Expediente Ligotti. Parte II: Un sistema filosófico

Retomo este monográfico sobre Thomas Ligotti no para hablar aún de su narrativa, ya que para entender los entresijos y las claves simbólicas que la componen pienso que es muy aconsejable empaparse antes de sus postulados filosóficos, todo un sistema de pensamiento que tiene como base el nihilismo y también el pesimismo de los filósofos alemanes del siglo XIX, y que Ligotti supo reivindicar y reinterpretar en uno de sus escritos más complejos y extraordinarios. Hablamos de su tratado filosófico publicado en 2010, una obra inclasificable y de ríspido mensaje a la que conocemos con el rimbombante título de La conspiración contra la especie humana.

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La conspiración contra la especie humana, de Thomas Ligotti. Valdemar, Madrid, 2015. 312 páginas

Sin duda se trata de uno de los puntos fuertes de la literatura de Thomas Ligotti, y lo que dota a su narrativa de una solidez y una consistencia de la que carecen las obras de casi todos los escritores de terror contemporáneos: el autor de Michigan establece el mensaje de su ficción sobre los cimientos de una corriente filosófica basada en silogismos y razonamientos que refuerzan el sentido grotesco, absurdo e insignificante de la vida humana, aspecto en el cual ya hiciera especial hincapié su gran maestro H. P. Lovecraft. La diferencia principal radica en que Lovecraft contrastó la insustancialidad humana con la vastedad y hostilidad del inmenso cosmos, mientras que Ligotti la ridiculiza al hacerla entrar en contacto con esferas caricaturescas de su propia esencia. De esta manera invalida la cualidad beatífica de la existencia y plantea el paso vital del ser humano como un obtuso y recalcitrante paréntesis en medio de la Nada, concepto este fundamental para comprender los postulados filosóficos del autor.

La conspiración contra la especie humana es un libro de múltiples lecturas. Por un lado, sirve como guía interpretativa de algunas de las obras fundacionales del género de terror; en sus páginas Ligotti elabora profundos análisis de piezas tan magistrales como «La caída de la casa Usher» (Edgar Allan Poe), Los misterios de Udolfo (Ann Radcliffe), «Los sauces» (Algernon Blackwood) o «La llamada de Cthulhu» (H. P. Lovecraft). Son fragmentos sumamente interesantes, y que nos sirven para conocer el perfil crítico y analítico de Ligotti y su manera de aplicarse a los resortes estéticos y discursivos fundamentales del género.

Por otra parte, el libro ofrece un lúcido análisis de la obra de dos filósofos pesimistas: el noruego Peter Wessel Zapffe (1899-1990) y el alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860), este último una de las obsesiones del gran Jorge Luis Borges, cuyo nombre en este análisis monográfico volverá a surgir, ya que representa una de las principales influencias literarias del autor. Ligotti desgrana a través de los postulados de estos filósofos lo que él denomina la «manipulación intelectual» que existe en nuestra sociedad respecto a la supuesta dádiva que representan la vida humana y el derecho a existir. Esgrime así una serie de axiomas pesimistas y antinatalistas y enumera las aportaciones a esta corriente de pensamiento de autores como Friedrich Nietzsche, Julius Bahnsen, Phillip Mainländer y otros. Todo este sistema filosófico, extrapolado a los conceptos estéticos del horror reinterpretados por Lovecraft, forma parte de la miscelánea conceptual que constituye el grueso de la obra de ficción de Thomas Ligotti.

Finalmente, el libro ofrece una serie de reflexiones sobre la propia condición humana, con un buen puñado de frases de la cosecha de Ligotti que bien pueden convertirse en aforismos representativos de la evolución del pensamiento humano acerca de su propia naturaleza, una suerte de análisis introspectivo de la especie en pos de algo que, en las líneas maestras del libro, se da por sentado que es imposible alcanzar: el sentido mismo de la existencia.

Desde luego que no es imprescindible empaparse de este sistema filosófico para disfrutar plenamente de la obra narrativa de Ligotti, pero me permito recomendar su lectura como una magnífica puerta de entrada al personalísimo universo del autor. La casi insondable profundidad intelectual de sus relatos adquiere notoria coherencia a la luz de estos postulados y se refleja en los silogismos de su sistema filosófico. La conspiración contra la especie humana ofrece la visión amarga y pesimista de un autor inexorable, de un creador que no otorga ningún tipo de concesión a los conceptos más manidos y manipulables de la metafísica. Por consiguiente, solo podemos esperar que la ficción resultante de semejante conjunto de teorías nos resulte igual de rigurosa, igual de inapelable, y forzosamente ligada a todo aquello que constituye nuestros temores más recónditos: no ya la muerte o el sufrimiento, sino el misterio mismo de la existencia, su cualidad de inasible e inexplicable, la absurda obligación de ser y estar.

Volveré dentro de poco con más Thomas Ligotti, por supuesto. Ya va siendo hora de abrirnos paso a través de su ficción y de adentrarnos poco a poco en su narrativa.

Espérame por aquí…

2 comentarios en “Expediente Ligotti. Parte II: Un sistema filosófico

  1. Pingback: Thomas Ligotti. Parte IV: El escriba del lado tenebroso | El Disparaletras®

  2. Pingback: Expediente Ligotti. Parte VI: la apoteosis de lo inmaterial | El Disparaletras®

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