«El otro»: el horror en la dualidad

Soy de esos lectores que, ya desde adolescente, intentaba rastrear toda historia de terror que se hubiera escrito y que mereciera la pena de ser leída. Y existen un puñado de títulos que me han acompañado desde que los viera en estanterías, bibliotecas o librerías de segunda mano, o que oyera por ahí que eran narraciones asombrosas cuando departía con muchos otros fanáticos del género. Son esos títulos que vas apuntando por ahí y que siempre miras de reojo, y que sabes que un día tienes que leerlos sí o sí. La novela que hoy te traigo, El otro, de Thomas Tryon, es una de esas cuyo nombre me viene acompañando desde hace años en la mochila de las «Pendientes», y que solo ahora (vaya uno a saber por qué) me he lanzado a leer. A partir de ahora pasará a ocupar un lugar muy importante dentro de mis consideraciones hacia las novelas de terror: entra de lleno en el grupo de las «Imprescindibles».

El otro

El otro, de Thomas Tryon. Impedimenta, Madrid, 2019. 360 páginas

El otro nos cuenta la historia de un par de gemelos: Niles y Holland Perry, curiosamente nacidos en días distintos y bajo diferentes signos zodiacales (ya sabes: uno de ellos nació antes de la medianoche, y el otro después). Los gemelos Perry viven en el seno de una familia signada por la desgracia. El clan de los Perry, de luenga tradición en el pueblo de Pequot Landing, ha atravesado durante los últimos meses una serie de tragedias inexplicables. Por un lado, la muerte del patriarca de la familia, Vining Perry, en un extraño accidente con unas cestas de manzanas. Meses después, la «casi» muerte del gato de la familia, a causa de una de las travesuras de Holland. Y, para terminar (pero no para culminar) el trágico deceso de Russell Perry, un primo de los gemelos que cae sobre una horqueta y muere horriblemente ensartado. Los gemelos Perry contemplan estos trágicos acontecimientos con mirada dispar: mientras que Niles es un muchacho sensible, bondadoso y cándido, el perverso Holland observa casi con delectación los derramamientos de sangre, y disfruta ejecutando execrables actos de sadismo contra animales… y personas.

Esta es la premisa básica que Tryon plantea para su novela, que está llevada adelante con un estilo tan poético que raya en lo bucólico. A través de Ada, la abuela rusa de los gemelos, el autor nos adentra en un mundo de tradiciones y supersticiones, de juegos telepáticos y contiendas entre lo espiritual y lo paranormal que, conjugados con el halo de locura absoluta que impregna toda la trama, termina ofreciéndonos una historia desquiciada pero encarrilada dentro de una narrativa ordenada y sumamente pulcra. Casi siempre a través de la mirada cándida e inocente de Niles, el «gemelo bueno», asistimos al carnaval de desgracias y miserias que se suceden en el seno de la familia, desgranado todo esto en un entorno de suspense que convierte a la novela, a ratos, en un intenso y claustrofóbico thriller.

La novela resulta impactante y sobrecogedora en su tramo final, donde la máscara de contemplación bucólica se deshace en un tonel de vino que los lectores difícilmente podrán olvidar (lo juro: es una de las secuencias más estremecedoras que haya tenido oportunidad de leer en un libro). Tryon redondea así una fábula macabra sobre la dualidad, convertida en cuento de horror absoluto a través de una tremenda alegoría que gira alrededor del concepto del «gemelo malvado», y que juega peligrosamente con otra alegoría muy utilizada en el género: la de nuestro propio «lado malvado».

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Thomas Tryon (1926-1991)

La biografía del autor, Thomas Tryon, es muy pintoresca. Se trata de un reconocido actor del Hollywood de los años cincuenta que trabajó a las órdenes de prestigiosos maestros como Otto Preminger o George Cukor. Como dato de interés, decir que participó en unas cuantas películas y que fue nominado al Globo de Oro en 1963. Sin embargo, decepcionado con el mundo de la actuación, se retiró de las pantallas y los escenarios en 1969 y se dedicó a partir de entonces a la literatura, siendo El otro (1971) su primera novela. Cabe decir que esta supuso un absoluto éxito de ventas, lo que le permitió seguir su carrera de escritor con títulos como Harvest Home (1973) y Crowned Heads (1976), entre otras. Nunca dejó de escribir, y murió en Los Ángeles en 1991, de cáncer de estómago.

La editorial Impedimenta acaba de lanzar al mercado una estupenda edición de este clásico del terror contemporáneo que, tras el impacto que me produjo su lectura, no podía dejar de recomendarte en este blog, donde tanto nos gusta hablar de horror literario. Te garantizo un absoluto deleite a lo largo de las trescientas sesenta páginas que componen este thriller asombroso; una narración de horror con mayúsculas, donde la dualidad juega un papel trascendental. Eso sí: tras navegar por este oscuro relato sobre la propia identidad, quizá te sientas un poco extraño toda vez que te enfrentes a tu propia imagen en el espejo… o reflejada en las aguas cristalinas de un arroyo.

Posdata: Como dato curioso, añadir que en la faja publicitaria del libro se menciona que esta novela es la que convenció a Stephen King de convertirse en escritor. Creo que aquí se han columpiado un poco; la novela se publicó en 1971, y estoy bastante convencido de que por aquel entonces King (con venticuatro años) ya tenía bastante claro a lo que quería dedicarse…

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