Joyride: el renacer de la Bestia Humana

La enorme labor que está haciendo la editorial Biblioteca de Carfax nos permite tener acceso a obras casi enterradas en el olvido, como lo es esta trepidante novela del inigualable Jack Ketchum, autor al que seguramente conocerás por la factura de su obra maestra: La chica de al lado. Por cierto, la misma Biblioteca de Carfax ha anunciado la reedición de esta novela para principios de noviembre, así que todos los adeptos/adictos a la narrativa de Ketchum estamos de enhorabuena. En cuanto a Joyride, el autor nos invita a una demencial carrera por la supervivencia de la mano de unos personajes de moral quebradiza y de uno de los villanos más fascinantes de la literatura contemporánea.

Joyride, de Jack Ketchum. La Biblioteca de Carfax, Madrid, 2019. 279 páginas.

Carole Gardner y Lee Edwards se ven involucrados en un caso de asesinato. Son culpables, pero las vaporosas estructuras morales amparan su proceder. El crimen parecer estar perfectamente orquestado, a no ser por la inesperada presencia de un testigo accidental: Wayne Lock, un perturbado peligroso obsesionado con el asesinato y la muerte, y cuyos demenciales circuitos mentales colapsan ante la contemplación del acto luctuoso. A partir de entonces, la trama nos conduce entre empujones y zarandeos a lo largo de un enloquecido recorrido por las carreteras de Vermont y New Hampshire; un carnaval de asesinatos, violaciones, torturas, matanzas y persecuciones que revelan el lado más salvaje de la condición humana: ese que permite la liberación sin paliativos de la Bestia que todos llevamos dentro.

Ketchum, fiel a su estilo, utiliza un lenguaje coloquial muy asequible para el lector, y un ritmo vertiginoso sembrado de diálogos minimalistas y sencillas descripciones. La fuerza de su narrativa se fundamenta en el chorro de acción sin pausa mediante el cual discurre la historia, y acelerado el ritmo mediante unos muy apropiados cambios de perspectiva. El ojo narrador fluctúa entre los tres personajes principales: Wayne Lock, un desequilibrado que apunta en un cuaderno los agravios de sus vecinos y conocidos junto a la palabra Represalia, para un buen día tomar buena venganza de cada uno de ellos; Carole Gardner, una mujer de fuerte personalidad que busca dejar atrás una vida de maltrato y pesadillas; y el teniente Joseph Rule, el policía que investigará la ola de asesinatos que se ha desatado, y cuyo frágil estado emocional lo lleva a visitar a un terapeuta en secreto. Ocasionalmente, tendremos acceso a la perspectiva de otros personajes, como Lee Edwards, amante de Carol, o algunas de las infortunadas víctimas de Lock. En todo caso, el autor consigue una narración absolutamente hipnótica y atrapante, de esas que impiden soltar el libro.

Uno de los aspectos a resaltar es el uso descarnado de la violencia. Ketchum ha utilizado este recurso en su carrera como una seña de identidad: se trata de un autor que reconoce las explosiones de violencia como uno de los aspectos fundamentales de la psique humana, y que, como un animal que permanece enjaulado, siempre corre el riesgo de quedar libre y dejar a su paso un sendero de destrucción. En este caso, son dignas de mención todas las descripciones de asesinatos a sangre fría que lleva a cabo Lock una vez que su locura se ha desatado por completo, y cuando cada una de esas Represalias apuntadas en su cuaderno ha de hacerse efectiva.

Jack Ketchum (1946-2018)

El libro está dividido en capítulos breves —en ocasiones, brevísimos— y, como digo, su lectura discurre a gran velocidad. Es una novela de dos sentadas, tres como mucho, y tras la cual el lector terminará agotado. Hay secuencias que resultan verdaderamente angustiosas y claustrofóbicas, y los pasajes de acción sin freno en ocasiones aparecen contrapunteados por momentos de introspección de los personajes, fugaces y no demasiado profundos, como si fueran simples respiraderos en mitad una lectura agitada y que deja al lector casi sin aliento. La novela basa su idea de partida en la premisa que Émile Zola utilizara en su día para la elaboración de su gran novela La bestia humana: un hombre obsesionado con el asesinato presencia un crimen cometido por otras dos personas, a las que decide acercarse para conocer sus sensaciones. De esta forma, Ketchum reelabora la propuesta impregnándola de la violencia inherente a nuestro enloquecido mundo contemporáneo.

Como siempre, brillante trabajo de la editorial Biblioteca de Carfax no solo en la elección de la pieza para su selecto catálogo, sino en la confección del volumen y en la ilustración de portada, impresionante trabajo del ya habitual Rafael Martín Coronel.

Una lectura para vibrar y disfrutar; una novela de terror absolutamente realista y sin visos de sobrenaturalidad; un puñetazo al hígado del lector por la visceralidad de sus descripciones y por la violencia explícita de muchos de sus pasajes. Ketchum en estado puro.

1 comentario en “Joyride: el renacer de la Bestia Humana

  1. Pingback: Jack Ketchum: literatura sin piedad | El Disparaletras®

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