounidense, hasta que finalmente se radicó en Chicago, con el objetivo de dedicarse a la literatura. Allí empezó a escribir poemas, cuentos, novelas y ensayos. Su obra se reduce a un puñado de libros, de entre los que destaca, sin duda, el Winesburg, Ohio que nos ocupa hoy, libro publicado en 1919. En 1920 vio la luz su novela Pobre blanco, seguida de Muchos matrimonios (1923). De 1931 es La canción de las máquinas, un ensayo, y de 1933 Muerte en el bosque, otra colección de relatos. Anderson tuvo una muerte tan trágica como absurda, digna de un cuento de Quiroga: falleció de peritonitis tras haberse tragado un palillo de dientes. Esto ocurrió en Ciudad de Colón, Panamá, el 8 de marzo de 1941. Tenía sesenta y cuatro años, y para entonces ya había hecho germinar su semilla literaria en muchos de los más importantes y trascendentales escritores de la naciente generación de disparaletras norteamericanos. En 2009, la editorial Lumen publicó en España un volumen de sus Cuentos reunidos, libro que constituye un auténtico tesoro, un ejemplo depurado de su mejor narrativa breve.

Winesburg, Ohio me pareció un libro ideal para iniciar el 2021 en El Disparaletras®. Quienes asisten a los Talleres de Escritura Creativa que imparto desde hace unos años ya conocen algunos cuentos de este volumen, ya que su complejidad discursiva, su estilo limpio y exquisito y, sobre todo, la calidad y profundidad de su discurso hacen que cada una de las perlas que componen este volumen sea una pequeña lección de literatura.

1 comentario en “Crónicas de Winesburg, Ohio

  1. Pingback: La conquista de Marte | El Disparaletras®

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.