Clive Barker y el terror físico

A mediados de los ochenta del siglo pasado, y en medio de la vorágine del cine slasher y la cúspide del entretenimiento para la llamada «Generación Nocilla», surgió un autor llamado a revolucionar el género de terror en literatura. Esta deslumbrante aparición cobró su forma en seis volúmenes de relatos descarnados y viscerales en los que la esencia del horror eclosionaba en una impresionante paleta heterogénea de temas y motivos literarios. Se conoció a esa obra como los Libros de sangre, y con ella su autor, el británico Clive Barker, consiguió un lugar de privilegio en el panorama de la literatura de género. Hasta el propio Stephen King habló de él en términos muy auspiciosos, llamándolo «el futuro del terror». Algún día, por supuesto, hablaremos en este blog de los Libros de sangre, una de las compilaciones de relatos más fascinantes jamás pergeñadas. Lo cierto es que la consagración, tan rupturista como inesperada, de Barker, exigía la «graduación» que el mercado literario neciamente siempre impone (o casi siempre: véase el caso Thomas Ligotti, incorruptible hasta el final): la publicación de una novela. Así, dos años después, y como mandan los cánones, Barker nos presentaba su primera novela: El corazón condenado.

resize-1505469468

Hellraiser. El corazón condenado, de Clive Barker. Hermida Editores, Madrid, 2017. 155 páginas

Conocida masivamente como Hellraiser, ya que dio origen a la adaptación cinematográfica de 1987 con ese título (dirigida por el propio Barker), The Hellbound Heart desgrana una atrapante y vertiginosa historia de terror haciendo gala de una asombrosa economía de medios y de una muy meritoria creación de atmósferas que fluctúan entre lo real y lo onírico, con el terror físico como hilo conductor de la trama. Frank Cotton, un hombre cruel y despiadado, y siempre en busca de placeres y sensualidad extrema, se apodera en uno de sus muchos viajes a lugares exóticos de un extraño cubo de madera de fabricación francesa, y elaborado bajo el enigmático diagrama de las cajas chinas. Tras resolver su apertura, Frank tiene acceso al mundo paralelo de los cenobitas: unas deidades tangibles y descarnadas cuyas anatomías se desuellan y despedazan merced a una profusión de clavos, anzuelos, ganchos, cadenas y objetos punzantes de todo tipo. Frank accede por propia voluntad al mundo caótico y demoniaco de los cenobitas, y es absorbido hacia este universo de sufrimiento en una de las habitaciones de la primera planta de su casa… Una casa cuya heredad comparte con su insulso hermano Rory, quien al año siguiente se muda allí con su esposa, la bella, sensual, hambrienta e insatisfecha Julia, clandestinamente enamorada del salvaje Frank. La tímida y frágil Kristy, antigua amiga de los hermanos Cotton y enamorada en secreto de Rory, completa el cuadrángulo amoroso que pone en marcha la trama de la novela. Esta centra su aparato resolutivo en los intentos de Julia por rescatar a Frank de las garras de los cenobitas alimentándolo con carne, sangre y tejidos de ciertas víctimas ocasionales a las que «caza» en oscuras expediciones de femme fatale. Mientras tanto, Rory y Kristy se verán arrastrados al vórtice de terror, asesinatos y baños de sangre en el que se ha convertido la casa de Lodovico Street.

img_psola_20200428-183643_imagenes_lv_terceros_doug-bradley-as-pinhead-in-hellraiser-kVnC-U4879143073307E-992x558@LaVanguardia-Web

Imagen de un cenobita. Fotograma de la mítica película Hellraiser (Reino Unido, 1987), dirigida por el propio Clive Barker

La novela está montada sobre una estructura simple: escenario con cuatro personajes y apariciones ocasionales de los cenobitas. Barker juega con sus personajes como si fueran marionetas sobre un tablado y basa toda la premisa narrativa en la interacción entre ellos. El terror que impregna la novela no es nada sutil; por el contrario, se expresa mediante descripciones implícitas y de un naturalismo lúgubre y deliciosamente macabro: son disecciones de una realidad que se deshace a través de la propia carne en descomposición, de los masivos derramamientos de sangre, de un concepto fluctuante de la destrucción y resurgimiento de la existencia a través de la conjunción celular. A pesar de la presencia de inevitables sortilegios e invocaciones, todo el proceso místico deriva en el rejunte o la separación de la carne, conceptos que Barker ya había manejado muy bien en los volúmenes de relatos arriba citados. El resultado es una novela de violencia explícita y sin tabúes, y en la que el sexo, la muerte, el deseo y la sensualidad conviven en un estrecho espacio de apenas ciento cincuenta y dos páginas.

800px-CliveBarker

El polifacético Clive Barker (1952-)

Clive Barker nació en Liverpool en 1952 y estudió Inglés y Filosofía en la universidad de esa ciudad. Como decíamos, hizo una ruidosa aparición en el panorama de la literatura de terror con sus magistrales y aclamados Libros de sangre (1984-1985). Después, por suerte o por desgracia, se pasó a la novela: El juego de las maldiciones (1985), El corazón condenado (1986), Sortilegio (1987), Cabal (1988) y El gran espectáculo secreto (1989). A partir de Imajica (1991), Barker abandonaría la senda del terror puro y su temática se fusionaría con una especie de fantasía oscura. Aunque para muchos esta última es su obra maestra, personalmente soy de los que piensan que Barker nunca ha podido superar en audacia y originalidad el contenido de sus Libros de sangre, compilaciones que vienen a reforzar mi teoría (no porque la haya formulado yo, sino porque creo en ella) de que el género del horror casi siempre se adapta mejor al relato que a la novela. Barker también ha escrito obras de no ficción y piezas de teatro, y se ha mostrado como un competente artista plástico y director de cine, facetas que no analizaremos aquí… A día de hoy se ha convertido en un autor de culto, una de las referencias ineludibles entre los fomentadores del terror durante la segunda mitad del siglo XX.

Hellraiser es una novela de una sentada en la que puedes degustar la habilidad de Clive Barker para la narración sustentada en el terror físico y visceral, y en cuya ejecución se ponen de manifiesto los más bajos instintos humanos en combinación con peligrosas fuerzas infernales. Una novela que marcó un hito en la literatura de terror de los ochenta.

1 comentario en “Clive Barker y el terror físico

  1. Pingback: El terror: una reacción física | El Disparaletras®

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.