Efecto espejo

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Se despertó de madrugada con muchas ganas de orinar. Un fuego líquido le quemaba por dentro y luchaba por romper las barreras del sueño que le tenían prisionero. Al final, y como suele ocurrir, la necesidad corporal fue superior al arraigo de la mente a los juegos del subconsciente.

Medio dormido aún, atravesó la habitación en penumbra, encaró en pasillo y se dirigió al cuarto de baño. Encendió la luz. El tubo fluorescente bañó su humanidad soñolienta con un resplandor frío, casi impersonal. Orinó bastante ruidosamente. Tiró de la cadena. El sonido de la descarga le pareció atronador en medio del embotamiento, ese que casi impedía la irrupción de cierta lucidez dubitativa. Abrió el grifo y el chorro de agua fría le caló todas las falanges de los dedos. El acto de lavarse las manos fue, como de costumbre, más bien simbólico, solo una remojada para cumplir el expediente. Levantó los ojos esperando encontrarse con el repetido rostro legañoso y aturdido de las madrugadas, la misma cara de entrecejo fruncido y boca crispada que observaba cada vez que se levantaba a orinar de madrugada.

Pero el espejo no le devolvió ninguna imagen. No había ningún hombre allí. La incertidumbre fue solo pasajera y más bien efímera. Se diría que no le sorprendía tanto no hallar su propia figura en el espejo. Arrugó un poco más el gesto e intentó abrir más los ojos, como buscando la forma de verificar el prodigio.

Muy pronto, no obstante, desistió. Se secó las manos con la toalla, apagó la luz y salió del cuarto de baño. Mientras andaba medio a los tumbos por el pasillo volvió a chillar la pregunta en su cabeza. ¿Cómo era posible que no estuviera su imagen reflejada en el espejo? Si no estaba allí, con él, en el cuarto de baño, ¿dónde estaría entonces?

La respuesta le llegó un par de segundos después, cuando irrumpió en el dormitorio a oscuras y se vio a sí mismo tumbado en la cama, durmiendo de lado, respirando con la misma cadencia pacífica de todas las noches. Como si nunca se hubiera levantado a orinar.

En este caso, el efecto espejo resultó demoledor.

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