«Trilogía de la noche». El testamento literario de Elie Wiesel

Cayó en mis manos la reedición que Austral puso en circulación hace unos años de la célebre «Trilogía de la noche» de Elie Wiesel, volumen que contiene las novelas La noche, El alba y El día, y que forman un compendio esencial de lo que se denomina «Literatura del Holocausto». Siempre bajo la sombra del Diario de Ana Frank, el testimonio de Wiesel ofrece un visión desgarrada y profunda del conflicto que empuja al lector a la reflexión y elabora una pasional y sentida alegoría de la muerte, elemento conductor de las tres novelas y de los distintos episodios de la narración biográfica de Wiesel. Un testamento literario conmovedor y de amplias lecturas. El legado definitivo del premio Nobel de la Paz.

«Trilogía de la noche» (compuesta por La noche, El alba y El día), de Elie Wiesel. Austral, Madrid, 2013. 352 páginas

La noche es una novela en clave biográfica que rescata la primera juventud del protagonista. Capturado por los nazis a los quince años, cuando Ferenc Szálasi tomó el poder por la fuerza y derrocó al regente húngaro Miklós Horthy, fue conducido a los campos de concentración de Auschwitz, Biernkenau y Buchenwald. El relato, visiblemente enmarcado a través de los ojos de un adolescente, narra las penurias del numeroso grupo de judíos cautivos que son expulsados de su ciudad, hacinados en un gueto y, finalmente, conducidos en rústicos trenes hasta los campos de concentración. También se narra la vida miserable y vejatoria en los campos y la transformación espiritual de cada uno de los prisioneros. Es desgarrador el retrato que se nos muestra de la desesperación del alma humana ante la cercanía de la muerte, así como la absoluta pérdida de valores en el afán por sobrevivir. También seremos testigos de la desintegración total de la familia del protagonista, así como de sus intentos por permanecer junto a su padre hasta el último momento. El relato se cierra con el rescate por parte de las tropas soviéticas en abril de 1945.

El alba narra la juventud del mismo protagonista que milagrosamente ha escapado a las garras de la muerte en el infierno de Buchenwald. La novela está ambientada en la Palestina ocupada por las fuerzas británicas. Por siempre traumatizado a causa de la dolorosa experiencia, el joven Elisha se ha convertido en un idealista, en un miembro de la resistencia judía en Palestina y, casi sin darse cuenta, en un terrorista que obedece órdenes en pos de la causa. En este caso, le han encomendado el ajusticiamiento de un oficial británico como brutal respuesta a la ejecución de un agente de la resistencia. El protagonista se debate durante todo el relato en los dilemas morales propios del acto de matar a sangre fría y es consciente de que su vida, a partir de ese momento, no será la misma. La acción está salpicada con dolorosos recuerdos y visiones de amigos y familiares muertos durante la guerra, de amores frustrados, de su primera experiencia erótica y de los sentimientos de amistad y fraternidad que le unen a sus compañeros de causa. Finalmente, de la comprensión humana y del insólito altruismo que surge entre él y su cautivo, en quien reconoce a un inocente, otra víctima de unas circunstancias inexplicables. La escena final conforma uno de los momentos emocionalmente más álgidos de toda la trilogía.

Por último, en El alba, el autor nos cuenta la madurez del personaje, ya instalado en la ciudad de Nueva York y ejerciendo como periodista. El paso de los años no ha logrado cerrar las heridas y el protagonista se presenta ante el umbral de la muerte tras un aparatoso accidente de tráfico. La cercanía del fin lo mantiene indiferente: siente que ha sobrevivido a lo peor en los campos de concentración y que la acechanza de la muerte ya no puede incomodarlo. Una historia de amor confusa lo ata a la vida, además de su deseo siempre implacable de encontrar respuestas y solucionar sus profundas crisis de fe, una fe vapuleada por todo el horror que tuvo que atravesar. Es, a pesar de los tiempos de paz en que se desarrolla, el relato que más nos habla de la muerte. Analiza el concepto no solo como un fenómeno metafísico de inalcanzable explicación, sino como el destino absoluto de la vida, como el único fin posible y aceptable al círculo vital. El relato se cierra con la confrontación de ideas entre el protagonista y un amigo pintor, un hombre apegado al arte como única vía para escapar del inevitable fin.

Elie Wiesel (1928-2016), superviviente de Buchenwald y autor de la «Trilogía de la noche»

Elie Wiesel ha dedicado gran parte de su vida a la escritura y a la divulgación de los horrores del Holocausto. Su testimonio escrito es sin duda uno de los documentos más estremecedores no solo de la vida en los campos de concentración, sino también de las secuelas psíquicas, físicas y emocionales de todos los supervivientes. A Wiesel se le concedió el Premio Nobel de la Paz en 1986.

Tres novelas que te dejan hecho polvo pero en las que se pueden apreciar momentos de una literatura inalcanzable. Durísimo y conmovedor retrato de una época infausta, de unos hechos que nunca debieron ocurrir.

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