Cuídate de Malpertuis

La cosa va de casas embrujadas, así que como la semana pasada te hablé de La maldición de Hill House, la obra maestra de Shirley Jackson, hoy te traigo otra pieza ambientada en una construcción maldita.

La cronología del terror literario ofrece, muy de vez en cuando, obras inclasificables y sumamente peculiares; novelas o relatos que, de tan sui generis que resultan, difícilmente sean susceptibles de englobarse dentro de categorías más o menos caprichosas como «horror cósmico» o «relato gótico». Se trata de narraciones que conviven solo consigo mismas y que comen en una mesa aparte, independientemente del grado de calidad que lleguemos a apreciar en ellas. Y Malpertuis, la obra por la que su autor, Jean Ray, ha pasado a la inmortalidad, es sin duda una de estas novelas. De impecable ejecución y enrevesada estructura, se trata de una de las cumbres del género oscuro de todos los tiempos.

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Malpertuis, de Jean Ray. Madrid, Valdemar, 1990. 208 páginas

La casa embrujada o casa encantada siempre ha resultado un tema ―un escenario, podríamos decir― de muchísimo atractivo para los autores de terror. Y a este mismo background se adscribe Malpertuis, peculiarísima narración que encara la temática no tanto desde el aspecto arquitectónico o físico de la casa en sí (llamada Malpertuis), sino desde un misterio tenebroso arraigado en la psique de los personajes. Ray plantea una estructura de palimpsesto o manuscrito encontrado para desgranar, conforme se suceden los capítulos, el siniestro y oscuro entramado que se yergue tras los muros de la construcción, y que involucra a una serie de personajes a cuál más pintoresco.

Cabe destacar la impresionante profundidad metafísica de la novela y el juego paralelo que establece entre los personajes, el espacio arquitectónico y un entorno de mitología y misticismo. Ray utiliza un lenguaje poco florido y bastante directo, pero sin duda es una novela en la que conviene leer entre líneas para comprender la verdad inherente tras el juego de espejos y máscaras que plantea el autor. Nada es lo que parece porque las situaciones se solapan con los sueños y temores más recónditos de los personajes, eclosionando, la mayoría de las veces, en pasajes verdaderamente terroríficos por su resolución y por lo acertado de las descripciones. En todo caso, subyace en el lenguaje y en la estructura misma de la historia un relato sobrecogedor sobre el miedo como manifestación mental, un sustrato que se vuelve físico y tangible entre las paredes de la construcción. También es una interesante reflexión sobre el Misterio (el misterio supremo, simbolizado en el fenómeno de la «muerte» o «desaparición física») y sobre cómo algunos enigmas se resisten a ser desentrañados. Todo en un ambiente opresivo, claustrofóbico y, a ratos, estremecedor.

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Jean Ray (1887-1964)

La biografía del autor, Jean Ray, también resulta muy peculiar. Nacido en Gante (Bélgica) en 1887, fue sentenciado a seis años de cárcel por desfalco. Al cumplir los dieciséis se embarcó en un velero alemán y estuvo veinte años recorriendo los mares, tiempo durante el cual se dedicó a la piratería y al tráfico de armas y alcohol. Terminó sus días en Gante, donde murió a los setenta y siete años, el 17 de septiembre de 1964, mimado por la élite cultural europea y admirado por toda una generación de escritores. Malpertuis, la obra que le ha dado la inmortalidad, fue adaptada al cine 1971 por Harry Kümel, con el gran Orson Welles en el papel de Cassavius.

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Cartel de la película Malpertuis (1971), de Harry Kümel

Obra admirada y recomendada por el propio H. P. Lovecraft, se trata de una novela muy difícil de conseguir hoy en día (yo tuve la suerte de leerla en una edición ya descatalogada de Valdemar). Vamos a confiar en que pronto vuelva a estar entre nosotros en una reedición en condiciones, porque la originalidad de su discurso la convierte en una de las novelas más geniunas y curiosas del corpus fundamental del horror literario.

Te invito, pues, a que te asomes a esta acuciante y aterradora ventana que da a los salones umbríos y claustrofóbicos de Malpertuis; esa casa que en realidad no es una casa, sino tu propia mente poblada de criaturas deformes, tu propio salón del pensamiento habitado por las pesadillas más retorcidas. Asómate, instálate y confraterniza con sus habitantes. Pero cuídate… Siempre cuídate de Malpertuis.

 

4 comentarios en “Cuídate de Malpertuis

  1. Excelente reseña Leandro, me llama mas la atención por sobre todos los tópicos que expones el simple hecho de que sea un libro difícil de conseguir, que sea una rareza. También por que me parece que la frase que pones de titulo ( Cuídate de Malpertuis) y que la resaltas al final me parece que ahí introduces información propia y fundamental de la obra. Si es recomendada por el maestro de Providence, hay que ponerlo en la lista de lecturas…así sera . Un Abrazo Leandro .Un fiel seguidor desde Argentina

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    • Gracias, Tomás. Realmente estamos a la espera de una reedición, porque es una pena que semejante obra no esté ahora mismo al alcance de los lectores, a no ser en rastros o librerías de viejo. El título hace referencia a que, como todo libro de terror bien escrito, exige un cuidado especial, sobre todo pensando en la salud mental del potencial lector. Gracias por pasarte. Un saludo.

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