Padre e hija

Desde la puerta de la habitación, el padre observó a la hija durmiendo en su cama, arrebujada en sus mantas grises, opacas. Supo que era un pecado perturbar su sueño, pero necesitaba saber. Se había hecho —le había hecho— la misma pregunta muchas veces, sin obtener respuesta.

Una vez más, atravesó la habitación en penumbra y se sentó sobre el frío colchón.

—Hija —dijo, y la sacudió suavemente. La chica seguía durmiendo—. Despierta, cielo.

Ella abrió los ojos, somnolienta. No habló, pero lo interrogó con la mirada. En sus ojos había fastidio. Desazón. Hartazgo.

—¿Cuándo podré saber realmente lo que te pasó? —preguntó el padre.

Ella ensombreció el gesto, se cubrió la cabeza con las mantas y procuró seguir durmiendo. Una vez más, su respuesta fue el silencio.

El padre, apesadumbrado, se puso en pie y se alejó de la cama. Cuando llegó al umbral se dio la vuelta y, con lágrimas en los ojos, contempló por enésima vez la cama vacía.

Horriblemente vacía.

2 comentarios en “Padre e hija

  1. Por algún motivo que ya resolveré, no me deja comentar en el post. No quería dejar pasar la oportunidad de decir: Guau, me impactó este final. Duro.. Saludos

    El lun, 23 nov 2020 a las 10:00, El Disparaletras® () escribió:

    > El Disparaletras® posted: » Desde la puerta de la habitación, el padre > observó a la hija durmiendo en su cama, arrebujada en sus mantas grises, > opacas. Supo que era un pecado perturbar su sueño, pero necesitaba saber. > Se había hecho —le había hecho— la misma pregunta muchas vec» >

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