«Los sauces»: el horror como manifestación de la naturaleza

En su maravilloso ensayo El horror sobrenatural en la literatura (1926) el maestro H. P. Lovecraft dice de «Los sauces», de Algernon Blackwood, que es «el mejor relato espectral que he leído». Y aunque todos sabemos que Lovecraft habrá leído toneladas de literatura espectral desde esta sentencia hasta el día de su muerte, es muy probable que nunca cambiara su opinión al respecto. Paradigma absoluto, junto con «El Wendigo», de la narrativa de su autor, se erige hoy en día como un claro ejemplo de literatura de horror cuyo escenario transmite la amenaza latente en ese elemento que siempre consideramos amigo del hombre: la Madre Naturaleza.

resize-1480713160

Los sauces, de Algernon Blackwood. Hermida Editores, Madrid, 2017. 100 páginas

«Los sauces» nos cuenta la historia de dos aventureros que navegan por el Danubio a bordo de una canoa o piragua, y que se detienen a acampar en una pequeña isla rodeada de marismas, donde encuentran una gran profusión de sauces. Inmediatamente, el conjunto de elementos naturales —viento, fuego, vegetación, agua— condiciona el estado emocional de los personajes. Poco a poco, además, estos comienzan a percibir una extraña presencia entre los sauces…; no precisamente la de una «criatura», sino más bien la de un «acceso», tal vez un portal hacia otra dimensión. Durante la noche, una fuerza intangible destroza la piragua y arrasa las provisiones de los viajeros, impidiendo así que abandonen la isla durante el día. El surgimiento de un «prodigio» despierta una sensación de adoración casi religiosa en el narrador y este, en medio de un trance alucinatorio, descubre que durante la noche se han producido una serie de cambios en la disposición del paisaje: ahora los sauces están más cerca del campamento… Los aventureros, al tiempo que luchan contra las desavenencias que surgen entre ellos, intentan buscar explicaciones racionales a los portentos y poner coto a su desatada imaginación, ya que se sienten inevitablemente sobrecogidos por la oscura magia del lugar. La incómoda situación les despierta la nostalgia por la civilización, hasta que llegado un punto se produce en ellos la percepción innegable de un mundo paralelo, de una dimensión distinta de la que siempre han conocido. El relato fluye hasta un impactante final, en el que los protagonistas acceden al convencimiento de que solo un sacrificio humano puede calmar la hostilidad del entorno.

Nos encontramos ante lo que podríamos considerar, más que un relato, una novella, debido a su considerable extensión. «Los sauces» formó parte del volumen titulado The Listener, que Blackwood publicó en 1907, y es uno de los ejemplos de prosa poética más notables de toda la literatura de terror. La narración se inicia con una larga y minuciosa descripción de los cauces por los que discurre el Danubio más allá de Alemania y de camino a la frontera austro-húngara, transmitiendo la sensación de un cuadro impresionista. La presencia del río adquiere tal fisicidad que es casi un personaje más de la trama. Como siempre, Blackwood pretende inspirar el terror mediante la conjunción entre los elementos naturales y las reacciones de la mente humana ante los prodigios. El escenario se muestra todo el tiempo como un entorno hostil, ominoso y perversamente amenazador para los personajes, y cabe destacar la importancia de los sentidos como medio casi exclusivo de percibir el fenómeno. Aunque las descripciones resulten abstractas y sumamente crípticas durante largos pasajes, las escenas resultan expresivas y muy sensoriales. También es admirable la forma sutil y paulatina en la que el relato se torna angustioso y claustrofóbico. Blackwood opera con suma inteligencia al describir las «presencias» de manera difusa e imprecisa, estimulando así la imaginación del lector; el narrador se refiere todo el tiempo a «Algo que se movía», «Aquello que vimos», etcétera.

vista-panoramica-rio-danubio-golo-brdo-serbia_3510-401

Cauce del río Danubio, donde tiene lugar la acción de «Los sauces», de Algernon Blackwood

En cuanto al autor, Algernon Blackwood, podemos decir que además de escritor fue periodista y narrador de radio, y uno de los autores primordiales de la llamada Transición —aquellos autores que florecieron entre 1849 (año de la muerte de Edgar Allan Poe) y 1923 (año de la publicación de los primeros relatos de Lovecraft en Weird Tales)—; pertenece, por tanto, a una inigualable estirpe de narradores anglosajones de terror: todos aquellos que sembraron el terreno y propiciaron las bases discursivas que permitirían a Lovecraft reinventar el género años más tarde. Blackwood es, así, junto con Machen, Chambers, Dunsany y Hodgson, uno de los más destacados autores del género de finales del siglo XIX. Nació en Shooter’s Hill —Inglaterra— en 1869, pero pasó gran parte de su vida en América, especialmente en Canadá, Alaska y Nueva York. Murió en Beckenham, de vuelta en Inglaterra, en 1951, y dejó un total de diez libros de historias cortas y catorce novelas, muy pocas de ellas traducidas hoy al español. También escribió una autobiografía, basada especialmente en sus años de juventud, y demostró ser un verdadero maestro en el relato largo de corte sobrenatural y también en la creación de uno de los más populares detectives de lo oculto de la literatura: John Silence.

Picture_of_Algernon_Blackwood

Algernon Blackwood (1869-1951)

«Los sauces» está considerada por muchos como su obra maestra definitiva. Si bien es un relato de no fácil lectura, tanto por su volumen narrativo como por lo parsimonioso de su desarrollo, se trata de una obra perfectamente escrita, basada en una inmaculada perfección formal y en un estilo preciosista y esmerado. Por todas estas razones, merecía desde hacía tiempo un espacio en El Disparaletras®, ya que a nivel personal ha sido una de esas piezas que han forjado mi amor incondicional por el horror literario. Desde que la leí por primera vez, hace más de quince años, intento volver cada cierto tiempo a ese rincón oscuro y amenazador en el delta del Danubio, donde la masa de sauces agitada por el viento presagia el acceso a multitud de mundos desconocidos…

1 comentario en “«Los sauces»: el horror como manifestación de la naturaleza

  1. Pingback: Algernon Blackwood y el horror naturalista | El Disparaletras®

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.