El King que no conocíamos

Es sabido por todos los fans del autor de Maine que resulta a día de hoy muy complicado encontrar textos o monografías que nos cuenten algo que no sepamos ya sobre su vida, sobre la continuidad conceptual de su obra, sobre los detalles más truculentos del accidente que casi le cuesta la vida hace justo veinte años (se cumplieron el pasado miércoles 19) o sobre su metodología de trabajo. No se trata solo de que muchísima gente se ha lanzado a escribir ensayos sobre su transcurso vital o sobre la relación intrínseca entre vida y obra, sino de que el propio Stephen King se ha mostrado como un autor absolutamente abierto y para nada hermético para lo que es la curiosidad o el fetichismo del Lector Constante. Tanto en su autobiografía (Mientras escribo, 2000) como en numerosas entrevistas, hemos llegado a conocerle casi como a un pariente cercano.

Por eso quiero destacar el trabajo que Errata Naturae ha hecho con la publicación de The King. Bienvenidos al universo literario de Stephen King. No es que allí nos desvelen la lista de la compra o el menú navideño favorito del Rey del Terror (ni falta que hace), sino que nos obsequian un análisis original y sin complejos, y orientado hacia teorías filosóficas sobre su obra que nos puede ayudar a apreciar el corpus de su literatura con un horizonte intelectual mucho más profundo. Es una visión friki, desde luego que sí, pero se preocupa por buscarle un lugar de relevancia a la obra de King dentro de lo que sería una estructura seria de pensamiento en el enloquecido mundo de las corrientes ideológicas y filosóficas de los siglos XX y XXI. En una época en la que prima tanto el culto a la personalidad y la curiosidad insana basada mucho más en el autor que en la obra, se agradece un estudio tan pormenorizado de sus personajes, sus tramas, sus escenarios y, en fin, su literatura, que es al fin y al cabo lo que más nos tiene que importar.

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The King. Bienvenidos al universo literario de Stephen King. Varios Autores. Madrid, Errata Naturae, 2019. 288 páginas

El libro se abre con una entrevista abierta e informal entre King y Tony Magistrale. Será el único capítulo en el que «oigamos» la voz del maestro en primera persona. Se habla más de cine que de libros, pero así y todo la charla nos ofrece una visión interesante sobre algunos de los proyectos que King tenía entre manos por aquellos años (la entrevista data del 31 de mayo de 2002).

Sigue con un recorrido que hace Rodrigo Fresán por los personajes infantiles que pueblan los libros de King, con muy jugosas reflexiones sobre la forma en la que el autor trata el tema de la infancia; un tema de importancia capital en la mayoría de sus novelas y relatos.

Greg Littmann nos lleva a la Grecia clásica y se plantea las obras de King bajo el prisma de los postulados filosóficos de Platón y Aristóteles, aplicando buena parte de sus teorías a ciertos personajes y escenarios creados por Stephen, especialmente en sus primeros años.

Mariana Enríquez efectúa un fascinante recorrido por los personajes femeninos importantes en la obra de Stephen King, empezando por Margareth White y pasando por Annie Wilkes, Dolores Claiborne, Rose Daniels, Lisey Debusher y un largo etcétera. Evidencia el tratamiento detallado y esmeradísimo con el que King ha trazado el perfil de sus personajes femeninos de relevancia a lo largo de su longeva obra.

Katherine Allen, por su parte, plantea una serie de teorías bioconservacionistas o posthumanas y las aplica a dos novelas de King en concreto: Cementerio de animales (1983) y Tommyknockers (1987), dos obras en las que el autor juega con la posibilidad de desafiar a la muerte y a las leyes naturales más elementales.

Laura Fernández nos cuenta el origen de la trama de Cementerio de animales, localizado en el relato «La pata de mono», de W. W. Jacobs (esto es algo que en realidad ya sabíamos, y lo comenté en este post).

Joseph J. Foy y Timothy M. Dale nos hablan de la distopía empleada por King en dos de sus novelas publicadas bajo el seudónimo de Richard Bachman: La larga marcha (1979) y El fugitivo (1982). En este segmento desgranan también la violencia y el poder como elementos narrativos y sociales, observando el efecto de estos dos conceptos bajo la lupa de Hannah Arendt y sus teorías filosóficas al respecto.

Kellye Byal habla de la subjetividad femenina en Carrie, haciendo un exhaustivo análisis de la obra bajo la perspectiva del feminismo y la sororidad entre los personajes.

En uno de los artículos más interesantes de todo el libro, Tuomas W. Manninen escribe sobre precognición, verificación y contrafactuales en La zona muerta, dibujando una serie de paradojas muy interesantes en referencia a las premoniciones a las que tiene acceso Johnny Smith, el protagonista.

Garret Merriam coge la filosofía de Nietzsche y sus teorías sobre el eterno retorno, y bajo ese prisma analiza el periplo circular de Roland en La Torre Oscura.

Y Elizabeth Hornbeck analiza los conceptos de heterotopía de Foucault aplicados a la arquitectura en la obra de Stephen King, centrándose en uno de los escenarios más míticos de su obra: el Hotel Overlook.

El libro se cierra con un relato de ficción: «Planetario», obra del autor boliviano Edmundo Paz Soldán.

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Stephen King, el autor más leído del siglo XX, y que está llamado a convertirse en un clásico de la literatura universal

Como ves, un impresionante cóctel de artículos seriamente documentados y perfectamente redactados por este puñado de analistas interesados en la obra de Stephen King. Una perspectiva fresca y original que no solo aporta muchísimos datos de interés, sino que puede servir como trampolín para aquello que muchos de sus fans estamos reclamando desde hace años: la ubicación de Stephen King como uno de los grandes narradores de todos los tiempos, un formidable cronista de la historia americana de los últimos cincuenta años y, por supuesto, uno de los escritores más queridos y admirados en el ámbito de las letras a nivel mundial. Quizá el problema de la perspectiva nos impida aún catalogarlo como un «autor clásico» (cosa que seguramente les ocurrió a los contemporáneos de Dumas, Verne o Dickens), pero ensayos como este tal vez consigan colocar la primera piedra de ese monumento que The King, el Rey del Terror, se merece largamente.

 

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